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Un estudio revela que la clorofila mejora la absorción y el efecto terapéutico del CBD

Un nuevo estudio publicado en la revista científica International Journal of Pharmaceutics muestra que los derivados de la clorofila, en particular los feofitinos, pueden aumentar significativamente la eficacia y la absorción del CBD (Cannabidiol). El hallazgo sugiere que ciertos pigmentos naturales presentes en las plantas de cannabis desempeñan un papel clave como bio-potenciadores naturales, mejorando la biodisponibilidad del CBD y sus efectos terapéuticos.

El trabajo, liderado por un equipo del Technion – Instituto de Tecnología de Israel y del Shenkar College of Engineering, comparó extractos de cannabis con alto y bajo contenido de clorofila, ambos con perfiles de cannabinoides similares. Los resultados muestran que los extractos con mayor presencia de derivados de clorofila aumentaron 1,59 veces la dispersión acuosa del CBD, es decir, su capacidad para mezclarse y ser absorbido por el organismo.

Clorofila y cannabinoides: una interacción subestimada

Aunque el cannabis contiene más de 500 compuestos distintos —entre cannabinoides, terpenos, flavonoides y otros metabolitos secundarios—, la mayoría de los estudios científicos se ha concentrado en los cannabinoides principales como el THC y el CBD. Sin embargo, los autores del nuevo estudio señalan que otros componentes, como la clorofila y sus derivados, pueden influir notablemente en los efectos farmacológicos de los extractos vegetales.

Los resultados muestran que los extractos con mayor presencia de derivados de clorofila aumentaron 1,59 veces la dispersión acuosa del CBD, es decir, su capacidad para mezclarse y ser absorbido por el organismo.

La clorofila es el pigmento verde responsable de la fotosíntesis, pero su degradación natural produce compuestos como los feofitinos, moléculas anfifílicas (con una parte soluble en agua y otra en grasa) que pueden formar estructuras esféricas estables en medios acuosos. Esta propiedad resulta especialmente interesante en farmacología, porque los cannabinoides son altamente lipofílicos, es decir, no se disuelven bien en agua, lo que limita su absorción oral.

El CBD, por ejemplo, tiene una solubilidad muy baja (12,6 mg/L) y una biodisponibilidad oral estimada de apenas 6 % en humanos en ayuno. Esto significa que la mayor parte del CBD ingerido no llega a la sangre ni a los tejidos donde actúa. Los investigadores israelíes propusieron que los derivados de clorofila podrían funcionar como vehículos naturales para mejorar la dispersión y absorción del CBD en el cuerpo.

Feofitinos: bio-potenciadores naturales

Para comprobar esa hipótesis, el equipo analizó dos extractos de cannabis ricos en CBD que solo diferían en su contenido de derivados de clorofila. Al comparar sus propiedades, observaron que el extracto con alto contenido de clorofila lograba dispersar el CBD en agua de forma mucho más eficiente.

Cuando el extracto con bajo contenido de clorofila fue fortificado con feofitinos purificados, alcanzó casi los mismos resultados que el extracto naturalmente rico en pigmentos. Mediante microscopía electrónica de transmisión, el estudio confirmó la formación de nanodispersos esféricos estables, pequeñas estructuras que facilitan el transporte y la estabilidad de los compuestos dentro del cuerpo.

En modelos animales, las mejoras físico-químicas se tradujeron en efectos farmacológicos concretos. Los ratones y ratas que recibieron extractos ricos en feofitinos mostraron más del doble de concentración plasmática máxima (Cmax) y una mayor exposición total al CBD (área bajo la curva, AUC) en comparación con los que recibieron extractos convencionales.

Los animales tratados con extractos enriquecidos con feofitinos tuvieron menos crisis, presentaron un inicio más tardío de los episodios y mostraron mayores tasas de supervivencia. En otras palabras, el CBD fue más eficaz cuando se combinó con estos derivados de la clorofila.

Efectos terapéuticos: mejor control de crisis epilépticas

Más allá de los datos farmacocinéticos, los investigadores quisieron saber si esas mejoras en biodisponibilidad se reflejaban en beneficios terapéuticos reales. Para eso utilizaron un modelo experimental de convulsiones inducidas en ratones.

Los resultados fueron claros: los animales tratados con extractos enriquecidos con feofitinos tuvieron menos crisis, presentaron un inicio más tardío de los episodios y mostraron mayores tasas de supervivencia. En otras palabras, el CBD fue más eficaz cuando se combinó con estos derivados de la clorofila.

Este hallazgo sugiere que las variaciones entre diferentes extractos de cannabis medicinal podrían deberse no solo a las diferencias en cannabinoides menores, como suele creerse, sino también a la presencia de pigmentos naturales como los feofitinos, que influyen en la biodisponibilidad y en el resultado clínico.

Implicancias para el cannabis medicinal

La biodisponibilidad es un punto crítico en el desarrollo de medicamentos derivados del cannabis. Aunque los aceites y extractos ricos en CBD son ampliamente utilizados para tratar epilepsia, ansiedad o dolor crónico, su absorción oral limitada sigue siendo uno de los principales desafíos para lograr eficacia constante.

El descubrimiento de que los feofitinos actúan como bio-potenciadores naturales podría marcar un avance importante en la formulación de productos cannábicos de uso médico. Según los autores, incorporar o preservar estos derivados de clorofila en las preparaciones podría mejorar la absorción sin necesidad de aditivos sintéticos, reduciendo la variabilidad entre lotes y potenciando los beneficios clínicos.

Además, el hallazgo refuerza la idea del efecto séquito (entourage effect), concepto introducido por Raphael Mechoulam y Shimon Ben-Shabat (1998) y posteriormente desarrollado por Ethan Russo (2011), que sostiene que la combinación de compuestos naturales del cannabis genera efectos sinérgicos más potentes que los de los cannabinoides aislados.

Qué sigue en la investigación

Aunque los resultados son prometedores, los autores advierten que el estudio se realizó en modelos animales y que aún faltan ensayos clínicos en humanos para confirmar la magnitud del efecto y su seguridad a largo plazo. Sin embargo, el mecanismo físico-químico identificado, la formación de nanodispersos anfifílicos que mejoran la solubilidad del CBD, ofrece una base sólida para futuras investigaciones en farmacología vegetal.

También subraya la importancia de no eliminar pigmentos durante el procesamiento industrial del cannabis, ya que prácticas comunes como la destilación o purificación excesiva podrían reducir el contenido de clorofila y, con ello, la eficacia terapéutica del producto final.

Como resumió el autor principal, Almog Uziel (Technion, 2025), “la variabilidad entre extractos de cannabis no depende solo de los cannabinoides menores. Los derivados de clorofila como los feofitinos podrían ser un factor clave en la biodisponibilidad y en los resultados clínicos del CBD”.

El estudio invita a repensar la formulación del cannabis medicinal no solo desde la concentración de cannabinoides, sino desde su composición integral. Los pigmentos naturales del cannabis, lejos de ser impurezas, podrían ser cofactores esenciales que potencian la eficacia del tratamiento.

En un contexto donde la industria busca estandarización y reproducibilidad, esta investigación aporta una nueva variable a considerar: la química verde del cannabis también importa.