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Comestibles de cannabis

¿Por qué el cannabis tiene mas efecto cuando se come que cuando se fuma?

La experiencia de comer alimentos con cannabis es distinta e intensa. Se trata de una forma alternativa para incorporar la planta, y muchas personas eligen los comestibles como una vía de uso terapéutico o recreativo. Sin embargo, antes de adentrarse en este mundo, hay algunas consideraciones importantes que tener en cuenta, ya que el viaje con comestibles es mucho más potente y duradero que cuando se fuma. Te contamos por qué sucede esto y cómo hacerlo de manera segura.

Diferencias en la absorción del THC: pulmones vs. sistema digestivo

La principal diferencia entre fumar y comer alimentos con cannabis radica en la forma en que el cuerpo absorbe el THC, el principal compuesto psicoactivo de la planta.

Cuando fumamos, los cannabinoides se activan instantáneamente por el calor. Al inhalar el humo o vapor, estos compuestos pasan rápidamente a los pulmones y de allí directamente al torrente sanguíneo, alcanzando el cerebro en cuestión de segundos. Por eso, los efectos de fumar o vaporizar cannabis suelen aparecer casi de inmediato y durar entre una y dos horas.

En cambio, cuando ingerimos cannabis, el proceso es más lento y complejo. El alimento infusionado debe ser procesado por el sistema digestivo, absorbido en el intestino y luego metabolizado por el hígado antes de llegar al torrente sanguíneo. Por ese motivo, los efectos pueden tardar entre 30 minutos y 2 horas en manifestarse.

Esto lleva a muchas personas a cometer un error frecuente: volver a comer antes de que el cuerpo haya terminado de procesar la primera dosis, lo que puede derivar en una sobredosificación y en efectos mucho más intensos de lo esperado.

Además, el viaje con comestibles no solo tarda más en comenzar: también dura más tiempo. Los efectos pueden extenderse hasta 10 horas, dependiendo de la dosis, el metabolismo y la tolerancia de cada persona.

El papel del hígado al comer con cannabis y la conversión del THC en 11-hidroxi-THC

El hígado cumple un papel clave en la diferencia entre fumar e ingerir cannabis. Una vez que el THC llega a este órgano, el cuerpo lo transforma en una molécula llamada 11-hidroxi-THC, un metabolito más potente que el cannabinoide original. Este compuesto es el responsable de los efectos más intensos y prolongados que se experimentan con los comestibles.

Vale aclarar que el THC presente en la planta, en realidad, es THC-A, una forma no psicoactiva. Cuando calentamos las flores, ya sea al fumar, vaporizar o al cocinar, se produce la descarboxilación, un proceso químico que convierte el THC-A en THC, el cannabinoide responsable de los efectos psicoactivos.

En el caso de los comestibles, después de esa primera conversión, el hígado realiza una segunda transformación: convierte el THC en 11-hidroxi-THC, que es más fuerte y de acción más duradera. Esta doble conversión explica por qué la experiencia de ingerir cannabis es tan distinta y, en muchos casos, más intensa.

Tiempo de inicio y duración de los efectos según la vía de uso

El inicio y la duración de los efectos varían significativamente según la vía de uso.

Cuando se fuma o vaporiza, los efectos se sienten casi de inmediato, solo unos minutos después. Esto ocurre porque los cannabinoides llegan directamente al sistema circulatorio a través de los pulmones. En general, el pico de efectos se da durante la primera hora, y la experiencia completa dura alrededor de 2 horas.

En el caso de la vaporización, los tiempos son muy similares, aunque los efectos pueden resultar algo más breves. La ventaja de esta técnica es que no hay combustión, por lo que se reducen los compuestos tóxicos y se puede reutilizar la material vegetal.

En cambio, cuando el cannabis se incorpora en forma de comestible, el cuerpo necesita más tiempo para procesarlo. Los efectos suelen comenzar entre 30 minutos y 2 horas después de la ingesta, dependiendo de factores como el metabolismo, la cantidad ingerida, etc. Una vez que aparecen, los efectos pueden extenderse hasta 10 horas e incluso más.

Por eso, una regla básica para el uso responsable es esperar al menos dos horas antes de volver a comer otro comestible. De esa manera, se evita el exceso y se pueden disfrutar los efectos de forma más controlada.

Riesgos de sobredosificación al comer cannabis

La sobredosificación con comestibles de cannabis es uno de los errores más comunes, incluso entre usuarios experimentados. Suele ocurrir porque los efectos tardan en aparecer y, por impaciencia o desconocimiento, la persona vuelve a comer antes de tiempo.

Cuando esto sucede, pueden presentarse sensaciones desagradables conocidas como un “mal viaje”. Entre los síntomas más comunes se encuentran mareos, ansiedad, taquicardia, sudoración, pánico, náuseas o despersonalización. Aunque estas reacciones no representan un riesgo grave para la salud física, pueden resultar muy incómodas y difíciles de sobrellevar.

Los efectos más intensos se deben a la acción del 11-hidroxi-THC, que produce una psicoactividad más fuerte y prolongada que el THC inhalado. Además, el cuerpo tarda más tiempo en eliminarlo, por lo que la sensación puede durar varias horas.

Para evitarlo, se recomienda comer porciones pequeñas y esperar con paciencia. También es aconsejable hacerlo en un entorno tranquilo, seguro y con personas de confianza. De esa manera, si los efectos resultan más fuertes de lo esperado, la experiencia será más llevadera.

Consejos para comer alimentos con cannabis de manera segura y responsable

La clave para disfrutar de los comestibles de cannabis sin inconvenientes es dosificar correctamente y hacerlo de forma consciente.

Como referencia general, para una persona de alrededor de 70 kilos se pueden utilizar entre 0,5 y 2 gramos de hojas manicuradas, o bien 0,1 a 0,5 gramos de flores secas por porción. Si la preparación es para varias personas, basta con multiplicar estas cantidades según el número de comensales.

Siempre es mejor empezar con dosis bajas e ir ajustando en futuras ocasiones. El cuerpo necesita tiempo para adaptarse y conocer cómo reacciona a los comestibles. Cada persona metaboliza el THC de forma distinta, por lo que una dosis que resulta suave para alguien puede ser demasiado fuerte para otro.

En las primeras experiencias, conviene comer en compañía de personas de confianza y en un lugar cómodo. Si los efectos se vuelven intensos, es importante recordar que van a pasar con el tiempo y que mantenerse hidratado, descansar y relajarse ayuda a sobrellevar el momento.

Los comestibles pueden ser una forma placentera y eficaz de usar cannabis, especialmente para quienes lo utilizan con fines medicinales y buscan un efecto más duradero y estable. La clave está en hacerlo con respeto, paciencia y conocimiento.

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