A la hora de llevar adelante un cultivo, no existe una única manera de hacerlo. Dependiendo de nuestros recursos, ya sean horas de trabajo o presupuesto, podemos planificar para obtener la misma cantidad y calidad de producción, pero siguiendo, en principio, dos caminos totalmente diferentes.
La mayoría de las variedades comerciales hablan de rendimiento por metro cuadrado, pero no especifican la cantidad de plantas. Esto se debe a que, en un metro cuadrado o en el espacio que designemos, podemos colocar una sola planta o varias, obteniendo prácticamente la misma producción final.
Ahora bien, plantar pocas o muchas plantas no es lo mismo desde ningún punto de vista. No implica el mismo trabajo, ni requiere idénticos recursos, mantenimiento o tipo de espacio. El proceso será distinto, aunque la cosecha pueda resultar igual.
Si elegimos plantar pocas plantas, nuestro objetivo será cosechar la mayor cantidad de gramos por planta. En cambio, al optar por muchas plantas pequeñas, el rendimiento individual pasa a un segundo plano, ya que lo más importante será ocupar el máximo de espacio posible con varios ejemplares en lugar de unos pocos grandes.
Esto también genera diferencias en los riesgos de cada tipo de cultivo. Con pocas plantas, si alguna no prospera o no crece como esperamos, la cosecha se verá muy afectada. Por el contrario, con muchas plantas, si alguna falla, el porcentaje total de pérdida es mucho menor.
La opción de muchas plantas implica más trabajo, pero reduce significativamente el riesgo de perder porciones considerables de la cosecha. Además, permite experimentar más con la selección de individuos y la crianza, ya que podemos probar muchas más genéticas en el mismo espacio sin afectar la producción total.
En cuanto a la calidad, se sabe que la cantidad no siempre va de la mano con ella, pero en ambos métodos es posible lograr cogollos de excelencia si se aplican los cuidados adecuados.
Podemos decir entonces que el tipo de cultivo dependerá de los gustos y posibilidades de cada uno. Tanto la cantidad como la calidad pueden ser muy similares en ambos enfoques; la diferencia estará en el trabajo, la cantidad de variedades que queramos cultivar y el espacio disponible.
Plantas grandes
Trabajo necesario
El trabajo necesario a la hora de cultivar plantas grandes es menor que con muchas plantas chicas. Si bien tenemos que seguirlas de cerca a lo largo del cultivo para ir guiándolas, tutorándolas y/o podándolas para que tomen la estructura deseada (siempre buscando la estructura más estable), el trabajo suele ser menor, dado que la cantidad de trasplantes no es la misma, así como tampoco la cantidad de clones en el caso de tener que hacerlos.
En cuanto a las semillas, también es mucho más sencillo, dado que solo tenemos que germinar unas pocas. La revisión periódica del cultivo también se hace más sencilla, ya que son menos individuos.
Variedades recomendadas
Para este tipo de cultivo suelen ser los híbridos 50/50 o los híbridos mayormente sativos. Si bien las sativas alcanzan un gran tamaño, las sativas puras pueden no rendir lo mismo que los híbridos y, en este punto, lo que buscamos es el mayor rendimiento por planta.
La capacidad de ramificación, el engorde de los cogollos y el vigor son factores fundamentales a la hora de cultivar pocas plantas grandes. La resistencia a plagas y enfermedades también es un aspecto importante, ya que al no ser muchas plantas, no podemos darnos el lujo de perder una.
Las variedades que destacan por su gran producción serán las ideales.
Espacio
El espacio tiene que ser necesariamente amplio. Si bien en un metro cuadrado en interior podemos meter una planta grande, en esos casos siempre será conveniente poner mayor cantidad de plantas.
Si contamos con el espacio, poner pocas plantas pero bien grandes nos puede dar el mismo rendimiento que muchas chicas. En interior, es recomendable contar con más de tres lámparas.
En exterior, el espacio es necesario para dejar suficiente lugar entre las plantas, ya que en este tipo de cultivo la revisión debe ser de 360 grados. Lo ideal es poder acceder al interior de la planta para evitar que proliferen las plagas.
El cultivo más conocido que responde a estas características es el ScrOG (Screen Of Green).

Riegos
El riego en estos cultivos es sencillo, sea automático o manual. Hay que regar unas pocas macetas en lugar de cientos.
La periodicidad con la que se realiza también es menor, ya que las grandes plantas van en contenedores grandes. Esto hace que las condiciones dentro de la maceta sean mucho más estables. Entre riegos podemos dejar pasar más tiempo, ya que difícilmente las plantas se deshidraten de un día para el otro.
Si bien el tiempo de riego puede ser el mismo (ya que la cantidad de sustrato será la misma que en muchas macetas), resulta mucho más sencillo a la hora de hacerlo. En el caso del suelo directo es aún más simple; en muchas ocasiones ni siquiera hace falta riego adicional.
Consejos para este tipo de cultivo
Este tipo de cultivo requiere menos trabajo inicial y de mantenimiento diario.
- Se obtiene gran homogeneidad en la cosecha, ya que el total se divide solo en algunos ejemplares.
- En espacios amplios se pueden obtener grandes cosechas con el mínimo trabajo.
- Requiere pocos clones o semillas para comenzar.
- Si bien el cultivo total puede ser más largo, se necesita menos tiempo de preparación, ya que no debemos realizar madres y clones ni germinar muchas semillas con anticipación.
- En el caso de utilizar semillas regulares, se pueden colocar hasta tres por maceta previo al sexado, para evitar la pérdida de espacio y/o macetas en caso de obtener plantas macho.
Plantas chicas
Trabajo necesario
El trabajo necesario suele ser mayor que con pocas plantas, dado que tenemos que preparar todos los esquejes y realizar muchos trasplantes. Al realizar una gran cantidad de esquejes, no solo necesitamos cortarlos y prepararlos, sino que también debemos contar con madres de suficiente tamaño para obtener la cantidad necesaria de esquejes.
En cuanto al mantenimiento, no es lo mismo revisar 10 o 20 plantas que revisar cientos, por lo que el trabajo se multiplica. Si utilizamos semillas, será necesario germinar gran cantidad, teniendo en cuenta que en este caso difícilmente tengamos estabilidad.
Variedades recomendadas
Lo ideal es elegir plantas más índicas o híbridos mayormente índicos, ya que si colocamos plantas sativas o híbridos sativos pueden alcanzar gran tamaño, lo cual no es el objetivo principal, aunque siempre depende del gusto personal.
Es importante que las variedades elegidas sean fáciles de clonar, para que cada tanda de esquejes tenga poca mortandad, las madres mantengan buena sanidad y, en lo posible, presenten alta resistencia a plagas y enfermedades. Hacer madres grandes requiere muchos cortes, y si la madre es débil o susceptible, es muy probable que sufra ataques de hongos más fácilmente que una planta resistente.
Espacio
En estos cultivos, el espacio no necesariamente tiene que ser muy amplio. Si utilizamos macetas pequeñas de 1 a 3 litros, podemos colocar una gran cantidad por metro cuadrado sin necesidad de mucha altura.
Al reducir al mínimo el tamaño de la maceta, se hace mucho más sencillo ubicar más plantas por metro cuadrado, sobre todo en interior. Conviene poner todas las plantas bien juntas, es decir, una maceta al lado de la otra, para que se complementen en la resistencia al viento, así como en la protección frente a lluvias o sequías. De esta manera se genera un clima más estable en cada contenedor.
El tipo de cultivo más conocido que responde a estas características es el SOG (Sea Of Green).

Riegos
El riego es bastante trabajoso, ya sea automático o manual. Armar un sistema de riego para 10 o 20 macetas no es lo mismo que para cientos. Por otro lado, si el riego es manual, cada vez que se realiza requiere más tiempo y control.
Al ser todas las macetas independientes, el riego no siempre es uniforme. Por eso, antes de regar debemos hacer una revisión individual para evitar que algunas reciban demasiada agua y otras no reciban suficiente.
Por más que sean todos clones, si no tienen el mismo tamaño o no son de la misma genética, no consumen la misma cantidad de agua ni necesitan la misma cantidad de luz o sol.
Consejos para este tipo de cultivo
Se pueden cultivar muchas plantas en espacios reducidos. En exterior, el espacio no suele ser un problema, pero al tener plantas chicas, todo el cultivo es más controlable.
- Con mayor cantidad de plantas, se puede obtener una mayor variedad. Si utilizamos semillas, podemos germinar muchas variedades a la vez; mientras tengan tiempos de floración similares, cultivarlas juntas no será un problema.
- Podemos realizar selecciones para buscar nuevos clones. Germinar cientos de semillas es una gran herramienta para la crianza.
- En el caso de semillas regulares, podemos germinar hasta tres por maceta para asegurarnos casi al 100% de obtener una hembra en cada maceta luego del sexado.

