La mescalina es uno de los psicodélicos más antiguos conocidos por la humanidad, pero durante décadas la ciencia tuvo dificultades para responder una pregunta fundamental: ¿qué ocurre exactamente en el cerebro cuando actúa este compuesto?
Ahora, un equipo de investigadores utilizó resonancia magnética funcional BOLD en animales despiertos para obtener una caracterización mucho más completa de los efectos de la mescalina sobre el cerebro. El estudio, publicado en Neuroscience Bulletin, encontró un patrón inesperado: el cerebelo parece ocupar un lugar central en la respuesta producida por este psicodélico.
La importancia del trabajo no está solamente en sus resultados, sino también en la tecnología utilizada para obtenerlos. Hasta ahora, la investigación sobre los efectos cerebrales de la mescalina era extremadamente limitada. Los autores señalan que el único antecedente de neuroimagen disponible había sido realizado en 1992 mediante SPECT, una técnica con menor resolución espacial y temporal que la resonancia magnética funcional empleada en este nuevo estudio.
Una deuda pendiente con uno de los psicodélicos más antiguos
La mescalina es un compuesto psicodélico presente en cactus como el peyote y el San Pedro, cuyo uso ceremonial en América se remonta al menos 3.500 años. Sin embargo, su investigación neurobiológica quedó considerablemente retrasada respecto de sustancias como el LSD y la psilocibina.
Esto generó una situación paradójica: mientras se conocían desde hacía décadas numerosos efectos subjetivos y fisiológicos de la mescalina, los científicos disponían de muy pocas herramientas para observar qué sucedía dentro del cerebro durante su acción.
La resonancia magnética funcional permitió avanzar sobre ese vacío. El equipo trabajó con 24 ratas adultas despiertas, 12 machos y 12 hembras. Doce recibieron mescalina y otras 12 funcionaron como grupo de control. La dosis utilizada fue de 50 miligramos por kilogramo.
El primer mapa moderno de la mescalina
El resultado más llamativo apareció en el cerebelo. Después de recibir mescalina, los animales mostraron una disminución de la actividad BOLD positiva y un aumento de la actividad BOLD negativa en diferentes regiones de esta estructura.
Pero la historia no termina ahí. Al analizar la conectividad cerebral, los investigadores encontraron que el cerebelo aumentaba sus conexiones con distintas regiones, entre ellas el hipocampo, el tálamo, la corteza somatosensorial y el mesencéfalo.
En otras palabras, la mescalina produjo una combinación aparentemente contradictoria: menos actividad local en el cerebelo y mayor conectividad con otras áreas del cerebro.
Ese patrón resulta especialmente interesante porque no coincide exactamente con los efectos observados en estudios previos sobre otros psicodélicos clásicos. Aunque LSD, psilocibina y mescalina comparten la activación del receptor serotoninérgico 5-HT2A, los investigadores señalan que cada sustancia presenta una firma neurobiológica diferente.
¿Qué tiene que ver el cerebelo con la experiencia psicodélica?
El hallazgo también cuestiona la idea de que el cerebelo sea simplemente una estructura relacionada con el movimiento.
Además de participar en la coordinación motora, esta región interviene en procesos cognitivos como la atención, la memoria y la regulación emocional. Los investigadores plantean que también podría cumplir una función importante en la manera en que el cerebro selecciona y predice la información sensorial.
A partir de los resultados obtenidos, el equipo propone que la mescalina podría alterar ese sistema de filtrado.
En condiciones normales, el cerebro recibe una cantidad enorme de información y necesita seleccionar qué estímulos son relevantes. El cerebelo podría contribuir a ese proceso mediante mecanismos de predicción que ayudan a distinguir información novedosa de señales repetitivas o poco importantes.
La hipótesis de los investigadores es que la mescalina podría alterar ese mecanismo. La reducción de actividad local combinada con una conectividad más amplia podría hacer que el cerebelo pierda parte de su capacidad para filtrar y contextualizar la información antes de transmitirla a otras regiones.
El resultado podría contribuir a explicar una característica habitual de los estados psicodélicos: una percepción modificada en la que estímulos y asociaciones adquieren una relevancia diferente.
La mescalina también modificó el procesamiento de sonidos
El experimento incluyó además una prueba de inhibición prepulso, utilizada para estudiar la capacidad del sistema nervioso de filtrar determinados estímulos acústicos.
Los resultados volvieron a mostrar un comportamiento particular. La mescalina aumentó la inhibición frente a sonidos de 4 kHz en un 27,6% y frente a 20 kHz en un 27,3%. Sin embargo, frente a una frecuencia intermedia de 12 kHz, la inhibición disminuyó un 16,4%.
Esto significa que la sustancia no produjo simplemente un deterioro general del filtrado sensorial. En cambio, modificó la respuesta dependiendo de la frecuencia del estímulo.
Los autores describen este comportamiento como una respuesta en forma de U invertida y consideran que podría indicar una modificación selectiva de los canales sensoriales.
Diferencias con LSD y psilocibina
Otro aporte importante del estudio es que permite empezar a separar los efectos de la mescalina de los producidos por otros psicodélicos.
Investigaciones anteriores del mismo grupo habían encontrado que el LSD produce cambios dependientes de la dosis principalmente en regiones corticales, el tálamo y el cerebelo. En estudios con psilocibina, en cambio, se había observado un aumento global de la actividad cerebral acompañado por una marcada hiperconectividad cerebelosa.
La mescalina presentó una combinación diferente, caracterizada especialmente por una alteración selectiva de la actividad cerebelosa y un aumento de las conexiones de esta estructura con otras regiones.
Los resultados refuerzan así una idea cada vez más importante en la investigación psicodélica: que dos sustancias que actúan sobre el mismo receptor pueden producir modificaciones diferentes en los circuitos cerebrales.
¿Qué significa para la investigación sobre psicodélicos?
El estudio no demuestra todavía que el mismo mecanismo ocurra en seres humanos. Se trata de una investigación realizada exclusivamente en ratas y con una única dosis de mescalina.
Los propios autores señalan que las diferencias entre especies pueden limitar la posibilidad de trasladar directamente estos resultados a las personas. También plantean que deberían estudiarse diferentes dosis y períodos más prolongados después de la administración.
Existe además una limitación propia de la técnica. La señal BOLD registrada mediante resonancia magnética no representa exclusivamente actividad neuronal: también puede verse afectada por modificaciones cardiovasculares y respiratorias. En este experimento no se realizó un monitoreo fisiológico simultáneo completo durante la administración de mescalina.
Por eso, los resultados deben interpretarse como un primer mapa experimental y no como una explicación definitiva de la experiencia psicodélica humana.
Un punto de partida después de décadas de espera
La importancia de esta investigación está precisamente ahí. La mescalina forma parte de la historia humana desde hace miles de años, pero su estudio neurobiológico quedó muy por detrás del de otros psicodélicos.
Ahora, una tecnología moderna permitió observar de manera simultánea cambios en la actividad cerebral y en la conectividad funcional durante sus efectos. El resultado fue inesperado: una estructura tradicionalmente vinculada con la coordinación del movimiento aparece como uno de los principales protagonistas de la respuesta.
El trabajo no resuelve todavía cómo funciona la mescalina en el cerebro humano. Pero ofrece algo que hasta ahora faltaba: un primer mapa moderno de sus efectos sobre los circuitos cerebrales.
Y ese mapa plantea una nueva pregunta para la investigación psicodélica: si el cerebelo participa en la forma en que el cerebro filtra y organiza la información sensorial, ¿podría su alteración ser una de las claves para comprender por qué la mescalina transforma tan profundamente la percepción?
La respuesta todavía está por llegar. Pero, por primera vez, los investigadores cuentan con herramientas capaces de empezar a observarla con un nivel de detalle que durante décadas no estuvo disponible.

