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«Las políticas de drogas tienen más de política que de drogas»: un encuentro para debatir qué hacer con los consumos en Argentina

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¿Qué lugar ocupan hoy las personas que usan sustancias en la agenda política? ¿Por qué las políticas de drogas siguen centradas en la persecución cuando la evidencia apunta cada vez más hacia el cuidado y la reducción de daños? Esas son algunas de las preguntas que buscará abordar el encuentro «Las políticas de drogas tienen más de política que de drogas», que se realizará el próximo 26 de junio en Casa Brandon, en la Ciudad de Buenos Aires.

La actividad es impulsada por el Colectivo de Reflexión sobre los Consumos y forma parte de la campaña «Acompañe, no castigue», una iniciativa internacional que promueve enfoques basados en los derechos humanos para abordar los consumos de sustancias psicoactivas.

Según explicó Ariel Parajón, integrante de la organización, la propuesta surge de una preocupación concreta: la distancia entre los debates que vienen desarrollándose en ámbitos académicos, sanitarios, comunitarios y de usuarios, y la escasa atención que esos temas reciben por parte de la dirigencia política.

«La necesidad de realizar este encuentro tiene que ver con que la dirigencia política escuche debates que ya se están dando en los movimientos de usuarios, en el movimiento canábico, en el campo de los psicodélicos, en los equipos de salud y en quienes trabajan con consumos problemáticos», señaló.

Más política que drogas

El nombre del encuentro busca provocar una discusión que, para sus organizadores, suele quedar oculta detrás de los discursos sobre las sustancias.

«Cuando se discuten políticas de drogas se discute el rol de la policía, de las fuerzas de seguridad, los límites de la intervención estatal, los derechos individuales, la salud mental, la perspectiva de género y el control territorial. Por eso decimos que las políticas de drogas tienen mucho más de política que de drogas», sostuvo Parajón.

Desde esta mirada, las decisiones que más afectan la vida cotidiana de las personas que usan sustancias no están necesariamente vinculadas a las drogas en sí mismas, sino a las consecuencias de los marcos legales y políticos vigentes.

La criminalización, el estigma y la persecución aparecen como algunos de los principales problemas señalados por la organización. Según explican, la actual Ley de Estupefacientes genera barreras que dificultan el acceso al sistema de salud y contribuyen a que muchas personas eviten buscar ayuda cuando la necesitan por miedo a ser juzgadas o criminalizadas.

Al mismo tiempo, advierten que el modelo prohibicionista tampoco ha logrado reducir el poder del narcotráfico ni las economías ilegales asociadas al mercado de sustancias.

Qué cambios proponen

Consultado sobre cómo debería ser una política de drogas centrada en el cuidado y los derechos humanos, Parajón fue contundente: el primer paso debería ser la despenalización de la tenencia para consumo personal.

«No puede ser un delito decidir usar una sustancia cuando no existe daño a terceros», afirmó.

La propuesta también incluye avanzar hacia modelos de regulación legal de determinadas sustancias, comenzando por el cannabis para uso adulto. Según plantea el colectivo, la experiencia acumulada por el cannabis medicinal y la industria del cáñamo podría servir como base para desarrollar esquemas regulatorios más amplios y evaluar, en el futuro, otras sustancias vinculadas a tratamientos alternativos y terapias asistidas con psicodélicos.

Entre los cambios que consideran necesarios también aparece la necesidad de promover la investigación científica sobre sustancias como la psilocibina, el MDMA, la ketamina o la ayahuasca, especialmente en áreas relacionadas con salud mental, depresión resistente, estrés postraumático y otros trastornos complejos.

Para los organizadores, la discusión no debería limitarse a la seguridad o al control policial, sino incorporar dimensiones sanitarias, económicas y de derechos humanos.

Un debate que busca llegar a la política

El encuentro contará con la participación de dirigentes políticos, referentes sociales y especialistas convocados para discutir cómo construir nuevos consensos en torno a las políticas de drogas.

Según Parajón, la convocatoria tuvo una buena recepción entre distintos espacios políticos, incluso entre sectores con miradas muy diferentes sobre el tema.

«La idea es que quienes toman decisiones empiecen a escuchar discusiones que ya están ocurriendo en la sociedad. Hay miles de personas que usan sustancias, trabajan en salud, investigan o acompañan consumos problemáticos y que tienen mucho para aportar a este debate», concluyó.

El encuentro se realizará el jueves 26 de junio a las 17:30 en Casa Brandon, ubicada en Drago 236, Ciudad de Buenos Aires.