Mientras cada vez más estados de Estados Unidos legalizan el cannabis para uso adulto, una pregunta sigue abierta para los responsables de diseñar las políticas públicas: ¿cuál es la mejor forma de cobrar impuestos sin fomentar el mercado ilegal?
Un nuevo estudio publicado en la revista Health Economics aporta evidencia sobre ese debate. Tras analizar las decisiones de compra de más de 1.500 usuarios adultos de cannabis de uso adulto, los investigadores concluyeron que aumentar los impuestos efectivamente reduce el uso, pero también puede empujar a muchos usuarios hacia el mercado ilícito, disminuyendo parte del efecto buscado por la medida.
El trabajo fue realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Ohio y otras instituciones académicas de Estados Unidos y evaluó distintos modelos de tributación aplicados sobre productos de cannabis, comparando impuestos basados en el precio, el peso y el contenido de THC.
Los impuestos funcionan, pero con límites
La principal conclusión del estudio es que los aumentos de precios reducen el uso de cannabis.
Los investigadores observaron que tanto el incremento del precio base como el aumento de las tasas impositivas provocan una disminución significativa en la cantidad de cannabis adquirida y también en la cantidad total de THC usada.
Sin embargo, el efecto no es infinito. El trabajo encontró que aumentar los impuestos hasta un nivel equivalente al 60% del precio antes de impuestos sigue reduciendo el uso, pero llevar esa carga tributaria hasta el 80% prácticamente no genera reducciones adicionales.
Para los autores, esto sugiere que existe un punto a partir del cual seguir aumentando los impuestos deja de ser una herramienta eficaz para disminuir el uso y puede comenzar a producir efectos no deseados.
El mercado ilegal sigue siendo un actor clave
Uno de los resultados más llamativos del estudio es el impacto que tiene el mercado ilegal sobre la efectividad de los impuestos.
Los investigadores comprobaron que, cuando aumenta el precio del cannabis legal, muchos usuarios simplemente cambian de proveedor en lugar de abandonar el uso.
En particular, las flores de cannabis adquiridas en el mercado legal y las compradas en el mercado ilegal funcionan como productos sustitutos: cuando aumenta el precio de unas, crece el uso de las otras.
De acuerdo con las estimaciones del estudio, hasta el 89% de la reducción del uso legal provocada por un aumento de precios podría compensarse mediante compras en el mercado ilícito, especialmente de flores secas.
¿Todos los impuestos producen el mismo efecto?
El estudio también comparó distintas formas de gravar el cannabis legal.
Actualmente, los estados estadounidenses aplican modelos muy diferentes. Algunos cobran impuestos como un porcentaje del precio de venta, otros lo hacen según el peso del producto y algunos comenzaron a implementar sistemas que consideran directamente la concentración de THC.
Los resultados muestran que los tres modelos reducen el uso cuando encarecen el producto, pero no generan exactamente las mismas respuestas por parte de los usuarios.
Una de las diferencias más interesantes apareció con los impuestos basados en la potencia. En estos casos, los investigadores observaron que los usuarios tendían a elegir productos con menor concentración de THC para reducir el costo final de la compra.
Según los autores, este tipo de impuesto no disminuye necesariamente la cantidad total de cannabis adquirida, pero sí puede modificar las preferencias hacia productos menos potentes, lo que podría contribuir a reducir algunos riesgos asociados al uso de altas concentraciones de THC.
Flores, comestibles y concentrados responden de manera diferente
Otro aspecto analizado fue el comportamiento de los usuarios según el tipo de producto.
El trabajo encontró que las flores secas son el segmento más sensible a los cambios de precio. Cuando aumenta su valor en el mercado legal, una proporción importante de usuarios opta por comprarlas en el mercado ilícito.
En cambio, productos más elaborados, como comestibles, vapeadores o concentrados, presentan una respuesta diferente. La sustitución hacia el mercado ilegal existe, pero resulta considerablemente menor que en el caso de las flores.
Para los investigadores, esto sugiere que el impacto de la política tributaria puede variar según el tipo de producto que se busque regular y que un mismo esquema impositivo no necesariamente produce los mismos resultados en todas las categorías del mercado.
El desafío de encontrar un equilibrio
Los autores sostienen que el objetivo de los impuestos sobre el cannabis no debería limitarse únicamente a recaudar dinero.
También pueden utilizarse como una herramienta de salud pública para desalentar usos problemáticos y, al mismo tiempo, generar recursos destinados a programas de prevención, educación e investigación.
Sin embargo, advierten que fijar impuestos excesivamente altos puede producir un efecto contrario al esperado: en lugar de disminuir el usos, incentiva a muchos usuarios a volver al mercado ilegal, donde los productos no atraviesan controles de calidad, etiquetado o seguridad sanitaria.
En ese sentido, el estudio concluye que existe un delicado equilibrio entre establecer impuestos suficientemente elevados para desalentar el uso y evitar que los precios legales resulten tan altos como para hacer más atractivo el mercado clandestino.
Una herramienta para orientar el uso
Más allá de la recaudación, los investigadores consideran que los resultados pueden servir para diseñar sistemas impositivos más sofisticados.
Mientras que los impuestos tradicionales sobre el precio reducen el uso general, los gravámenes basados en el contenido de THC podrían utilizarse para incentivar la compra de productos menos potentes sin afectar necesariamente el tamaño del mercado legal.
Según los autores, esta estrategia permitiría disminuir la exposición a dosis elevadas de THC sin empujar a los usuarios hacia la ilegalidad en la misma medida que generan otros aumentos de precios.
Un estudio basado en decisiones simuladas
Los propios investigadores señalan que el trabajo presenta algunas limitaciones.
Los resultados se obtuvieron mediante un experimento de elección discreta, una metodología que recrea escenarios hipotéticos de compra para analizar cómo reaccionarían los usuarios frente a distintos precios e impuestos. Aunque esta herramienta es ampliamente utilizada en economía de la salud y permite estimar comportamientos de manera robusta, no reproduce exactamente las decisiones que las personas toman en el mercado real.
Además, el estudio se realizó únicamente con usuarios adultos de cannabis de uso adulto en Estados Unidos, por lo que sus conclusiones deben interpretarse dentro de ese contexto regulatorio y no extrapolarse automáticamente a otros países con mercados y marcos legales diferentes.
Aun así, el trabajo aporta evidencia relevante para uno de los debates centrales sobre la regulación del cannabis: cómo diseñar un sistema impositivo capaz de desalentar el uso de productos de mayor riesgo sin fortalecer el mercado ilegal. En un contexto de expansión de la legalización, los autores sostienen que encontrar ese equilibrio será clave para que las políticas públicas cumplan sus objetivos tanto sanitarios como económicos.

