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Una bebida de semillas de cáñamo redujo el colesterol en un estudio preliminar

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Las semillas de cannabis vuelven a llamar la atención de la ciencia, esta vez como ingrediente de una posible bebida funcional. Un equipo de investigadores de China desarrolló una preparación elaborada exclusivamente a partir de semillas de cáñamo y agua, y la probó en ratas a las que se había inducido hipercolesterolemia mediante una dieta rica en grasas.

Los resultados mostraron que la bebida produjo cambios en distintos parámetros relacionados con el metabolismo de los lípidos. En particular, el grupo que recibió una dosis intermedia presentó una reducción significativa del colesterol total y de los ácidos grasos libres, mientras que los distintos grupos tratados mostraron un aumento del colesterol HDL, conocido habitualmente como colesterol “bueno”.

Pero el efecto no se limitó a los niveles de lípidos en sangre. El trabajo también encontró modificaciones en marcadores asociados con la inflamación, el estrés oxidativo y el funcionamiento del hígado.

Una bebida hecha con la semilla

La preparación, denominada por los investigadores C. sativa juice (CSJ), no se elaboró a partir de flores ni de extractos concentrados de cannabis. La materia prima fueron semillas maduras y descascaradas de Cannabis sativa, procesadas con agua mediante una técnica de ruptura ultramicro de las paredes celulares. El objetivo era conservar una parte importante de la matriz nutricional de la semilla, incluidos ácidos grasos poliinsaturados, proteínas y polisacáridos solubles en agua.

El análisis químico permitió identificar distintos componentes en la bebida. Entre ellos aparecieron ácido α-linolénico, ácido α-linoleico, ácido oleico, proteínas y cannabidiol (CBD). La concentración de CBD encontrada fue de 0,51 microgramos por mililitro. En cambio, el análisis no detectó THC en las muestras utilizadas en el experimento.

Es un dato importante: los resultados del estudio no corresponden a una bebida psicoactiva ni a una preparación basada en las flores de cannabis.

¿Qué pasó con el colesterol?

Para estudiar sus posibles efectos metabólicos, los investigadores trabajaron con 60 ratas macho. Durante 16 semanas, los animales fueron alimentados con una dieta rica en grasas para desarrollar un modelo experimental de hiperlipidemia. Después recibieron distintas concentraciones de la bebida de semillas o, en otro grupo, simvastatina como referencia farmacológica.

El resultado más claro apareció con la dosis intermedia de la bebida. En comparación con las ratas que habían recibido solamente la dieta rica en grasas, este grupo mostró una reducción significativa del colesterol total y de los ácidos grasos libres. Además, todos los grupos tratados con la bebida presentaron un aumento significativo del HDL.

Sin embargo, hay una diferencia importante entre estos parámetros: el LDL y los triglicéridos no disminuyeron de manera estadísticamente significativa. Es decir, el efecto observado no fue una reducción generalizada de todas las grasas circulantes.

También mejoró algunos indicadores del hígado

La dieta rica en grasas produjo alteraciones en el hígado de los animales, con acumulación de lípidos y cambios compatibles con esteatosis. Después de la intervención con la bebida, los investigadores observaron una reducción de la acumulación de grasa y una mejora de algunas de las alteraciones microscópicas del tejido hepático.

También midieron dos enzimas utilizadas como indicadores de daño o alteración hepática: ALT y AST. La dosis intermedia de la bebida produjo una disminución significativa de ambas respecto del grupo que había recibido la dieta rica en grasas.

Los investigadores encontraron además modificaciones en proteínas vinculadas con la producción de lípidos. En el hígado, las dosis baja e intermedia redujeron significativamente la expresión de SREBP-1 y HMGCR, dos proteínas relacionadas con las rutas de síntesis de lípidos y colesterol.

La hipótesis que plantea el trabajo es que este mecanismo podría contribuir a explicar parte del efecto observado sobre el metabolismo lipídico.

Menos inflamación y estrés oxidativo

El experimento también analizó qué ocurría con algunos marcadores relacionados con la inflamación y el estrés oxidativo.

Las ratas que habían recibido la dieta rica en grasas presentaban niveles elevados de IL-6, TNF-α y malondialdehído (MDA), junto con una disminución del glutatión (GSH), uno de los principales sistemas antioxidantes del organismo.

Después de recibir la bebida de semillas de cáñamo, los animales mostraron una reducción significativa de IL-6, TNF-α y MDA y un aumento del GSH. La actividad de otra enzima antioxidante, la superóxido dismutasa (SOD), no mostró diferencias significativas.

En otras palabras, los investigadores encontraron señales compatibles con una menor respuesta inflamatoria y menor estrés oxidativo, aunque nuevamente se trata de resultados obtenidos en un modelo animal.

¿Es el CBD el responsable?

El estudio detectó CBD en la bebida y los investigadores lo incluyen entre los componentes que podrían contribuir a los efectos observados. También señalan que las semillas contienen una combinación de ácidos grasos insaturados, proteínas, aminoácidos y otros componentes que podrían actuar conjuntamente.

Por eso, el trabajo no permite atribuir los resultados exclusivamente al CBD. De hecho, la bebida fue diseñada como una preparación basada en la semilla completa y no como un extracto de cannabidiol.

El análisis de los investigadores apunta a que los efectos podrían estar relacionados con la regulación de vías involucradas en la síntesis y acumulación de lípidos, especialmente el eje formado por SREBP-1 y HMGCR.

Falta el paso más importante: probarlo en humanos

Aunque los resultados son interesantes, todavía están lejos de demostrar que tomar una bebida de semillas de cannabis pueda reducir el colesterol en personas.

Los propios autores reconocen varias limitaciones. El experimento utilizó un modelo de hiperlipidemia inducida por dieta en ratas, que no reproduce toda la complejidad de los trastornos metabólicos humanos. Además, no se realizaron estudios farmacocinéticos que permitan saber cómo se absorben y distribuyen sus componentes en el organismo.

También advierten que el perfil químico de la preparación no fue exhaustivo y que sería necesario analizar otros cannabinoides presentes potencialmente en las semillas para evaluar mejor su seguridad y sus características regulatorias.

Por eso, los resultados deben leerse como evidencia preclínica: muestran que una preparación a base de semillas de Cannabis sativa merece seguir siendo investigada, pero no permiten recomendarla como tratamiento para el colesterol alto.

El próximo paso será comprobar si estos efectos aparecen también en humanos y, sobre todo, si la bebida resulta segura y efectiva a largo plazo. Por ahora, la investigación suma una nueva posibilidad para una parte de la planta de cannabis que tradicionalmente quedó fuera del foco de los estudios sobre sus efectos metabólicos.