Un nuevo estudio de la Asociación Médica Estadounidense (AMA) reveló que el cannabis y los psicodélicos se encuentran entre las pocas sustancias que podrían ayudar a mejorar los síntomas de los trastornos alimentarios. Publicada en la revista JAMA Network Open, la investigación señaló que ambas sustancias fueron las mejor valoradas por los participantes para aliviar este tipo de afecciones, superando incluso a medicamentos psicotrópicos recetados con frecuencia.
Resultados que llaman la atención
El estudio analizó las respuestas de 6.612 personas que informaron sobre su consumo de diversas drogas durante el último año y cómo estas afectaron sus síntomas de trastornos alimentarios y su salud mental. Entre las sustancias evaluadas estuvieron la cafeína, el alcohol, la nicotina, medicamentos recetados, psicodélicos, ketamina, MDMA (éxtasis), estimulantes, opioides y otras drogas.
Los resultados mostraron que el cannabis, la psilocibina y el LSD obtuvieron las calificaciones más altas para mejorar tanto los síntomas de los trastornos alimentarios como el bienestar mental en general. En contraste, sustancias como el alcohol, la nicotina y el tabaco fueron percibidas como las más perjudiciales.
Diferencias con los fármacos recetados
Si bien los antidepresivos recetados, como la fluoxetina, fueron bien evaluados para la salud mental general, no alcanzaron puntuaciones tan positivas en la mejora de los síntomas de los trastornos alimentarios. Según los autores, esto sugiere que cannabis y psicodélicos podrían tener mecanismos específicos que aborden aspectos de estas enfermedades que los medicamentos convencionales no logran resolver.
Cuando se preguntó a los encuestados cuál era su “sustancia de elección” para automedicarse frente a los síntomas, la respuesta más común fue el cannabis. Sin embargo, al ajustar los datos según la cantidad de usuarios de cada sustancia, la fluoxetina ocupó el primer lugar en esa comparación.
Posibles mecanismos de acción
El equipo de investigadores, compuesto por especialistas de la Universidad de Sídney, New South Wales Health en Australia y el King’s College de Londres, destacó que una de las formas en que el cannabis podría ayudar a personas con trastornos alimentarios “aversivos a la comida” como la anorexia nerviosa es aumentando el valor hedónico de los alimentos, es decir, haciendo que comer resulte más placentero.
Por otro lado, el LSD y la psilocibina mostraron beneficios que no fueron replicados por otras drogas psicodélicas como la ketamina o el MDMA. Esto, según los autores, indica que los psicodélicos clásicos podrían tener propiedades únicas para abordar este tipo de trastornos.
El trabajo subraya que, aunque se trata de resultados basados en la percepción de los participantes y no en ensayos clínicos controlados, los hallazgos respaldan la necesidad de investigar más a fondo el potencial terapéutico del cannabis y los psicodélicos para el tratamiento de los trastornos alimentarios.
Actualmente, ya hay ensayos en curso que analizan si la psilocibina puede ser un tratamiento eficaz para la anorexia nerviosa. Estos estudios buscan determinar no solo si mejora el apetito y la relación con la comida, sino también su impacto en el estado emocional y la calidad de vida de los pacientes.
Implicancias para la salud pública
Los trastornos alimentarios son enfermedades complejas que combinan factores biológicos, psicológicos y sociales. Su tratamiento suele requerir un abordaje integral que incluya terapia psicológica, asesoramiento nutricional y, en algunos casos, medicación. Sin embargo, la alta tasa de recaídas y la resistencia a ciertos tratamientos farmacológicos hacen que la búsqueda de nuevas opciones sea urgente.
Si las futuras investigaciones confirman la eficacia del cannabis y los psicodélicos, podrían abrirse puertas para terapias innovadoras, especialmente en casos resistentes a los tratamientos actuales. No obstante, cualquier avance en este sentido requeriría cambios en la legislación y regulaciones que hoy limitan el uso médico de estas sustancias en muchos países.
Pese al entusiasmo que puedan generar estos hallazgos, los especialistas advierten que el uso de cannabis o psicodélicos no está exento de riesgos. Los posibles efectos secundarios, la dosis, la pureza de la sustancia y el contexto en el que se utilice son factores clave para evitar complicaciones.
Además, el uso no supervisado puede derivar en experiencias negativas o incluso agravar algunos síntomas, especialmente en personas con antecedentes de problemas de salud mental. Por eso, los expertos insisten en que cualquier posible uso terapéutico debe estar respaldado por profesionales capacitados y en entornos controlados.
El futuro del tratamiento de los trastornos alimentarios
La investigación de la AMA aporta un nuevo ángulo a la conversación sobre el tratamiento de los trastornos alimentarios. Más allá de los enfoques tradicionales, explorar el potencial de sustancias como el cannabis y los psicodélicos podría ampliar el abanico de herramientas disponibles para los profesionales de la salud.
Con el aumento de estudios que investigan estas alternativas, es probable que en los próximos años tengamos un panorama más claro sobre su efectividad, los perfiles de pacientes que podrían beneficiarse y las mejores prácticas para su uso seguro.
Por ahora, el mensaje que deja este estudio es claro: hay indicios sólidos para seguir investigando y no descartar de plano sustancias que, aunque polémicas, podrían ofrecer alivio a quienes hoy enfrentan trastornos alimentarios difíciles de tratar.

