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@Daiana Pisanu

Paraguay regula el cannabis medicinal y pone al Alto Valle de Río Negro como referencia regional

Paraguay dio un paso clave en la organización de su mercado de cannabis medicinal y, casi en simultáneo, comenzó a mirar hacia la Patagonia argentina en busca de referencias técnicas y productivas. Con la aprobación de la Resolución 488/2025 por parte de la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria (DINAVISA), el país vecino estableció un nuevo marco para regular la comercialización de productos derivados del cannabis con fines terapéuticos.

En ese contexto, una delegación oficial integrada por autoridades sanitarias y productivas desembarcó en el Alto Valle de Río Negro, uno de los territorios donde el desarrollo del cannabis medicinal y el cáñamo industrial comenzó a estructurarse con lógica de cadena de valor.

La visita no fue casual. Mientras Paraguay se prepara para implementar un plan piloto de comercialización bajo estrictos estándares de trazabilidad y control sanitario, el modelo patagónico, que integra producción agrícola, investigación aplicada, control analítico y articulación con el sistema de salud, aparece como un caso de estudio concreto.

De la mano de Fundación GEN, organización con base en General Roca que impulsa desarrollos en genética, producción, salud integral y aplicaciones industriales del cáñamo, los funcionarios recorrieron plantaciones, laboratorios y espacios de articulación público-privada para comprender cómo se estructura el ecosistema productivo regional.

Cooperación técnica y modelo integral

Desde Fundación GEN destacaron que la gira busca establecer un diálogo institucional para compartir experiencias de gestión pública, analizar marcos regulatorios y fortalecer la cooperación productiva, sanitaria y académica.

El intercambio cobra especial relevancia ante la entrada en vigencia en Paraguay de un plan piloto de dos años para la comercialización de productos de cannabis medicinal, que exige altos estándares de trazabilidad y control sanitario.

Martín Ancaten, fundador de la organización, sostuvo que la visita representa “una validación muy significativa del trabajo que venimos desarrollando desde la Patagonia”.

“Que organismos como DINAVISA y SENAVE observen al Alto Valle como territorio de interés no tiene que ver únicamente con un cultivo, sino con un modelo integral que articula producción, ciencia, salud y marco regulatorio”, explicó.

Según detalló, lo que Paraguay viene a observar es esa integración: cómo un desarrollo productivo puede convivir con buenas prácticas agrícolas, investigación aplicada, trazabilidad y planificación territorial de largo plazo.

Visita técnica a cultivos de cáñamo industrial (@Daiana Pisanu)

¿Reconversión productiva en el Alto Valle?

En un contexto marcado por la crisis estructural de la fruticultura tradicional, Ancaten aseguró que el cannabis y el cáñamo ya no deben considerarse un experimento.

“Hoy hablamos de una alternativa concreta dentro de los procesos de diversificación productiva del Alto Valle de Río Negro y Neuquén. No se trata de reemplazar la fruticultura, sino de ampliar la matriz productiva”, afirmó.

El cáñamo, en particular, conecta agricultura, industria, construcción, alimentos y biotecnología. Además, posee capacidad de remediación de suelos, lo que permite recuperar tierras impactadas por décadas de actividad intensiva.

En paralelo, emprendedores rionegrinos produjeron el primer aceite de cáñamo comestible del país y avanzan en la consolidación de un polo productivo en el Valle. También, en conjunto con el INTI, investigadores de la Patagonia desarrollaron placas de construcción a base de cáñamo que prevén producir a escala en el corto plazo.

Degustación de alimentos elaborados con distintos ingredientes de cáñamo. (@Daiana Pisanu)

La lógica de sistema como diferencial

Uno de los puntos centrales de la visita fue el modelo integral desarrollado por Fundación GEN.

“Paraguay viene con una mirada sanitaria muy estricta, y eso es muy saludable. Lo que observan aquí es principalmente la lógica de sistema: trazabilidad, control analítico, protocolos de laboratorio y vínculo entre cultivo y salud”, explicó Ancaten.

A su vez, subrayó que el diferencial radica en la construcción de procesos más que en la mera producción de bienes. “Eso genera confianza institucional, algo clave cuando hablamos de cannabis medicinal”, sostuvo.

La agenda incluyó recorridas por la Chacra Modelo, visitas al Centro de Salud Integral de la Fundación, encuentros con autoridades provinciales de Río Negro y Neuquén y presentaciones técnicas sobre laboratorio de cannabinoides, cáñamo alimenticio y fitoremediación ambiental.

El encuentro también incluyó una charla sobre cannabis medicinal y hongos adaptogenos en Centro de Salud Integral de Fundación GEN (@Daiana Pisanu)

Un bloque productivo regional

Consultado sobre la necesidad de armonizar marcos regulatorios entre provincias, Ancaten indicó que el Alto Valle ya funciona como un ecosistema regional más allá de los límites administrativos.

“El desafío es adaptar normativas para que la dinámica económica natural no encuentre fricciones innecesarias en transporte o industrialización. Muchas veces no se trata de crear nuevas leyes, sino de armonizar criterios”, señaló.

Medición de cannabinoides en campo con el sistema CannaSpot (@Daiana Pisanu)

Integración con el sector privado y transferencia de conocimiento

Luciano Rivera, presidente de la Fundación, explicó que las condiciones técnicas para integrar el cáñamo al sector privado local ya existen.

“El cáñamo es un insumo industrial versátil y ambientalmente competitivo. Lo que está madurando es el proceso cultural y normativo. No es una cuestión de viabilidad, sino de decisión estratégica”, afirmó.

Respecto a la cooperación con Paraguay, aclaró que el intercambio no se limita a genética vegetal.

“El diálogo abarca transferencia de conocimiento, protocolos productivos y adaptación a condiciones locales. La genética es importante, pero el activo estratégico es el sistema de producción y control que permite que esa genética se exprese de manera estable y confiable”, sostuvo.

Una agenda con proyección regional

La misión paraguaya estuvo integrada por Hernán Rodríguez (PROINCUMEC), Lourdes Romero (SENAVE), Juan Fernando Lebrón (Asuntos Jurídicos de SENAVE) y José Cuevas (Ministerio de Industria y Comercio), junto a empresarios del sector privado vinculados a proyectos industriales.

Para los actores locales, el encuentro marca un hito en la cooperación técnica binacional y posiciona al Alto Valle como referencia regional en el desarrollo del cannabis medicinal y el cáñamo industrial, en un contexto de creciente integración productiva sudamericana.