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Los peces borrachos

Por Julián de Ameida. @partedeexistencia

Regresé a Las Delicias, Perú, empujado por la curiosidad, o más bien por una duda pendiente desde hace veinte años. En aquel entonces, me habían hablado de un pez alucinógeno que se tomaban en sopa, un pez que vive a poca profundidad, entre las rocas de la costa americana del Pacífico.

Imagino toxinas vegetales que pasan a estómagos de peces, que luego pasan a la sangre y a la carne de esos peces y, eventualmente, a la sopa que comerá un chamán horas antes de tomar San Pedro. Toxinas vegetales marinas y toxinas vegetales terrestres que confluyen en la sangre de un curandero que ve el futuro y la enfermedad. Ve la enfermedad en las entrañas de un roedor abierto, un cuis que fue frotado por todo el cuerpo del paciente y luego cortado al medio exponiendo el destino viscoso.

Y entonces en plena noche, a la luz de las velas, llega la hora de la singada y el chamán bebe tabaco líquido por la nariz y levanta una imagen de Cristo y besa sus pies, sus manos y su vientre. Y sabe que Cristo llegó volando, pero no en cuerpo terrenal, sino con la mente, a través de su tercer ojo. Y entonces finalmente ve la enfermedad que se retira ahuyentada por una antigua espada española que frota en la cabeza del paciente. La enfermedad sale del cuerpo del paciente y se desvanece en las esquinas oscuras de la habitación.

El enfermo siente renacer la energía, como un haz de luz que parte de Cristo y se mete en su pecho, un calor, un cosquilleo en los brazos, una paz y una confianza renovada detrás de sus ojos. Y entonces se promete trabajar duro de ahí en más, como un pez que vuelve a sus rocas a seguir masticando las algas tóxicas del Perú.

Luego el curandero descansa entre las toxinas marinas y terrestres y ve al paciente, lo ve más entero, más firme, un enfermo que se cura. Y entonces vuelve a ver el futuro, pero no todo el futuro. Ahora le cuesta ver el destino de sus hijos chamanes y de sus hijos no chamanes. Solo intuye la neblina de la costa peruana que borra el horizonte.

Ilustración: @rosenfeldtown

Versión completa en THC 114, disponible en kioskos o en www.tiendathc.com

 — con Julián de Almeida.