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La regulación reduce el uso de cannabis entre los adolescentes

Un estudio federal financiado por Canadá mostró que el uso de cannabis entre adolescentes disminuyó después de la legalización nacional, contradiciendo las advertencias de quienes temían un aumento entre los menores. Sin embargo, los investigadores advirtieron un cambio significativo en los factores de riesgo: la ansiedad y la depresión aparecen ahora como los principales predictores del uso juvenil de sustancias.

El trabajo, publicado en Addictive Behaviors Reports por científicos de la Universidad de Waterloo y la Universidad Brock, analizó datos de más de 65.000 estudiantes secundarios antes (2017-2018) y después (2021-2022) de la legalización. Los resultados muestran que el 15 % de los estudiantes usaba cannabis antes de la reforma, frente al 12,3 % posterior, y que creció la proporción de jóvenes que no usan nunca.

Menos uso, pero más ansiedad asociada

La investigación utilizó datos del COMPASS Study, un seguimiento anual de adolescentes en 85 escuelas canadienses. Según el equipo los resultados no solo evidencian una caída del uso, sino también una transformación en los motivos y contextos asociados al uso.

En los años previos a la legalización, los factores más vinculados al uso eran conductuales, como el tiempo frente a pantallas, los mensajes de texto o la falta de tarea escolar. Pero en 2021-2022, tras cuatro años de mercado regulado, las variables con mayor peso fueron la depresión, la ansiedad y la ausencia de una vida familiar positiva.

En concreto, el grupo de mayor riesgo estuvo formado por estudiantes con altos niveles de ansiedad (GAD-7 > 6,5), bajo interés por las calificaciones y hábitos poco saludables como no desayunar a diario. En este segmento, la probabilidad de uso mensual o más frecuente alcanzó el 27 %, frente al promedio general del 12 %.

Un cambio en el perfil del joven usuario

El estudio señala que los factores asociados al uso de cannabis ya no son los mismos que antes de la legalización. Mientras que el rendimiento académico y la desconexión escolar siguen siendo relevantes, ahora pesan más los síntomas emocionales y la dificultad para regular las emociones.

“La ansiedad y la depresión emergen como las principales variables de riesgo después de la legalización”, explica Leatherdale. “Esto sugiere que los usos juveniles están cada vez más ligados a la salud mental y menos a la curiosidad o la rebeldía”.

Los autores destacan que esta tendencia coincide con el deterioro del bienestar psicológico adolescente durante y después de la pandemia de COVID-19, un fenómeno ampliamente documentado por Statistics Canada (2020). Según los datos, muchos jóvenes reportaron usar cannabis como forma de afrontar el estrés, la incertidumbre o el aislamiento.

Prevención adaptada a los nuevos tiempos

Uno de los hallazgos más relevantes es que los programas de prevención deberían actualizar sus estrategias. En palabras de los autores del estudio, “los factores de riesgo para el uso cambian con el tiempo y las políticas públicas deben adaptarse en consecuencia”.

Los investigadores recomiendan reforzar la educación emocional en las escuelas y promover espacios de diálogo sobre salud mental, más allá de las campañas centradas en los efectos físicos o legales del cannabis.

También advierten que, aunque la prevalencia general haya disminuido, el uso sigue siendo común entre los adolescentes, lo que hace necesario “identificar de manera temprana a los jóvenes con mayor vulnerabilidad psicológica”.

Un patrón global: legalizar no aumenta el uso adolescente

Los resultados de Canadá se suman a una serie de estudios internacionales que apuntan en la misma dirección: la legalización del cannabis para adultos no aumenta el uso entre menores.

En Alemania, un informe federal publicado en agosto de 2025 halló una tendencia similar: tras la regulación, disminuyó el uso entre adolescentes y no se observaron aumentos en los accidentes de tránsito ni en otros indicadores de riesgo.

En Estados Unidos, encuestas como Monitoring the Future (NIDA, 2024) y la Healthy Kids Colorado Survey (2023) mostraron descensos sostenidos en el uso mensual de cannabis entre estudiantes de secundaria, incluso en los estados pioneros como Colorado y Washington.

El Marijuana Policy Project informó que en 19 de 21 estados con cannabis legal, el uso juvenil cayó en promedio 35 % respecto a la década anterior a la legalización.

Legalización y cambio de normas sociales

Más allá de los números, los autores canadienses destacan un cambio cultural: la legalización parece haber desmitificado el cannabis entre los adolescentes, reduciendo su atractivo como símbolo de transgresión.

Según el estudio, las percepciones de riesgo y de “facilidad de acceso” se modificaron con el nuevo marco regulatorio. El uso, lejos de volverse más común, se volvió más normativo y menos glamorizado, lo que pudo contribuir a la caída de la demanda.

No obstante, la ansiedad, la depresión y la desconexión familiar o escolar aumentaron su influencia como factores de vulnerabilidad, mostrando que el desafío actual no es la legalización en sí, sino el bienestar emocional de los jóvenes.

Menos uso, más atención a la salud mental

Cuatro años después de la legalización, los datos son claros: el uso adolescente de cannabis en Canadá disminuyó, pero el vínculo entre ansiedad y uso problemático se fortaleció.

Los autores proponen que las políticas de control y prevención se centren en identificar y acompañar a los jóvenes con síntomas emocionales antes de que el uso se vuelva problemático.

Como resume Leatherdale: “El cannabis no está generando más uso entre los adolescentes, pero sí nos está mostrando quiénes son los que más sufren y por qué. Y eso exige respuestas más humanas y menos punitivas”.