Los psicodélicos pueden modificar profundamente la manera en que una persona percibe, piensa y experimenta el mundo. Sustancias como la psilocibina, el LSD, el DMT y la mescalina son estudiadas nuevamente por la ciencia, entre otras razones, por su potencial terapéutico frente a distintos trastornos. Sin embargo, antes de comprender por qué podrían tener efectos terapéuticos, hay una pregunta más básica: ¿qué hacen exactamente en el cerebro?
Una nueva revisión publicada en Neuroscience & Biobehavioral Reviews propone una respuesta que parte de una escala diferente a la utilizada por buena parte de las investigaciones anteriores. En lugar de comenzar observando grandes redes cerebrales mediante técnicas de neuroimagen, los autores construyen su explicación desde las neuronas individuales, sus receptores y sus dendritas.
El concepto central que proponen es “apical hypercontextualisation”, o hipercontextualización apical. Según este marco, los psicodélicos aumentarían la influencia de las señales contextuales y asociativas sobre determinadas neuronas corticales, modificando la manera en que las representaciones mentales interactúan entre sí.
El receptor que está en el centro de la experiencia psicodélica
Los efectos de los psicodélicos serotoninérgicos dependen en gran medida de un receptor conocido como 5-HT2A, que responde a la serotonina y se encuentra especialmente concentrado en determinadas regiones de la corteza cerebral.
Una de las características más importantes de este receptor es su abundancia en las neuronas piramidales de capa V, células grandes y ampliamente ramificadas que cumplen un papel fundamental en la integración y transmisión de información desde la corteza hacia otras estructuras cerebrales.
Estas neuronas tienen diferentes tipos de prolongaciones llamadas dendritas, encargadas de recibir señales. Para entender la nueva hipótesis, hay que prestar especial atención a dos grupos: las dendritas basales y las dendritas apicales.
Las dendritas basales reciben principalmente información local y directa. Es, de manera simplificada, la información relacionada con aquello que está ocurriendo delante de nosotros: las características específicas de un estímulo.
Las dendritas apicales cumplen una función diferente. Se extienden hacia las capas superiores de la corteza y reciben señales procedentes de regiones más alejadas, además del tálamo. Esas señales aportan información contextual y asociativa: recuerdos, expectativas, relaciones con otros elementos y otros estados mentales.
La diferencia puede entenderse de una manera sencilla: una parte de la neurona procesa qué está ocurriendo, mientras que la otra incorpora información relacionada con qué significa eso dentro de un contexto más amplio.
Y justamente en las dendritas apicales se concentra una gran cantidad de receptores 5-HT2A.
¿Qué cambia cuando actúa un psicodélico?
La hipótesis sostiene que la activación de los receptores 5-HT2A modifica el equilibrio habitual entre esas dos fuentes de información.
En condiciones normales, las neuronas piramidales de capa V integran las señales locales con las señales contextuales. Los psicodélicos, según el modelo, inclinan ese equilibrio hacia el componente apical.
Eso significa que la actividad de estas neuronas estaría más influenciada por relaciones, asociaciones y contexto y relativamente menos por la señal sensorial directa.
El cambio podría tener consecuencias importantes porque las neuronas piramidales de capa V funcionan como importantes vías de salida de la corteza. Si las señales contextuales adquieren mayor influencia sobre ellas, esa información puede ser transmitida hacia distintas regiones cerebrales.
Así, una modificación que comienza en un receptor situado en una parte específica de una neurona podría contribuir a explicar fenómenos que se observan a una escala mucho mayor: una mayor comunicación entre redes cerebrales que normalmente permanecen más separadas.
Más conexiones entre las representaciones mentales
La propuesta no sostiene que los psicodélicos simplemente aumenten la cantidad de información sensorial que llega al cerebro.
La idea es diferente: aumentarían la influencia de las relaciones entre las representaciones.
Un estímulo que normalmente permanece relativamente delimitado podría comenzar a interactuar con recuerdos, expectativas, asociaciones y otros elementos que se encuentran activos en ese momento. De esta manera, las fronteras habituales entre diferentes representaciones mentales podrían volverse menos rígidas.
Este mecanismo podría ayudar a explicar algunas de las características más conocidas de las experiencias psicodélicas.
En el ámbito perceptivo, por ejemplo, podría contribuir a que las relaciones entre objetos y estímulos se vuelvan más susceptibles a las influencias contextuales. En el pensamiento, podría favorecer la aparición de asociaciones remotas, metáforas y formas de razonamiento menos habituales.
La hipótesis también ofrece una explicación para un fenómeno central de la experiencia psicodélica: la importancia del “set and setting”, es decir, el estado mental de la persona y el entorno en el que ocurre la experiencia.
Por qué el contexto importa tanto
Si los psicodélicos aumentan la influencia de las señales contextuales, entonces el entorno y las expectativas dejan de ser simples elementos secundarios.
El estado mental previo de una persona y aquello que la rodea pueden proporcionar justamente el tipo de información contextual que, de acuerdo con esta hipótesis, adquiere mayor peso durante la experiencia.
Por eso el modelo plantea que el set and setting puede influir profundamente en la dirección que toma una experiencia psicodélica. Las representaciones internas y externas que normalmente tendrían una influencia más limitada podrían adquirir un papel mayor en la percepción y la cognición.
Esto también puede relacionarse con los cambios en los límites del sentido de uno mismo que algunas personas experimentan bajo psicodélicos. Si las representaciones mentales interactúan con mayor intensidad con el contexto y entre sí, las fronteras habituales entre distintos contenidos de la experiencia podrían volverse menos definidas.
Una explicación que conecta la célula con la experiencia
Una de las principales aportaciones de esta propuesta es intentar unir diferentes niveles de explicación.
Las investigaciones de neuroimagen han mostrado que los psicodélicos pueden producir cambios importantes en la comunicación entre grandes redes cerebrales. Pero esas imágenes representan la actividad agregada de enormes cantidades de células.
La hipercontextualización apical intenta dar un paso más atrás: explicar cómo la activación de un receptor específico sobre una determinada estructura neuronal podría generar cambios que posteriormente se manifiestan a escala de redes completas.
En el modelo, la secuencia sería aproximadamente:
activación del receptor 5-HT2A → mayor influencia de las dendritas apicales → mayor peso de la información contextual y asociativa → modificación de la actividad de las neuronas de capa V → mayor interacción entre representaciones y redes cerebrales.
A partir de ese mecanismo, los autores intentan explicar fenómenos como las distorsiones perceptivas, el pensamiento asociativo, las modificaciones del sentido del yo y la sensibilidad al contexto.
Una hipótesis, no la última palabra
El trabajo presenta “hipercontextualización apical” como una hipótesis unificadora, no como una explicación definitiva de todos los efectos psicodélicos.
Los propios autores plantean que el modelo reúne evidencia procedente de diferentes áreas de la neurociencia cognitiva psicodélica para proponer un mecanismo celular que conecte la acción del receptor 5-HT2A con los cambios perceptivos y cognitivos característicos de estas sustancias.
Su importancia está, precisamente, en intentar explicar algo que hasta ahora podía observarse pero no comprenderse completamente: por qué una sustancia que actúa sobre determinados receptores puede terminar modificando la manera en que una persona relaciona prácticamente todo lo que percibe, recuerda y piensa.
En lugar de plantear que los psicodélicos simplemente producen más actividad o más conexiones indiscriminadamente, esta propuesta apunta a un cambio más específico: la información contextual y las relaciones entre representaciones adquieren un peso mayor en la actividad cerebral.
Dicho de otra manera, el modelo plantea que los psicodélicos no necesariamente cambian tanto qué representamos, sino cómo se relacionan entre sí esas representaciones. Y esa modificación podría estar en la base de algunas de las experiencias más características de un estado psicodélico.


