En los últimos años el vínculo entre cannabis y sexualidad empezó a llamar cada vez más la atención de la investigación científica. Aunque durante décadas los estudios sobre drogas y sexualidad se centraron principalmente en los riesgos del consumo, nuevas investigaciones están intentando comprender algo distinto: qué buscan las personas cuando combinan cannabis y sexo.
Un trabajo reciente publicado en The Journal of Sex Research exploró precisamente esta cuestión. El estudio analizó las motivaciones de jóvenes adultos que mantienen relaciones sexuales bajo los efectos del cannabis.
Los resultados muestran que esta práctica no suele ser accidental. Para muchas personas cumple funciones específicas relacionadas con el placer, la conexión emocional o la reducción de la ansiedad. La investigación también destaca que el género y las normas sociales influyen en cómo se experimenta el sexo bajo los efectos del cannabis.
Comprender estas motivaciones, sostienen los autores, puede ayudar a diseñar políticas de salud sexual más realistas y menos estigmatizantes.
Un fenómeno relativamente común entre jóvenes
El uso de cannabis en contextos sexuales es más frecuente de lo que muchas veces se supone. Diversos estudios indican que el cannabis es la segunda sustancia más utilizada en situaciones sexuales después del alcohol, especialmente entre adultos jóvenes.
En Quebec, por ejemplo, investigaciones previas estiman que aproximadamente el 45 por ciento de los hombres y el 35 por ciento de las mujeres han tenido sexo bajo los efectos del cannabis al menos una vez.
A pesar de esta prevalencia relativamente alta, el fenómeno ha sido poco investigado. La mayoría de los trabajos científicos sobre sustancias y sexualidad se enfocaron en drogas como el alcohol o los estimulantes y en posibles riesgos, como conductas sexuales impulsivas o menor uso de preservativos.
Según los autores del estudio, este enfoque centrado exclusivamente en los riesgos puede dejar fuera un aspecto importante de la sexualidad humana: el papel del placer y las motivaciones personales en las decisiones sobre el uso de sustancias.
Cómo se realizó la investigación
Para comprender mejor estas experiencias, los investigadores adoptaron un enfoque cualitativo basado en entrevistas en profundidad.
El estudio incluyó a 27 jóvenes adultos de entre 18 y 24 años residentes en Quebec que habían tenido relaciones sexuales bajo los efectos del cannabis al menos una vez durante el último año.
Los participantes también debían usar cannabis al menos una vez al mes y sentirse cómodos hablando sobre sus experiencias sexuales.
Las entrevistas fueron semiestructuradas, lo que significa que los investigadores tenían una guía de preguntas pero permitían que cada participante describiera sus experiencias con libertad. Luego se realizó un análisis temático para identificar patrones en los testimonios.
La muestra incluyó personas con diversas identidades de género y orientaciones sexuales, entre ellas hombres y mujeres cisgénero, hombres trans y personas no binarias o queer.
Este enfoque permitió explorar de manera más profunda cómo las normas de género pueden influir en la forma en que las personas experimentan el sexo bajo los efectos del cannabis.
Tres grandes motivaciones para combinar cannabis y sexo
El análisis de las entrevistas permitió identificar tres grandes categorías de motivaciones para tener relaciones sexuales bajo los efectos del cannabis.
Estas categorías muestran que la sustancia puede cumplir diferentes roles en la experiencia sexual, desde intensificar sensaciones hasta facilitar la interacción íntima.
Intensificar y transformar la experiencia sexual
La motivación más frecuente mencionada por los participantes fue la búsqueda de una experiencia sexual más intensa o diferente.
Muchos describieron que el cannabis amplificaba las sensaciones físicas durante el contacto íntimo. El tacto, los sonidos y la percepción corporal podían volverse más intensos y placenteros.
En varios testimonios, los participantes señalaron que estímulos que normalmente pasarían desapercibidos podían convertirse en sensaciones especialmente agradables. Algunos describieron esta experiencia como una especie de fusión sensorial donde el contacto físico se percibía con mucha mayor intensidad.
Además de la dimensión sensorial, algunas personas mencionaron una mayor sensación de conexión emocional con la pareja. El cannabis podía generar una percepción compartida del momento y facilitar la intimidad.
También aparecieron relatos de mayor apertura a la exploración sexual. Algunos participantes dijeron sentirse más dispuestos a probar nuevas prácticas, posiciones o fantasías cuando estaban bajo los efectos del cannabis.
Facilitar el deseo y reducir obstáculos
Otra motivación importante fue la capacidad del cannabis para facilitar el deseo sexual o reducir barreras emocionales.
Algunas personas señalaron que la sustancia podía aumentar la libido o generar excitación física incluso cuando el deseo no estaba presente inicialmente.
En ciertos casos, el cannabis funcionaba como una forma de “activar” la respuesta sexual del cuerpo. Algunos participantes describieron una sensación de aumento inmediato de la excitación física, incluso si mentalmente no sentían deseo al comienzo.
Otros testimonios destacaron que el cannabis ayudaba a reducir la ansiedad o la timidez en situaciones íntimas. Esto podía facilitar la iniciativa sexual o disminuir la preocupación por el desempeño.
Entre algunos hombres cisgénero heterosexuales, por ejemplo, el cannabis fue mencionado como una herramienta para sentirse más confiados al acercarse a una posible pareja o iniciar el contacto sexual.
En general, estos relatos muestran cómo el uso de cannabis puede funcionar como una forma de manejar emociones que muchas veces están presentes en la vida sexual, como inseguridad o nerviosismo.
Influencias contextuales y hábitos
La tercera categoría identificada por los investigadores tiene menos que ver con una motivación directa.
En muchos casos, los participantes explicaron que el sexo bajo los efectos del cannabis simplemente ocurría porque el uso de la planta ya formaba parte de su vida cotidiana.
Para personas que usan cannabis con frecuencia, es común que estén bajo sus efectos cuando surge una situación sexual. En esos casos, el uso no fue una decisión específicamente orientada al sexo.
Algunos participantes también mencionaron la influencia del contexto social. Situaciones festivas, encuentros sociales o el hecho de que otras personas estuvieran usando la planta podían favorecer este tipo de experiencias.
Los investigadores señalan que esta dimensión contextual muestra cómo el cannabis puede integrarse de manera rutinaria en la vida social y sexual de ciertos grupos.
El papel del género en estas experiencias
Uno de los aportes más interesantes del estudio es su análisis del papel del género en las motivaciones para combinar cannabis y sexo.
Los investigadores utilizaron un enfoque teórico que considera al género como una estructura social que influye en distintos aspectos de la vida cotidiana.
Desde esta perspectiva, las experiencias sexuales bajo los efectos del cannabis no dependen solo de factores individuales. También están influenciadas por expectativas sociales sobre el deseo, el desempeño sexual y las normas de género.
Por ejemplo, algunos hombres mencionaron que el cannabis les ayudaba a sentirse más seguros al iniciar encuentros sexuales o a mantener cierto nivel de desempeño esperado socialmente.
En cambio, varias mujeres y personas de género diverso destacaron la intensificación de sensaciones o la posibilidad de explorar su sexualidad con mayor libertad.
Estas diferencias no implican que cada grupo experimente el cannabis de la misma forma, pero muestran cómo las normas sociales pueden moldear las motivaciones y percepciones.
Limitaciones del estudio
Como toda investigación, este trabajo tiene limitaciones que deben tenerse en cuenta al interpretar sus resultados.
En primer lugar, se trata de un estudio cualitativo con una muestra relativamente pequeña de participantes. Si bien las entrevistas permiten explorar experiencias en profundidad, los resultados no necesariamente representan a todos los jóvenes adultos.
Además, todos los participantes residían en Quebec, un contexto cultural y legal específico en relación con el cannabis.
Los autores también señalan que las experiencias analizadas corresponden a relatos subjetivos. Esto significa que reflejan percepciones personales más que efectos biológicos medidos en laboratorio.
Por estas razones, los investigadores sostienen que futuras investigaciones deberían ampliar las muestras y combinar métodos cualitativos y cuantitativos para comprender mejor el fenómeno.
Sexo y cannabis: ¿Qué dice la ciencia?
El estudio aporta una perspectiva poco explorada sobre la relación entre sexo y cannabis.
En lugar de enfocarse únicamente en los riesgos, analiza las motivaciones y experiencias subjetivas de quienes combinan ambas prácticas. Los resultados sugieren que el cannabis puede cumplir distintos roles en la experiencia sexual, desde intensificar sensaciones hasta reducir ansiedad o facilitar el deseo.
También muestran que estas experiencias están atravesadas por factores sociales y culturales, como las normas de género y los contextos de uso de la planta.
Comprender estas dinámicas puede ser útil para desarrollar estrategias de educación sexual y reducción de riesgos que reconozcan la diversidad de experiencias reales de las personas.

