Desde que Colorado y Washington inauguraron los primeros mercados regulados de cannabis de uso adulto en 2014, una de las grandes preguntas ha sido qué impacto económico tendría esta industria más allá de la recaudación de impuestos o la creación de nuevos comercios.
Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Tecnológica de Texas aporta evidencia sobre uno de los sectores menos analizados: el empleo agrícola.
Tras estudiar más de tres décadas de datos laborales en 45 estados estadounidenses, los autores concluyeron que la legalización de las ventas minoristas de cannabis de uso adulto estuvo asociada con un aumento cercano al 9% del empleo agrícola, aunque no produjo cambios significativos en los salarios del sector ni en el mercado laboral en general.
Qué quisieron averiguar los investigadores
La legalización del cannabis suele analizarse desde la perspectiva de la salud pública, el consumo o la recaudación fiscal. Sin embargo, sus efectos sobre el mercado laboral todavía habían recibido poca atención.
Los investigadores buscaron responder una pregunta concreta: ¿la apertura de un mercado legal de cannabis genera nuevos puestos de trabajo en la agricultura o simplemente redistribuye trabajadores entre distintos sectores de la economía?
Para responderla utilizaron información del Quarterly Census of Employment and Wages (QCEW) de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, una base que reúne datos de aproximadamente el 95% de los empleos registrados del país.
Más de treinta años de información
El análisis abarcó el período comprendido entre 1990 y 2024 e incluyó datos de 45 estados.
Los investigadores compararon aquellos estados que legalizaron la venta de cannabis para uso adulto con otros que nunca adoptaron esa política durante el período analizado.
Entre los estados incluidos como casos de legalización figuran Colorado, Washington, California, Oregón, Nevada, Michigan, Illinois, Arizona, Nueva Jersey y Nueva York, entre otros. En total, el estudio analizó ocho «cohortes» de legalización, ya que cada estado implementó la medida en distintos momentos.
Cómo midieron el impacto
Para estimar el efecto de la legalización, los autores utilizaron una metodología estadística conocida como Synthetic Difference-in-Differences (SDID).
Aunque el nombre resulte complejo, el objetivo es relativamente sencillo: construir una comparación lo más parecida posible entre los estados que legalizaron el cannabis y un grupo «sintético» formado por estados que no lo hicieron.
De esa manera intentan aislar el efecto de la legalización de otros factores económicos que también podrían haber influido sobre el empleo, como cambios en la economía nacional, diferencias regionales o variaciones propias de cada estado.
El principal resultado: más empleo agrícola
El hallazgo más importante fue claro.
Según las estimaciones del estudio, la legalización de las ventas de cannabis de uso adulto incrementó aproximadamente un 9% el empleo agrícola en los estados donde se implementó la medida.
Los autores consideran que este crecimiento refleja una mayor demanda de trabajadores vinculados a la producción agrícola, impulsada por la aparición de un nuevo cultivo comercial de gran escala.
En cambio, el análisis no encontró evidencia de que la legalización aumentara los salarios agrícolas ni que produjera cambios estadísticamente significativos en el empleo total o en los salarios del conjunto de la economía.
¿Por qué aumentó el empleo pero no los salarios?
Para los investigadores, la explicación más probable es que el mercado laboral agrícola contaba con suficiente disponibilidad de trabajadores para absorber esa nueva demanda.
En otras palabras, las empresas necesitaron contratar más personal, pero pudieron hacerlo sin ofrecer salarios considerablemente más altos.
Eso significa que el crecimiento de la industria del cannabis habría generado nuevas oportunidades laborales sin provocar una competencia intensa por la mano de obra disponible, al menos durante el período analizado.
No todos los estados obtuvieron los mismos resultados
Aunque el resultado general mostró un aumento del empleo agrícola, los investigadores observaron que ese efecto no fue igual en todos los estados.
Al analizar cada grupo de estados según el año en que legalizó las ventas de cannabis de uso adulto, encontraron diferencias importantes.
Por ejemplo, los estados que comenzaron las ventas en 2017 registraron el mayor crecimiento del empleo agrícola, con un incremento cercano al 46%. También hubo aumentos significativos entre quienes implementaron la legalización en 2019, mientras que otros grupos no mostraron cambios estadísticamente relevantes e incluso uno de los grupos más recientes presentó una disminución del empleo agrícola.
Según los autores, esto indica que el impacto de la legalización depende en gran medida del contexto económico de cada estado, del momento en que se implementa la política y de las características de su mercado laboral.
Un posible traslado de trabajadores
Otro resultado interesante apareció al observar el conjunto de la economía.
En términos generales, la legalización no modificó el empleo total ni los salarios promedio de todos los sectores productivos. Sin embargo, algunos estados mostraron pequeñas caídas del empleo fuera del sector agrícola al mismo tiempo que aumentaba la contratación de trabajadores rurales.
Los investigadores plantean que esto podría reflejar una reasignación de mano de obra, es decir, personas que dejaron otros empleos para incorporarse a actividades vinculadas con la producción de cannabis u otros cultivos agrícolas.
No obstante, aclaran que este fenómeno solo apareció en algunos grupos de estados y que todavía no puede afirmarse con certeza que exista un traslado sistemático de trabajadores entre sectores.
Un mercado con capacidad para absorber nuevos trabajadores
¿Por qué creció el empleo sin que aumentaran los salarios?
La explicación que propone el estudio es que la agricultura estadounidense contaba con una oferta de trabajadores suficientemente amplia como para responder al incremento de la demanda.
En lugar de competir ofreciendo mejores salarios, las empresas pudieron incorporar nuevos empleados disponibles, como trabajadores rurales subocupados, empleados temporarios o personas provenientes de otros sectores con salarios relativamente bajos.
Eso permitió expandir la cantidad de puestos de trabajo sin generar una presión importante sobre las remuneraciones.
Un estudio con algunas limitaciones
Los autores destacan que se trata de uno de los primeros trabajos en analizar específicamente cómo la legalización del cannabis de uso adulto afecta al mercado laboral agrícola mediante una metodología diseñada para estimar relaciones causales.
Sin embargo, reconocen varias limitaciones.
Una de ellas es que algunos resultados muy elevados —como el fuerte crecimiento observado en los estados que legalizaron en 2017— podrían estar influenciados por circunstancias económicas particulares de esos lugares y no únicamente por la apertura del mercado del cannabis.
Además, algunos grupos analizados incluyen pocos estados, lo que aumenta la incertidumbre estadística y hace necesario interpretar los resultados con cautela. Los investigadores también señalan que futuros estudios deberían analizar con mayor detalle cómo evolucionan estos efectos a medida que los mercados legales maduran.
Una industria que también transforma el mercado laboral
La legalización del cannabis suele medirse por variables como la recaudación fiscal, las ventas o la cantidad de licencias otorgadas. Sin embargo, este estudio pone el foco en otro aspecto: su capacidad para generar empleo.
Los resultados indican que la expansión de los mercados de cannabis para uso adulto no solo crea nuevas empresas vinculadas al cannabis, sino que también incrementa la demanda de trabajadores en la producción agrícola, un efecto que no necesariamente se traslada al resto de la economía ni se refleja en aumentos salariales.
Aunque todavía quedan preguntas por responder sobre sus efectos de largo plazo y las diferencias entre estados, la investigación aporta una nueva pieza al debate sobre el impacto económico de la regulación del cannabis y muestra que sus consecuencias van mucho más allá del consumo o la recaudación de impuestos.

