Cuando un padre, una madre o un abuelo empieza a utilizar cannabis con fines medicinales, es habitual que aparezcan dudas. ¿Qué está tomando exactamente? ¿Puede combinarlo con sus medicamentos? ¿Es seguro? ¿Necesita una indicación médica? ¿Qué es el REPROCANN?
Para muchas familias, además, el cannabis medicinal sigue siendo un tema rodeado de información contradictoria. Hay quienes lo presentan como una solución para todo y quienes directamente desconfían de cualquier uso terapéutico de la planta.
Entre esos dos extremos existe un lugar mucho más concreto: el uso del cannabis como una herramienta terapéutica que puede incorporarse a un tratamiento cuando existe una indicación médica, un producto cuya composición se conoce, una dosis y seguimiento profesional.
“Cannabis medicinal quiere decir que un médico indica un producto de composición conocida, para un problema concreto, con dosis en miligramos y seguimiento. Lo que lo hace medicinal es ese marco”, explica el doctor Ezequiel Kalb (M.N. 191182), director médico de Clinicann.
Kalb trabaja con cannabis medicinal desde 2023 y cuenta con formación en sistema endocannabinoide y terapéutica cannábica en la Asociación Médica Argentina. Su enfoque es integrativo: combina hábitos, tratamientos convencionales y cannabis cuando corresponde. Según explica, acompañó a más de 1.000 pacientes con cannabis medicinal.
Para quienes acompañan a una persona mayor que ya utiliza cannabis, entender ese marco puede ser el primer paso para pasar de la preocupación a una conversación más informada.
¿Qué significa realmente cannabis medicinal?
La primera aclaración es sencilla, pero fundamental: que un producto contenga cannabis no significa automáticamente que su uso sea medicinal. Para que exista un tratamiento, tiene que haber un objetivo concreto, un producto cuya composición pueda conocerse, una dosis y un seguimiento.
“Lo que lo hace medicinal es ese marco”, resume Kalb.
Eso también significa que el cannabis no debería entenderse necesariamente como un reemplazo de los medicamentos que una persona ya utiliza.
“Y hay una aclaración clave: no viene a reemplazar la medicación convencional en primera instancia. Se usa como terapia adyuvante, de acompañamiento: se suma a lo que la persona ya toma cuando eso no alcanza o cae mal”, explica el médico.
En algunos casos, con la evolución del tratamiento, el profesional puede evaluar modificar otros medicamentos. Pero eso requiere seguimiento.
“Con el tiempo, en algunos casos, el médico puede evaluar bajar la dosis de otro medicamento o suspender alguno. Lo observamos en el consultorio y estudios lo sugieren, por ejemplo, menor uso de opioides. Es una posibilidad, no una promesa”, señala Kalb.
Y agrega una advertencia especialmente importante para las personas mayores: “La decisión es siempre del médico, y hay medicamentos que nunca se cortan por cuenta propia”.
El cannabis, además, no es inocuo. “Hay que aclarar que no es inocuo. Tiene efectos adversos y no es para todos”, remarca.
Mi padre, madre o abuelo ya usa cannabis: ¿qué debería saber?
Ante todo, Kalb recomienda evitar el juicio. “Primero, no lo juzgues: preguntale para qué lo usa y si siente que le sirve.”
A partir de ahí, propone concentrarse en una pregunta que muchas veces queda relegada: ¿de dónde viene lo que toma? “Es la pregunta más importante y la que más se pasa por alto”, afirma.
Conocer el origen del producto permite saber qué está consumiendo realmente la persona. El envase debería permitir identificar quién lo elaboró y cuál es su composición.
“Preguntale, o mirá el frasco: quién lo elaboró, de qué variedad es, cuántos miligramos de CBD y de THC tiene por mililitro y si hay un análisis del lote que lo confirme.”
Este último punto es especialmente relevante. Un aceite que no informa las concentraciones de sus principales cannabinoides no permite establecer con precisión qué dosis está recibiendo una persona.
“Un frasco sin miligramos declarados no permite saber qué se está tomando”, advierte. También es importante conocer el resto de la medicación. “Después, lo clínico. Averiguá qué otros medicamentos toma: con sedantes, anticoagulantes o algunos del corazón puede haber interacciones.”
En adultos mayores hay, además, una preocupación práctica: los efectos que pueden favorecer accidentes: “En personas mayores el riesgo principal es somnolencia, mareo y caídas. Si aparecen, o aparece confusión nueva, consultá rápido”, señala.
Y agrega recomendaciones básicas: “Nada de alcohol ni de manejar, y el frasco, lejos de los niños. Llevalo a la consulta”.
¿Qué diferencia hay entre usar cannabis por cuenta propia y contar con acompañamiento médico?
Uno de los problemas más frecuentes es hablar del cannabis como si fuera un producto único.
“La planta de cannabis no es una sola cosa. Hay muchísimas genéticas y variedades, y los productos se preparan con concentraciones y proporciones muy distintas de CBD, THC y otros compuestos”, explica Kalb.
Por eso, dos productos que se venden bajo el nombre genérico de “aceite de cannabis” pueden tener composiciones muy diferentes.
“Un médico tiene que conocerlo antes de indicar, porque un aceite con mucho CBD y poco THC no se comporta como uno balanceado ni como uno con predominio de THC.”
A esto se suma que cada organismo responde de manera diferente. “Cada persona responde distinto: lo que a una le va bien, a otra le da sueño, mareo o ansiedad, y puede cambiar según la dosis y la vía.” El acompañamiento profesional permite justamente ajustar esas variables.
“Un médico que conoce estas diferencias tiene más herramientas para ajustar con vos el producto, la proporción y la dosis, subiendo de a poco, y acercarte a la opción que mejor te funcione, o reconocer a tiempo que ninguna lo hace.”
Cuando se utiliza cannabis por cuenta propia, en cambio, es fácil terminar replicando la experiencia de otra persona. “Se prueba al azar lo que le funcionó a un conocido, y nadie te ayuda a distinguir entre mejoría, expectativa y efecto adverso» explica Kalib.
El seguimiento también permite revisar antecedentes, medicamentos y evolución, utilizar productos con composición declarada y dejar registrada la evolución del tratamiento.
¿Qué es el REPROCANN?
El REPROCANN es el Registro del Programa de Cannabis del Ministerio de Salud de la Nación. Permite registrar a personas que cuentan con indicación médica y cumplen los requisitos establecidos para acceder a un cultivo controlado de cannabis con fines medicinales, terapéuticos o paliativos del dolor.
Pero hay una distinción importante: REPROCANN no es un tratamiento ni una receta médica.
Es un registro que se tramita a partir de una indicación profesional y que contempla diferentes modalidades de acceso al cultivo dentro del marco establecido por la normativa.
“Es el Registro del Programa de Cannabis del Ministerio de Salud de la Nación. Es una base de datos que registra a las personas que reúnen las condiciones para acceder a un cultivo controlado de cannabis con fines medicinales, terapéuticos o paliativos del dolor”, explica Kalb.
El trámite requiere documentación y validaciones específicas. La información oficial debe consultarse antes de iniciar o renovar el registro porque los requisitos y condiciones pueden modificarse.
Las preguntas que conviene llevar a la consulta
Para una persona que nunca utilizó cannabis medicinal, la consulta puede generar muchas dudas. No hace falta conocer previamente términos como cannabinoides, proporciones o vías de administración.
Lo importante es preguntar.
Kalb propone abordar cuestiones muy concretas:
¿Qué producto es? ¿Cuántos miligramos de CBD y THC tiene por mililitro? ¿Tiene análisis del lote? ¿Cuántos miligramos voy a tomar por día?
También conviene preguntar:
- ¿Por qué vía tengo que utilizarlo?
- ¿Cómo se administra correctamente?
- ¿Cuánto tengo que tomar?
- ¿Cuándo y cómo se aumenta la dosis?
- ¿Hasta dónde se puede aumentar?
- ¿Interactúa con mis otros medicamentos?
- ¿Qué efectos puedo sentir?
- ¿Cuáles son esperables y cuáles deberían motivar una consulta?
- ¿Puedo manejar?
- ¿Puedo tomar alcohol?
- ¿Cuánto tiempo tengo que esperar para saber si funciona?
- ¿Qué hacemos si no funciona?
- ¿Tengo que continuar con mis otros medicamentos?
- ¿Podría reducir alguno más adelante?
- ¿Cómo se haría esa reducción?
- ¿De dónde viene el producto?
- ¿Quién lo elabora?
- ¿Qué hago si me olvido una toma?
- ¿Qué hago si me siento mal después de tomarlo?
- ¿Puede generar tolerancia o dependencia?
- ¿Necesito hacer descansos?
- ¿Qué pasa si tengo una cirugía o un estudio con sedación?
- ¿Cuándo volvemos a vernos?
- ¿Cómo puedo contactarme si aparece un problema entre consultas?
- ¿Puedo viajar con el producto?
- ¿Qué documentación necesito?
- ¿Necesito REPROCANN y qué implica?
Una buena consulta no debería limitarse a indicar un frasco y una cantidad. También debería explicar qué esperar, qué controlar y cuándo volver a consultar.
¿Dónde informarse sin caer en consejos de internet?
Internet puede servir para encontrar información, pero no todas las fuentes tienen el mismo valor.
Para cuestiones regulatorias, una referencia fundamental es la página oficial del Ministerio de Salud sobre cannabis medicinal y REPROCANN. Para normativa, el Boletín Oficial permite consultar las resoluciones vigentes. ANMAT también es una fuente de referencia para información relacionada con productos regulados.
Y hay algunas señales que deberían generar desconfianza.
“Promesas de cura, productos sin concentración declarada, si te dicen que al ser natural no tiene efectos adversos”, enumera Kalb.
La idea de que algo sea “natural” no significa que sea necesariamente inocuo. Tampoco una experiencia positiva de otra persona permite saber si el mismo producto tendrá el mismo efecto en otro paciente.
Las asociaciones de pacientes pueden cumplir un papel importante para acompañar, compartir experiencias y facilitar el acceso a información. Pero esa experiencia colectiva no reemplaza una indicación médica individual.
¿Qué puede encontrarse sobre cannabis medicinal en Expo Cannabis?
Expo Cannabis será del 23 al 25 de octubre en La Rural de Palermo, con una propuesta que reúne contenidos vinculados con cannabis medicinal, cultivo, industria y cultura.
Dentro de la programación habrá espacios relacionados con salud y profesionales especializados, además de actividades vinculadas con veterinaria y otras áreas.
Para quienes acompañan a familiares mayores, puede ser especialmente interesante la posibilidad de acercarse a contenidos sobre envejecimiento saludable, Alzheimer, ansiedad, dolor y cannabis medicinal, además de información sobre REPROCANN y sobre qué hacer ante situaciones en las que el cannabis produce efectos no deseados.
La expo también contará con espacios destinados a la divulgación científica y una zona familiar.
En ese contexto, la propuesta puede servir para algo más importante que simplemente conocer productos: hacer preguntas y encontrar información para tener una conversación más preparada con el médico.
Porque para una persona mayor que ya utiliza cannabis, o para el hijo, hija, nieto o familiar que la acompaña, probablemente la pregunta más útil no sea si el cannabis es “bueno” o “malo”.
La pregunta es otra: qué está tomando, para qué, en qué dosis, de dónde viene, qué otros medicamentos utiliza y quién está acompañando ese tratamiento.
“Lo que buscamos es que el paciente tenga herramientas para entender qué está usando y pueda tomar decisiones informadas junto con su médico”, resume Kalb.
En cannabis medicinal, como en cualquier otro tratamiento, informarse no significa creer todo lo que circula: significa aprender a hacer las preguntas correctas.

