Desde hace días circula el borrado de un supuesto decreto que disolvería la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (ARICCAME) y del Instituto Nacional de Semillas (INASE).
La decisión podría redefinir completamente el esquema institucional del sector, redistribuyendo sus competencias entre tres organismos nacionales: la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), dependiente del Ministerio de Salud de la Nación, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y la Secretaría de Industria y Comercio, ambas dependientes del Ministerio de Economía nacional.
La decisión se enmarcaría en las facultades delegadas que permiten al Poder Ejecutivo la disolución de organismos que vencen mañana 8 de julio.
En ese sentido, podría oficializarse incluso luego del feriado del 9 de julio.
Qué funciones de la ARICCAME tomaría cada organismo
En 2022, la ARICCAME fue creada a partir de la ley de Marco Regulatorio para el Desarrollo de la Industria del Cannabis Medicinal y el Cáñamo Industrial (27.669).
Las principales funciones del organismo eran la regulación de la importación, exportación, cultivo, producción industrial, fabricación, comercialización y adquisición de semillas de la planta de cannabis, del cannabis y de sus productos derivados con fines medicinales e industriales.
Con su disolución, argumentada a partir de que su existencia generaba «duplicaciones administrativas» y “costos excesivos”, todas sus funciones se distribuyen en diferentes organismos del Estado Nacional. :
- La ANMAT, dependiente del Ministerio de Salud, pasaría a regular todo lo relativo al cannabis con fines medicinales: cultivo, procesamiento, importación, exportación y comercialización de flor y biomasa.
- La Secretaría de Industria y Comercio, bajo el Ministerio de Economía, asumiría la regulación del cáñamo industrial y su biomasa, excluyendo la flor. Esto abarca importación, producción, fabricación y comercialización.
- La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, también en la órbita del Ministerio de Economía, recibiría todas las funciones sobre semillas y órganos de propagación de Cannabis sativa L., en línea con lo dispuesto por el Decreto 883/2020. Esta Secretaría también deberá dictar las normas de trazabilidad y conservación genética.
En este mismo sentido, el decreto que avanza sobre una gran cantidad de organismos, establece también la disolución total del Instituto Nacional de Semillas (INASE).
El INASE es otro de los actores clave para la industria del cannabis, dado que se ocupa del registro de las diversas variedades para habilitar su comercialización. Algo central, dado que hasta el propio Ministerio de Salud de la Nación estableció el uso obligatorio de variedades registradas para todo cultivo medicinal realizado para terceros.
Las competencias del INASE se transferirían por completo a la Secretaría de Agricultura de la Nación.
Un futuro con muchas preguntas
El decreto establecería que ninguna persona humana o jurídica podrá iniciar actividades sin autorización previa de ANMAT o Industria y Comercio.
El nuevo marco, que según el Ejecutivo buscaría “reducir barreras burocráticas” y promovería una gestión “más clara y eficiente”, implicaría en los hechos la desaparición de dos organismos clave para llevar adelante la regulación de la industria del cannabis consagrada por ley.
En ese escenario, las asociaciones civiles, proyectos de investigación y empresas deberían adecuarse a una lógica más generalista, regida por organismos de mayor envergadura.
Además, resta ver cómo sería la articulación con las provincias en la eventual implementación del nuevo esquema.

