A medida que la industria global del cannabis continúa expandiéndose, también crece la necesidad de garantizar la seguridad de los productos que llegan a pacientes y consumidores. En ese contexto, un grupo de investigadores de Italia desarrolló un novedoso sistema automatizado para analizar residuos de pesticidas en flores de Cannabis, reduciendo tanto el tiempo de procesamiento como el uso de solventes químicos.
El trabajo, publicado en la revista científica Talanta, describe una plataforma robótica conectada directamente a un sistema de cromatografía líquida de ultra alta performance y espectrometría de masas (UHPLC-MS/MS), capaz de detectar decenas de pesticidas con alta sensibilidad y una huella ambiental considerablemente menor que la de los métodos convencionales.
Por qué los pesticidas son una preocupación en el cannabis
Como ocurre con cualquier cultivo agrícola, las plantas de cannabis pueden verse afectadas por insectos, ácaros, hongos y diversas enfermedades. Para combatir estos problemas, muchos productores recurren al uso de insecticidas, fungicidas y otros productos fitosanitarios.
Sin embargo, en el caso del cannabis existe una particularidad: una parte importante de los productos se consume mediante inhalación. Esto implica que cualquier residuo químico presente en las flores podría ingresar directamente al organismo cuando se fuma o vaporiza.
Los autores del estudio recuerdan que la exposición a pesticidas puede producirse por inhalación, ingestión o absorción dérmica, motivo por el cual los análisis de laboratorio se han convertido en una herramienta fundamental para garantizar la seguridad de los productos derivados del cannabis.
El desafío de analizar flores de cannabis
La detección de pesticidas en cannabis presenta dificultades técnicas particulares.
Las flores contienen elevadas concentraciones de cannabinoides, terpenos y resinas que pueden interferir con los análisis químicos. Además, muchos pesticidas se adhieren precisamente a los tricomas glandulares donde se concentran estos compuestos.
Por esa razón, los laboratorios suelen utilizar métodos complejos de preparación de muestras que demandan grandes cantidades de solventes, numerosos pasos manuales y largos tiempos de procesamiento.
El procedimiento más utilizado actualmente es conocido como QuEChERS, una técnica robusta y confiable, pero que requiere volúmenes relativamente altos de reactivos, materiales descartables y manipulación por parte de los operadores.
Un robot para simplificar el proceso
El objetivo de los investigadores fue desarrollar un sistema que permitiera automatizar gran parte de ese trabajo.
Para ello utilizaron una estación robótica capaz de realizar automáticamente la hidratación de la muestra, la extracción de los compuestos de interés, la filtración y la posterior inyección en el equipo analítico.
El procedimiento requiere apenas 30 miligramos de flores secas molidas, 0,05 mililitros de agua para rehidratación y 0,2 mililitros de acetonitrilo como solvente de extracción. Tras un proceso automatizado de agitación y filtrado, la muestra pasa directamente al sistema cromatográfico para su análisis.
Según los autores, el tiempo total de extracción ronda los 10 minutos, mientras que el análisis completo demanda aproximadamente 25 minutos por muestra, incluyendo la detección instrumental.
Qué tan sensible es el método
Uno de los aspectos más destacados del estudio fue la sensibilidad alcanzada. El sistema fue validado para detectar 47 pesticidas distintos, incluyendo insecticidas, fungicidas y acaricidas utilizados habitualmente en agricultura.
Los límites de cuantificación obtenidos fueron extremadamente bajos: en la mayoría de los compuestos alcanzaron 0,005 microgramos por gramo de muestra.
Para ponerlo en perspectiva, los investigadores señalan que estos valores son al menos diez veces inferiores a algunos de los límites regulatorios establecidos para productos inhalables en mercados como California.
Qué encontraron en flores comerciales
Para poner a prueba la metodología, los investigadores analizaron 15 muestras reales de flores de cannabis producidas en Italia. Los resultados mostraron que ocho de las quince muestras contenían residuos detectables de pesticidas, principalmente fungicidas como propiconazol, myclobutanil o spiroxamina.
También se detectaron trazas muy bajas de algunos insecticidas, aunque en concentraciones inferiores a los límites de cuantificación establecidos por el método. Los autores destacan que todos los niveles encontrados se mantuvieron por debajo de los límites regulatorios considerados aceptables.
Un análisis más sustentable
Más allá de la precisión analítica, uno de los principales aportes del trabajo está relacionado con la sustentabilidad. Los investigadores compararon su metodología con procedimientos tradicionales utilizando herramientas específicas para medir el impacto ambiental de los procesos analíticos.
Los resultados mostraron una mejora significativa gracias a la reducción del volumen de solventes, la menor cantidad de residuos generados, la disminución de materiales descartables y la automatización de la preparación de muestras.
Según los autores, la miniaturización del proceso permite reducir costos, disminuir la exposición de los operadores a productos químicos y mejorar la eficiencia general del laboratorio.
Hacia un control de calidad más eficiente
Con la expansión de los mercados de cannabis medicinal y de uso adulto en distintos países, la necesidad de controles de calidad rápidos y confiables se vuelve cada vez más importante.
El nuevo sistema desarrollado en Italia muestra cómo la automatización y la miniaturización pueden ayudar a modernizar los análisis de laboratorio sin sacrificar sensibilidad ni precisión.
Aunque todavía se trata de una tecnología destinada a entornos especializados, los investigadores consideran que este tipo de herramientas podría facilitar el monitoreo rutinario de pesticidas y contribuir a mejorar los estándares de seguridad en una industria que continúa creciendo a nivel mundial.

