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¿Qué rinde más, automáticas o fotoperiódicas? La ciencia del rendimiento según un estudio

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Durante años, la discusión entre cultivar cannabis autofloreciente o fotoperiódico estuvo dominada por experiencias personales, marketing de bancos de semillas y debates entre cultivadores. Las autoflorecientes ganaron fama por su rapidez y facilidad. Las fotoperiódicas, en cambio, quedaron asociadas a mayores rendimientos y flores de mejor calidad. Pero hasta ahora había pocos datos económicos concretos que compararan ambos sistemas en condiciones comerciales reales.

Un nuevo estudio intentó responder justamente eso: cuánto producen, cuánto cuestan y qué rentabilidad generan plantas de cannabis con alto contenido de THC cultivadas en invernadero en el estado de Nueva York, Estados Unidos. La investigación comparó ambos modelos productivos y llegó a una conclusión clara: bajo las condiciones analizadas, las fotoperiódicas fueron bastante más rentables que las autoflorecientes.

El trabajo fue realizado a partir de datos reales obtenidos en un invernadero comercial de 2.787 metros cuadrados. Además de medir biomasa, contenido de THC y características agronómicas, los investigadores calcularon costos de producción, horas de trabajo, ingresos y ganancias finales, algo todavía poco frecuente en la industria legal del cannabis.

Qué diferencia a las autoflorecientes de las fotoperiódicas

Las plantas fotoperiódicas dependen del ciclo de luz para iniciar la floración. En general, necesitan aproximadamente 12 horas de oscuridad continua para entrar en esa etapa. Las autoflorecientes, en cambio, florecen automáticamente por edad, independientemente de la cantidad de luz que reciban.

Eso modifica por completo la lógica del cultivo. Las autoflorecientes suelen completar el ciclo mucho más rápido y requieren menos intervención. Las fotoperiódicas necesitan más tiempo de crecimiento y más manejo, pero también pueden desarrollar plantas mucho más grandes y productivas.

En el estudio se analizaron 100 plantas autoflorecientes de las variedades Sour Apple y Caramel Cream Gelato, y 90 plantas fotoperiódicas de seis genéticas distintas, entre ellas GMO, Animal Face y Kosher Kush.

Las fotoperiódicas produjeron mucho más

Los resultados mostraron diferencias muy marcadas entre ambos sistemas. Las autoflorecientes tuvieron una masa húmeda promedio de 157 gramos por planta. Las fotoperiódicas alcanzaron un promedio de 659 gramos, más de cuatro veces más biomasa.

También crecieron considerablemente más. Mientras las autoflorecientes promediaron unos 64 centímetros de altura, las fotoperiódicas superaron los 126 centímetros. Además desarrollaron más nodos y tallos más gruesos, características que suelen asociarse a mayor rendimiento final.

El contenido de THC también mostró diferencias importantes. Las autoflorecientes estudiadas produjeron alrededor de 2 gramos de THC estimado por planta. Algunas fotoperiódicas superaron ampliamente los 20 gramos de THC por planta. La variedad GMO fue una de las más productivas dentro del ensayo.

Según los investigadores, buena parte de estas diferencias se relaciona con el mayor tamaño y tiempo de desarrollo de las fotoperiódicas. Aunque las autoflorecientes completan el ciclo más rápido, generan menos biomasa total y eso impacta directamente sobre el rendimiento comercial.

El dato más importante: la rentabilidad

La parte más interesante del trabajo fue el análisis económico. Los investigadores calcularon cuánto dinero podía generar cada sistema considerando costos de semillas o clones, nutrientes, mano de obra, infraestructura y producción anual.

El resultado fue contundente.

En el escenario promedio utilizado por el estudio, el sistema autofloreciente terminó generando pérdidas equivalentes a 15,93 dólares por metro cuadrado al año. Las fotoperiódicas, en cambio, produjeron ganancias de 77,29 dólares por metro cuadrado.

Llevado a escala comercial, eso implicó que una instalación de 2.787 metros cuadrados tendría pérdidas anuales cercanas a los 44.500 dólares con autoflorecientes, mientras que el esquema fotoperiódico generaría ganancias superiores a los 215.000 dólares anuales.

Los autores aclaran que esos números dependen del precio final de venta y del rendimiento por planta, dos variables extremadamente sensibles en el mercado legal del cannabis. Aun así, incluso considerando distintos escenarios posibles, las fotoperiódicas mostraron mejores resultados económicos en la mayoría de las simulaciones.

La mano de obra fue el gasto más importante

Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es que el principal costo de producción no fueron las semillas ni la electricidad, sino el trabajo humano. En las autoflorecientes, la mano de obra representó el 52% de todos los costos variables. En las fotoperiódicas, el 34%.

Eso incluye tareas como trasplante, poda, tutorado, riego, cosecha, manicurado y procesamiento post cosecha. Las autoflorecientes demandaron menos trabajo porque prácticamente no necesitaron tutorado ni poda intensiva. Las fotoperiódicas sí requirieron más intervención, especialmente durante el crecimiento vegetativo y la floración.

Sin embargo, incluso con mayores costos laborales, las fotoperiódicas siguieron siendo más rentables gracias a su rendimiento mucho más alto.

Las autoflorecientes igual tienen ventajas

El estudio no plantea que las autoflorecientes sean una mala opción en todos los casos. De hecho, los autores destacan que pueden ser útiles en determinados contextos productivos.

Por ejemplo, pueden funcionar bien en operaciones pequeñas, espacios reducidos o sistemas con menor capacidad técnica. También resultan atractivas para productores que buscan cosechas rápidas o que no tienen control lumínico sofisticado.

Además, las autoflorecientes permiten más ciclos por año. En el estudio se calcularon cinco cosechas anuales frente a cuatro ciclos fotoperiódicos. Pero incluso con esa ventaja temporal, las fotoperiódicas siguieron generando mayores ingresos totales.

El secado reduce muchísimo el peso final

Otro dato llamativo del trabajo tiene que ver con la pérdida de peso después de la cosecha.

En las autoflorecientes, aproximadamente el 82% de la masa se perdió durante el secado. En las fotoperiódicas, el descarte de tallos y ramas eliminó cerca del 28% del peso húmedo inicial.

Eso significa que el peso recién cosechado puede resultar engañoso si no se calcula correctamente cuánto material utilizable queda después del procesamiento.

Los investigadores estimaron que, considerando secado y descarte, solo permanece utilizable alrededor del 13,5% del peso húmedo total original.

Un mercado todavía lleno de incertidumbre

El trabajo también muestra algo que atraviesa hoy a toda la industria legal del cannabis: la enorme incertidumbre económica.

Los investigadores remarcan que costos regulatorios, licencias, análisis de laboratorio, impuestos y fluctuaciones de precios siguen siendo factores difíciles de calcular en mercados relativamente nuevos como el de Nueva York.

Además, reconocen otro problema cada vez más discutido en Estados Unidos: la posible inflación artificial de resultados de THC en algunos laboratorios comerciales.

También aclaran que las genéticas utilizadas en el estudio podrían no representar a toda la industria y que los resultados obtenidos en un único invernadero no necesariamente son extrapolables a cualquier sistema productivo.

Qué deja este estudio para la industria cannábica

La investigación aporta algo que todavía escasea en el cannabis legal: datos reales sobre producción y rentabilidad.

Durante años, gran parte de la información sobre rendimiento de cultivos vino de experiencias aisladas, marketing de bancos de semillas o foros de internet. Este trabajo intenta poner números concretos sobre cuánto cuesta producir cannabis de alto THC en un entorno comercial real.

La principal conclusión es que, bajo condiciones controladas de invernadero y con precios promedio del mercado estadounidense, las fotoperiódicas siguen siendo significativamente más rentables que las autoflorecientes.

Pero el estudio también deja claro que no existe una fórmula universal. Factores como genética, escala de producción, infraestructura disponible, precio final de venta y costos laborales pueden cambiar completamente el resultado económico de un cultivo.

En otras palabras: la velocidad y simplicidad de las autoflorecientes puede resultar atractiva para muchos productores, pero cuando el objetivo principal es maximizar rendimiento y ganancias comerciales, las fotoperiódicas todavía parecen sacar ventaja.