A medida que el cannabis gana aceptación social y se expande su legalización en distintos países, también cambian las percepciones sobre sus posibles riesgos. Un nuevo estudio realizado en Estados Unidos muestra que una parte importante de las mujeres en edad fértil considera que usar cannabis durante el embarazo es más seguro que beber alcohol o fumar tabaco, una diferencia de percepción que preocupa a los investigadores por el impacto que puede tener en la salud materna y fetal.
La investigación, publicada en Journal of Cannabis Research, encuestó a 622 mujeres estadounidenses de entre 18 y 42 años para conocer sus hábitos de uso y sus creencias respecto del uso de cannabis, alcohol y tabaco durante el embarazo. El objetivo fue entender cómo evalúan los riesgos asociados a cada una de estas sustancias y comparar esas percepciones con los patrones reales de consumo.
Los resultados mostraron una diferencia clara. En promedio, las participantes calificaron al cannabis como significativamente más seguro que el alcohol y también más seguro que el tabaco durante la gestación. Además, cuando se les preguntó por los posibles efectos sobre el desarrollo del bebé, consideraron que el cannabis implicaba un riesgo menor que las otras dos sustancias.
Un cambio cultural que también se refleja en el embarazo
Los autores sostienen que estos resultados reflejan un cambio cultural que viene consolidándose desde hace varios años.
En Estados Unidos, el uso adulto del cannabis ya es legal en numerosos estados y el acceso a productos derivados de la planta aumentó de forma considerable. Al mismo tiempo, crecieron los mensajes que presentan al cannabis como una alternativa «natural» para aliviar molestias cotidianas, incluidas algunas asociadas al embarazo, como las náuseas, el insomnio, el dolor o la ansiedad.
En ese contexto, muchas mujeres comienzan a percibir al cannabis como una opción menos perjudicial que otros consumos tradicionalmente desaconsejados durante la gestación.
Los investigadores remarcan, sin embargo, que esa percepción no necesariamente coincide con la evidencia científica disponible. Si bien aún existen interrogantes sobre algunos efectos y la calidad de los estudios continúa mejorando, distintas revisiones sistemáticas y metaanálisis encontraron asociaciones entre la exposición prenatal al cannabis y un mayor riesgo de bajo peso al nacer, parto prematuro y otras alteraciones del desarrollo, aunque reconocen que todavía existen limitaciones metodológicas que impiden establecer conclusiones definitivas sobre todos los desenlaces.
Una de cada cuatro mujeres que estuvo embarazada dijo haber usado cannabis
Entre las 351 participantes que habían cursado al menos un embarazo, el 25,9% afirmó haber utilizado cannabis durante la gestación.
Como comparación, el 23,6% reportó haber fumado tabaco y el 8,2% dijo haber ingerido alcohol durante ese período. Es decir, dentro de esta muestra, el uso de cannabis durante el embarazo fue más frecuente que el consumo de alcohol y tuvo una prevalencia similar a la del tabaco.
La frecuencia de uso también llamó la atención de los investigadores. Entre quienes usaron cannabis durante el embarazo, la mediana fue de dos veces por semana, aunque algunas participantes declararon utilizarlo diariamente o incluso más de una vez por día.
El método de uso predominante fue fumar cigarrillos o blunts, seguido por el uso de comestibles y vaporizadores.
¿Por qué usaban cannabis durante el embarazo?
El estudio también indagó en las razones que llevaron a las participantes a usar cannabis durante el embarazo.
Lejos de un uso exclusivamente recreativo o social, la mayoría afirmó que lo hacía para aliviar síntomas asociados a la gestación. El motivo más frecuente fue el tratamiento de las náuseas, mencionado por casi tres de cada cuatro usuarias. También aparecieron con frecuencia la reducción de la ansiedad o el estrés, la mejora del sueño, el alivio del dolor y la búsqueda de relajación.
Solo una minoría indicó haber usado cannabis por recomendación de un profesional de la salud, mientras que muy pocas participantes señalaron que lo hicieron porque desconocían que estaban embarazadas. Estos datos refuerzan la idea de que muchas mujeres recurren al cannabis como una herramienta para manejar síntomas físicos o emocionales durante la gestación.
También las mujeres que nunca estuvieron embarazadas lo consideran una opción más segura
Otro resultado que llamó la atención de los investigadores surgió al analizar las respuestas de las mujeres que nunca habían estado embarazadas.
Entre ellas, la predisposición a utilizar cannabis durante una eventual gestación fue significativamente mayor que la disposición a consumir alcohol o tabaco. Es decir, incluso antes de enfrentar un embarazo, muchas participantes ya percibían al cannabis como una alternativa relativamente menos riesgosa que las otras sustancias analizadas.
Para los autores, esto demuestra que las creencias sobre la seguridad del cannabis no dependen únicamente de experiencias personales durante el embarazo, sino que forman parte de un cambio más amplio en la percepción social sobre la planta.
Más dudas sobre el cannabis que sobre el alcohol o el tabaco
La encuesta reveló otro dato interesante.
Mientras casi todas las participantes tenían una opinión definida sobre los riesgos del alcohol y el tabaco durante el embarazo, casi el 17% manifestó no saber si el cannabis era seguro o no.
Ese porcentaje de incertidumbre fue muy superior al registrado para las otras dos sustancias, lo que sugiere que todavía existe una importante falta de información o mensajes contradictorios sobre los posibles efectos del cannabis durante la gestación.
Según los investigadores, esa incertidumbre puede estar alimentada por la creciente legalización del cannabis, la publicidad de algunos productos y la circulación de contenidos en redes sociales que presentan a la planta como una alternativa natural para aliviar distintos síntomas.
Los autores piden mejorar la información disponible
A pesar de que el estudio muestra una percepción cada vez más favorable hacia el cannabis, los investigadores aclaran que sus resultados no permiten establecer si el uso durante el embarazo es seguro o inseguro, ya que ese no era el objetivo del trabajo.
La investigación se centró exclusivamente en conocer qué piensan las mujeres y cómo esas creencias pueden influir en sus decisiones.
Los autores recuerdan que la evidencia científica disponible continúa evolucionando. Aunque varios estudios recientes encontraron asociaciones entre la exposición prenatal al cannabis y un mayor riesgo de bajo peso al nacer, parto prematuro o alteraciones del neurodesarrollo, también reconocen que existen limitaciones metodológicas importantes y que todavía hacen falta investigaciones más robustas para comprender con mayor precisión el impacto de variables como la dosis, la frecuencia de uso, el momento de la exposición durante el embarazo y el tipo de producto utilizado.
Por eso, concluyen que las políticas de salud pública deberían enfocarse en brindar información clara, basada en evidencia y libre de mensajes contradictorios. También sostienen que médicos y otros profesionales sanitarios necesitan contar con mejores herramientas para conversar sobre el tema con las pacientes, especialmente en un contexto en el que el cannabis es percibido por muchas personas como una opción terapéutica o «natural».
Un estudio con algunas limitaciones
Los propios autores señalan que el trabajo presenta algunas limitaciones que deben tenerse en cuenta al interpretar los resultados.
La encuesta se realizó únicamente en Estados Unidos, mediante un cuestionario online y con respuestas autodeclaradas, por lo que la muestra no representa necesariamente a toda la población. Además, el estudio no permite establecer relaciones de causa y efecto ni analizar en profundidad diferencias según características sociales, económicas o demográficas de las participantes.
Aun así, la investigación ofrece una fotografía relevante sobre cómo están cambiando las percepciones en torno al cannabis durante el embarazo. Para los autores, comprender estas creencias resulta fundamental para desarrollar estrategias de comunicación más eficaces y ayudar a que las mujeres puedan tomar decisiones informadas durante la gestación.

