Uno de los momentos más esperados de todo criador es cuando se testean las semillas: el resultado del trabajo de selección y cruzamientos se revela en este preciso momento. Es por eso que el testeo de semillas es fundamental para poder ver el resultado, en mayor o menor medida, de la elección que hicimos al cruzar dichos parentales.
Lógicamente, la cantidad siempre es un limitante, porque además de que las leyes no lo permiten, para un fanático nunca es suficiente; pero vamos a ver que con no mucho espacio se pueden hacer tests interesantes que nos ayudan mucho a la hora de realizar el trabajo de crianza.
Ya sea para satisfacción y uso personal, así como también para uso comercial, como criador, obtener el resultado deseado a partir de sus cruces es el porqué de todo el trabajo realizado. En el caso de la comercialización, el testeo es fundamental para que nuestro trabajo sea valorado, cumpliendo con cada una de las características que indicamos en el paquete.
Ahora bien, para el testeo vamos a encontrar muchas técnicas y métodos, por lo que no vamos a poder abarcarlos todos, pero debajo vamos a ver algunas de los principales para poder observar y analizar el resultado de nuestras cruzas.
Variables a analizar
Las variables a medir pueden ser de lo más diversas ya que, dependiendo del gusto del criador o, mejor dicho, lo que esté buscando en ese test, podemos encontrar todo tipo de parámetros a observar. Partiendo de esa base, podemos decir que el principal es el porcentaje de germinación, ya que de ahí parte todo lo siguiente. Este dato lo obtenemos dividiendo la cantidad de semillas germinadas por el total de las semillas utilizadas.
Otro parámetro principal, sobre todo para los productores de semillas feminizadas, es corroborar que esta condición se cumpla en todos los ejemplares. En el caso de los productores de semillas feminizadas y automáticas, ambos parámetros deben ser testeados.
Además de estos principales parámetros, tenemos que testear lo lógico de cualquier cruza, que es el vigor de las plántulas, velocidad de crecimiento, forma y tamaño de hojas, cantidad de nudos y ramificaciones. En fin, prácticamente todas las características que veníamos siguiendo desde la selección de sus parentales.
La influencia en la descendencia, tanto del padre como la madre, también es otro de los principales parámetros a observar, ya que esta es la mejor forma para saber qué había en su genética y en sus antepasados. Con el tiempo, todo criador nota que hay ciertas variedades que son más influyentes que otras a la hora de cruzar; hay aromas que perpetúan y otros que dejan de estar presentes; gracias a esto último es que hoy podemos disfrutar de tantos aromas y sabores variados dentro del cannabis.

Técnicas
Tenemos diferentes técnicas de testeo y, se podría decir, que hay tantas como criadores. Además, dependiendo de la finalidad del test, cada técnica puede variar. Vamos a comentar algunas de las más usadas, sobre todo para observar lo antes posible si se cumplen las características deseadas.
El uso del fotoperíodo corto (12/12) es clave para poder determinar rápidamente si las semillas son en efecto feminizadas o no, así como también para evaluar la velocidad de sexado y vigor. En el caso de estar evaluando semillas autoflorecientes, tendríamos que hacer todo lo contrario, es decir, colocar todas las semillas bajo un fotoperíodo largo (18 horas de luz diarias o más). Acá nuevamente podemos evaluar la velocidad de sexado y de comienzo de floración, además del tamaño, que en el caso de las autoflorecientes es de suma importancia.
Maceta
El tamaño de la maceta (fuera de lo que son las autoflorecientes donde ya se sabe que cuanto más grande, mejor) va a variar dependiendo del espacio y la cantidad de semillas que tengamos que testear. Es importante en este punto evaluar qué preferimos observar: si un mayor número de semillas o menor número, pero con plantas de mayor tamaño.
Si podemos prescindir del tamaño, lo más conveniente es utilizar macetas chicas y cultivar toda la planta en el menor tamaño posible; de esta forma vamos a poder meter un gran número de plantas en espacios reducidos, pudiendo evaluar las plantas de principio a fin. Lógicamente, esto no es un test completo, ya que al ver plantas más grandes se puede llegar a otras conclusiones, pero sí es un test importante para los factores que más se tienen en cuenta, como el sabor, olor, producción, cantidad de resina, capacidad de ramificación, tamaño y forma de hojas, etc.
En algunos casos hasta pueden colocarse más de una semilla por maceta, logrando así meter un número mucho más grande aún. Por ejemplo, en un metro cuadrado podemos meter 100 macetas de 1,5 l; si en cada maceta colocamos tres semillas, podríamos estar testeando 300 semillas en ese espacio. Lógicamente, este test no nos sirve para todos los fines, y probablemente no lleguen las 300 al final del cultivo, pero sí puede desasnarnos bastante rápido de la estabilidad/variabilidad genética que tienen las semillas en cuestión, así como también de su capacidad de germinación y muchas otras cuestiones detectables en el corto plazo.
Cantidades
Las cantidades a germinar van a depender de varios factores, principalmente del espacio que dispongamos para hacer la prueba, pero también de la finalidad del test, ya que dependiendo de qué estemos buscando puede requerir un mayor o menor número de plantas.
Si estamos realizando un test, por ejemplo, para hacer una selección de parentales o para hallar algún “keeper” (clon para conservar), puede que con un número no muy grande de semillas logremos obtener un buen ejemplar. Pero si estamos testeando para medir otros parámetros como estabilidad, pureza para ciertos caracteres, homogeneidad del sexo en el caso de las feminizadas, fenotipos posibles bajo distintas condiciones de cultivo, etc., es probable que con algunas decenas de semillas no alcance, y lo mejor sea utilizar la mayor cantidad posible, siendo cientos o miles preferentemente.
En el caso de buscar caracteres recesivos, también es sabido que cuanto mayor número de plantas utilicemos, más probabilidades tenemos de que estos se hagan visibles. La recombinación de los genes en las cruzas puede ser de lo más diversa, por lo que uno, como criador, siente que si no abre todas las semillas puede llegar a estar perdiéndose de algo. Lógicamente, no es necesario abrir cientos de miles de semillas, pero si vamos a realizar estadísticas, sabemos que cuanto mayor sea el número de semillas a analizar, menor va a ser el margen de error.
Por otro lado, en la industria del cannabis mundial emergente, se sabe también que la gran mayoría de las variedades que tenemos como leyendas hoy en día, utilizadas por criadores de todo el mundo, salieron de selecciones pequeñas y en varios casos (es cuestión de creer) de cogollos comprados en algún recital de alguna banda de rock.

