Durante décadas, el cannabis estuvo asociado a un efecto casi universal: el famoso “bajón”. El aumento del apetito después de usar marihuana forma parte del imaginario popular y también de la evidencia científica. Sin embargo, en los últimos años comenzó a llamar la atención un cannabinoide que parece producir el efecto contrario. Se trata de la tetrahidrocannabivarina, conocida como THCV, una molécula que algunos medios y empresas del sector ya promocionan como “el cannabis dietético”, porque podría ayudar a adelgazar.
Pero, ¿qué dice realmente la ciencia? ¿Estamos ante un cannabinoide capaz de ayudar a bajar de peso o se trata de una promesa exagerada? Para entenderlo, primero hay que mirar de cerca qué es el THCV y cómo actúa en el organismo.
Un cannabinoide poco común
El THCV es uno de los muchos cannabinoides presentes en la planta de cannabis, aunque aparece en cantidades mucho menores que otros compuestos más conocidos como THC o CBD. Desde el punto de vista químico, es muy similar al THC, pero con una diferencia clave: su cadena lateral contiene tres átomos de carbono en lugar de cinco, una variación que modifica notablemente sus efectos biológicos.
Este cannabinoide se encuentra sobre todo en ciertas variedades de cannabis originarias de África y Asia, aunque su presencia suele ser baja, lo que hace que su aislamiento sea más complejo.
En términos farmacológicos, el THCV interactúa con el sistema endocannabinoide, una red de receptores y moléculas que regula procesos tan diversos como el apetito, el metabolismo, el estado de ánimo y el sueño. A diferencia del THC, que activa con fuerza los receptores CB1 del cerebro, el THCV puede comportarse como un antagonista de esos receptores, bloqueando parcialmente su acción.
Esa característica es clave para entender por qué este cannabinoide empezó a investigarse como posible herramienta para tratar trastornos metabólicos.
THCV para adelgazar: el efecto opuesto al “bajón”
El aumento del apetito asociado al cannabis ocurre principalmente porque el THC estimula los receptores CB1 del cerebro, lo que intensifica la respuesta a los estímulos alimentarios y favorece la liberación de hormonas relacionadas con el hambre.
El THCV parece actuar de manera diferente. Algunos estudios sugieren que, al bloquear esos receptores, puede reducir el apetito o aumentar la sensación de saciedad. Investigaciones experimentales indicaron que este cannabinoide podría disminuir la ingesta de alimentos y modificar el metabolismo energético.
Por ese motivo, varios grupos científicos comenzaron a explorar su potencial para el tratamiento de la obesidad y la diabetes tipo 2. Algunas investigaciones concluyeron que el THCV puede mejorar la sensibilidad a la insulina, reducir la acumulación de grasa en el hígado y favorecer el metabolismo de las grasas.
Estos hallazgos generaron entusiasmo en la investigación sobre cannabinoides metabólicos, aunque todavía no significan que el compuesto funcione como una “pastilla para adelgazar”.
Ensayos en humanos sobre THCV para adelgazar
La mayor parte de los datos sobre THCV provienen de estudios preclínicos o de ensayos con muestras pequeñas de participantes. Sin embargo, algunos trabajos recientes comenzaron a explorar sus efectos en humanos.
Uno de los estudios más citados analizó el impacto de tiras orales que combinaban THCV y CBD durante 90 días. En ese ensayo participaron 44 personas, que recibieron distintas dosis de ambos cannabinoides o un placebo. Los resultados mostraron que quienes usaron la combinación experimentaron una reducción del peso corporal promedio de entre 2,6 y 4,1 kilos, además de mejoras en la circunferencia abdominal, la presión arterial y los niveles de colesterol.
Aunque estos resultados son prometedores, los investigadores subrayan que se trata de estudios preliminares con muestras reducidas. Para confirmar estos efectos sería necesario realizar ensayos clínicos más amplios y a largo plazo.
Cannabis, metabolismo y peso corporal
El interés por el THCV también se vincula con un fenómeno curioso que la ciencia viene observando desde hace años: las personas que usan cannabis de manera regular suelen tener, en promedio, un índice de masa corporal más bajo que quienes no lo usan.
A primera vista, esto parece contradictorio con el famoso “bajón”. Sin embargo, los científicos creen que el cannabis podría influir en el metabolismo energético, la regulación del azúcar en sangre y la actividad física.
Algunas investigaciones sugieren que el uso de cannabis puede estar asociado a mayores niveles de actividad física y a un mejor control metabólico. Sin embargo, los mecanismos exactos todavía no están claros.
En ese contexto, el THCV se presenta como un candidato interesante porque podría modular el sistema endocannabinoide de forma distinta al THC.
Efectos y particularidades del THCV
Además de su posible impacto sobre el apetito, el THCV presenta otras características que lo diferencian de los cannabinoides más conocidos.
En dosis bajas, puede tener efectos psicoactivos muy leves o incluso inexistentes. Por su parte, en dosis más altas podría generar sensaciones estimulantes y de mayor claridad mental, con una duración más corta que la del THC.
También se investiga su potencial en áreas como la inflamación, la salud neurológica o trastornos metabólicos. Sin embargo, al igual que ocurre con muchos otros cannabinoides menores, el número de estudios todavía es limitado.
¿Un “cannabis dietético”?
La idea del THCV como “cannabis para adelgazar” se popularizó rápidamente en la industria y en algunos medios. Sin embargo, muchos científicos consideran que esa etiqueta es prematura.
Si bien hay indicios de que el THCV puede influir en el apetito y en el metabolismo, todavía no existe evidencia suficiente para recomendarlo como tratamiento para la pérdida de peso. Los estudios disponibles son pequeños, y en muchos casos se analizan combinaciones con otros cannabinoides, lo que dificulta aislar su efecto específico.
Además, el peso corporal depende de múltiples factores: dieta, actividad física, genética, microbiota y condiciones metabólicas. Pensar que un solo compuesto puede resolver un problema tan complejo probablemente sea una simplificación excesiva.
El futuro de los cannabinoides metabólicos
A pesar de las incertidumbres, el THCV representa un ejemplo interesante de cómo la investigación sobre cannabis sigue descubriendo compuestos con perfiles farmacológicos muy distintos.
A medida que se identifiquen más cannabinoides y se comprenda mejor su interacción con el sistema endocannabinoide, es probable que surjan nuevas aplicaciones terapéuticas en campos como el metabolismo, la inflamación o la neurología.
Por ahora, el THCV sigue siendo una molécula prometedora, pero aún lejos de convertirse en la solución definitiva para la obesidad.
En otras palabras, más que un “cannabis para adelgazar”, el THCV es un recordatorio de que la planta de cannabis es mucho más compleja de lo que durante décadas se creyó.

