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California después de la legalización: bajó el uso de cannabis fumado y subieron los comestibles

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La legalización del cannabis suele ir acompañada de un debate recurrente: ¿facilitar el acceso provoca un aumento sostenido del uso? Un nuevo estudio realizado en California aporta una respuesta basada en ocho años de datos poblacionales y muestra un panorama bastante diferente al que suelen plantear algunos sectores: la regulación cambia la forma de uso y no la cantidad.

Investigadores de la Universidad de California analizaron información de 178.836 adultos recopilada por la California Health Interview Survey (CHIS), la mayor encuesta estatal de salud de Estados Unidos. El trabajo comparó los patrones de uso entre 2017, un año antes de que comenzaran las ventas recreativas, y 2024, siete años después de la apertura del mercado legal.

El uso no aumentó de forma sostenida

Los resultados muestran que el porcentaje de personas que usaron cannabis durante el último año permaneció prácticamente estable. En 2017 representaba el 22,1% de los adultos y en 2024 llegó al 23,5%, una diferencia que no resultó estadísticamente significativa.

Algo similar ocurrió con quienes habían usado durante el último mes. Tras un aumento inicial en 2018, coincidiendo con el comienzo de las ventas legales, la prevalencia volvió a estabilizarse y en 2024 era prácticamente la misma que antes de la apertura del mercado.

Para los autores, estos datos indican que la llegada del mercado regulado no produjo un incremento permanente del número de usuarios adultos en California.

Tampoco hubo un aumento en la frecuencia de uso

El estudio también analizó cuántos días por mes usaban cannabis quienes lo habían utilizado recientemente.

La distribución prácticamente no cambió durante todo el período analizado. Cerca del 40% de los usuarios usaba entre uno y cinco días al mes, mientras que alrededor del 37% lo hacía veinte días o más. Los niveles intermedios también permanecieron estables, sin evidencias de un incremento del uso intensivo.

Este hallazgo es importante porque sugiere que la legalización no solo no incrementó el número de usuarios de forma sostenida, sino que tampoco llevó a que quienes ya usaban lo hicieran con mayor frecuencia.

Menos humo, más comestibles

Donde sí aparecieron cambios muy claros fue en la forma de usar cannabis. Entre 2019 y 2024 disminuyó significativamente el uso de métodos combustibles, como porros, pipas y bongs, que pasaron de representar el 71,2% al 58,1% de los usuarios del último mes.

En sentido contrario, el uso de comestibles aumentó del 40,3% al 53,6%, convirtiéndose en uno de los formatos de mayor crecimiento dentro del mercado legal.

En cambio, el uso de vaporizadores permaneció prácticamente sin cambios durante todo el período analizado.

Según los investigadores, esta transición probablemente refleje tanto la mayor disponibilidad de productos en los dispensarios como una creciente preferencia por alternativas que evitan la combustión.

Mientras los adultos jóvenes no mostraron cambios significativos en el uso, sí se registró un incremento entre personas de 40 a 59 años y, especialmente, entre los mayores de 75 años. Este último grupo pasó del 2,4% en 2017 al 5,5% en 2024, más del doble en siete años.

Los mayores fueron quienes más aumentaron su uso

El trabajo encontró diferencias importantes entre grupos etarios.

Mientras los adultos jóvenes de entre 18 y 25 años no mostraron cambios significativos en el uso durante el período estudiado, sí se registró un incremento entre personas de 40 a 59 años y, especialmente, entre los mayores de 75 años.

En este último grupo, la prevalencia de uso durante el último mes pasó del 2,4% en 2017 al 5,5% en 2024, más del doble en siete años.

Los autores consideran que este crecimiento podría estar relacionado con un mayor interés de los adultos mayores por utilizar cannabis con fines vinculados al bienestar o la salud, una tendencia que ya había sido observada en investigaciones anteriores.

Los dispensarios dominaron el mercado

Cuando se analizó dónde obtenían cannabis los usuarios, los resultados fueron contundentes.

Casi ocho de cada diez usuarios del último mes declararon adquirirlo principalmente en dispensarios autorizados, muy por encima de otras fuentes como familiares, amigos, servicios de entrega o cultivo propio.

Esto confirma que el mercado regulado se consolidó como el principal canal de acceso para quienes usan cannabis en California.

Un mercado legal no implica necesariamente más uso

Los investigadores sostienen que el caso californiano ayuda a comprender mejor los efectos reales de la regulación.

California ya contaba con un mercado medicinal consolidado y un amplio acceso previo a la legalización recreativa, por lo que la apertura del mercado comercial probablemente reorganizó la forma de acceder y usar cannabis más que incrementar la cantidad de usuarios.

Al mismo tiempo, destacan que el estudio no permite establecer relaciones de causa y efecto, ya que se trata de un análisis observacional. Además, durante el período analizado ocurrieron otros acontecimientos relevantes (como la pandemia de COVID-19) que también pudieron influir en los hábitos de uso.

En conjunto, los resultados muestran que siete años después del inicio de las ventas recreativas, California no experimentó un aumento sostenido del uso adulto de cannabis. En cambio, sí se observaron transformaciones claras en los perfiles de los usuarios y, sobre todo, en los productos elegidos, con una marcada migración desde las formas fumadas hacia los comestibles, reflejando la evolución de un mercado legal cada vez más diversificado.

California ya tenía un mercado muy desarrollado

Una de las explicaciones que proponen los investigadores para entender estos resultados es que California no partía de cero cuando legalizó el uso recreativo. Desde 1996 el estado contaba con un sistema de cannabis medicinal consolidado y, además, existía un mercado informal ampliamente extendido.

En ese contexto, la apertura de los dispensarios para uso adulto probablemente no generó una gran cantidad de nuevos usuarios, sino que ofreció una vía legal y regulada para personas que ya utilizaban cannabis.

Los autores también señalan que, durante esos mismos años, creció la disponibilidad de productos derivados del cáñamo con THC obtenidos bajo el marco legal federal estadounidense, lo que pudo modificar algunos patrones de uso sin quedar completamente reflejado en las encuestas utilizadas para el estudio.

Un cambio en el mercado, más que en el uso

El trabajo también refleja la evolución de la industria legal del cannabis.

El crecimiento de los comestibles coincide con la diversificación de la oferta disponible en los dispensarios y con un cambio en las preferencias de los usuarios. Mientras hace algunos años fumar seguía siendo la forma claramente dominante de uso, hoy existen decenas de categorías de productos que incluyen chocolates, gomitas, bebidas, cápsulas y otros alimentos infusionados.

Los investigadores sostienen que este desplazamiento hacia productos no fumados también podría estar asociado a una mayor preocupación por los efectos de la combustión sobre la salud, aunque remarcan que ese aspecto no fue evaluado directamente por la investigación.

El caso de los adultos mayores

Uno de los hallazgos más llamativos fue el aumento del uso entre personas mayores de 75 años.

Aunque este grupo continúa representando una proporción pequeña del total de usuarios, fue el que mostró el crecimiento relativo más importante durante el período estudiado.

Los autores consideran que este fenómeno coincide con otras investigaciones recientes realizadas en Estados Unidos, que describen un creciente interés de los adultos mayores por el cannabis, especialmente vinculado al manejo del dolor, trastornos del sueño y otras condiciones asociadas al envejecimiento. Sin embargo, aclaran que su estudio no evaluó los motivos del uso, por lo que esa interpretación debe tomarse con cautela.

Un estudio con algunas limitaciones

Como toda investigación observacional, el trabajo presenta limitaciones que los propios autores reconocen.

Al tratarse de una encuesta poblacional, los datos dependen de las respuestas de los participantes y pueden verse afectados por errores de memoria o por la tendencia de algunas personas a subestimar o sobreestimar su uso.

Además, el estudio abarca un período en el que ocurrieron acontecimientos que pudieron influir en los hábitos de la población, como la pandemia de COVID-19 y modificaciones metodológicas en la propia encuesta estatal a partir de 2019.

También destacan que California presenta una realidad muy heterogénea: más de la mitad de las jurisdicciones del estado todavía prohíben algún tipo de actividad comercial relacionada con el cannabis, por lo que el acceso al mercado legal no es uniforme para toda la población.

Una fotografía de ocho años de legalización

Pese a esas limitaciones, los investigadores consideran que el estudio ofrece una de las imágenes más completas hasta el momento sobre cómo evolucionó el uso de cannabis en California desde la apertura del mercado recreativo.

La principal conclusión es que la legalización no estuvo acompañada por un aumento sostenido del uso entre los adultos. En cambio, sí se observaron cambios en el perfil de algunos consumidores y, sobre todo, en las formas de uso, con una clara migración desde los métodos fumados hacia productos comestibles.

En otras palabras, el mercado legal parece haber transformado más la manera en que los californianos usan cannabis que la cantidad de personas que lo utilizan.