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porro con o sin filtro

Porro: ¿Con o sin filtro?

Armar con o sin filtro. Esa es la cuestión. O al menos uno de los grandes debates dentro del universo del disfrute cannábico.

Parece un tema menor, pero no lo es. Por un lado porque hay una gran variedad de filtros: se pueden hacer caseros o comprarlos. Los materiales van del cartón al vidrio. Por otro, es también un tema que involucra una cuestión de salud.

Los filtros reducen muy parcialmente los riesgos y los daños de fumar. Por eso, lo primero a saber es que fumar siempre expone nuestra salud. Luego, dependiendo de lo qué fumemos, cada sustancia implicará riesgos particulares.

Si pensamos que la humanidad fuma hace miles de años, el uso de filtros es bastante nuevo. La historia comenzó a mediados del siglo XX. Los filtros de papel y luego de fibra de acetato fueron una innovación de la industria tabacalera. Con una trampa: aseguraban que eso eliminaba la toxicidad a la hora de fumar, cosa que no es para nada cierta.

Como vamos a ver, los filtros reducen muy parcialmente los riesgos y los daños de fumar. Es decir, lo primero a saber es que fumar siempre expone nuestra salud. Luego, dependiendo de lo qué fumemos, cada sustancia implicará riesgos particulares.

Acetato y cartón

Generalmente, en los cigarrillos de tabaco se usa el filtro de acetato. Pero quienes fuman cannabis optan por los filtros de cartón que, técnicamente, son boquillas. ¿Es lo mismo?

En principio nunca es lo mismo usar algún tipo de filtro o boquilla que no usarlo. Pensemos que al encender un porro o un cigarrillo estamos generando un proceso de combustión.

Por una lado está la cuestión de la temperatura. Los filtros reducen el calor y las boquillas de cartón alejan las mucosas de la combustión, en especial cuando estamos llegando al final del porro. Por eso, cuanto más largos sean filtros y boquillas menor será la temperatura a la que nos exponemos.

Los filtros reducen el calor y las boquillas de cartón alejan las mucosas de la combustión, en especial cuando estamos llegando al final del porro. Por eso, cuanto más largos sean filtros y boquillas, mejor.

Por otro lado está el tema de la toxicidad. Al quemarse, los compuestos sólidos emiten gases. Los filtros funcionan como un tamiz, pero ningún filtro retiene todos los gases.

Los filtros de acetato no retienen gases de bajo peso como el monóxido de carbono. Sí disminuyen la temperatura del humo y “frenan” partículas como el alquitrán, entre otros productos de la combustión. Sin embargo, al mismo tiempo filtran fenoles y algunas sustancias aromáticas que forman parte de lo que ciertos fumadores buscan tanto en el tabaco como en el cannabis.

Las boquillas de cartón tienen una capacidad mucho menor de filtrado. Lo que ocurre que al estar a menor temperatura que el resto de la superficie del porro va a hacer que parte de esos gases se condencen y no lleguen a nuestra boca.

Las boquillas de cartón tienen una capacidad mucho menor de filtrado. Lo que ocurre que al estar a menor temperatura que el resto de la superficie del porro va a hacer que parte de esos gases se condencen y no lleguen a nuestra boca.

Pero a medida que la combustión de acerca esa capacidad de condensación disminuye. Por eso las tucas siempre nos exponen a mucha más cantidad de gases tóxicos que un porro recién empezado.

Después, claro, está a cuestión de la comodidad. El uso de un filtro o boquilla facilita y mejora el armado. Además aleja los labios de la materia vegetal, mejorando el tiraje y evitando que la punta se empape en saliva. Y si usamos boquillas con forma de zig-zag en su interior ayuda a que el contenido picado se mantenga en el porro y no vaya a la boca cuando inhalamos.

Tipos de filtro

Acetato: Se compran en casi cualquier kiosko, vienen distintos diámetros y largos. Es importante no reutilizarlos.

Cartón: Es el que usualmente hacemos en casa. Pero se pueden comprar. Son descartables, en distintos largos y anchos, de material reciclado y distintos espesores, el filtro de cartón es el más económico y difundido.

Cerámica o vidrio: Son ignífugos y reciclables. Deben limpiarse luego de cada uso, preferentemente con alcohol. Son menos económicos pero muchísimo mas durables que el cartón y reutilizables. La mejor opción para amigarse con el medio ambiente.

Plástico biodegradable: se imprimen en 3D y poseen infinidad de diseños y calibres. Son reutilizables y su estrecha malla permite un filtrado de partículas mucho menores que el cartón. Cuidado: si se queman pueden liberar gases tóxicos.

?@cityfarmlab