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Cannabinoides: qué son, cuáles conocemos y cómo actúan en el cannabis

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Cuando se habla de cannabis, casi siempre aparecen dos nombres: THC y CBD. Son los cannabinoides más conocidos y los que concentraron buena parte de la investigación científica durante décadas. Pero la planta produce muchas otras sustancias de esta familia y cada una tiene características diferentes.

CBG, CBN, CBC, THCV y CBDV son algunos de los cannabinoides que fueron ganando espacio en la investigación. A ellos se suman sus formas ácidas, como THCA, CBDA y CBGA, que forman parte de la química natural de la planta antes de que ocurran procesos como la descarboxilación.

Entender qué son los cannabinoides permite también comprender por qué dos flores de cannabis con porcentajes similares de THC pueden producir experiencias diferentes, por qué el calor modifica la composición de la planta y qué significa realmente hablar de un producto rico en CBD, THC o CBG.

¿Qué son los cannabinoides?

Los cannabinoides son una familia de sustancias capaces de interactuar con distintos sistemas biológicos del organismo. En el cannabis, estas moléculas se producen principalmente en los tricomas, estructuras microscópicas que se encuentran especialmente concentradas en las flores.

No todos los cannabinoides tienen los mismos efectos ni actúan de la misma manera.

Algunos pueden producir efectos psicoactivos, otros no generan ese tipo de experiencia en las dosis habituales y muchos todavía están siendo estudiados.

Además, la palabra cannabinoide no se refiere exclusivamente a las sustancias producidas por la planta. Existen tres grandes grupos: fitocannabinoides, endocannabinoides y cannabinoides sintéticos.

Los tres tipos de cannabinoides

Los fitocannabinoides son los que producen naturalmente determinadas plantas, y el cannabis es la especie más conocida por la cantidad y diversidad de estas sustancias.

Entre ellos se encuentran THC, CBD, CBG, CBN, CBC y THCV, además de sus formas ácidas y otros cannabinoides minoritarios.

Los endocannabinoides, en cambio, son producidos por el propio organismo humano. Entre los más estudiados están la anandamida y el 2-AG.

Finalmente están los cannabinoides sintéticos, sustancias desarrolladas mediante procesos químicos que pueden reproducir algunas características de los cannabinoides naturales o actuar sobre los mismos sistemas biológicos.

Esta clasificación es importante porque una sustancia producida por la planta, una molécula fabricada por el organismo y un compuesto desarrollado en un laboratorio pueden interactuar con el sistema endocannabinoide de maneras diferentes.

¿Cuántos cannabinoides existen?

Durante años se habló de más de 100 cannabinoides identificados en el cannabis. La cifra puede variar según los criterios utilizados para clasificarlos y las nuevas moléculas que se van identificando.

Lo importante es que THC y CBD representan solamente una parte del universo de cannabinoides.

La mayoría de los demás compuestos todavía fue mucho menos estudiada. En algunos casos existen investigaciones en animales o laboratorio, mientras que otros cuentan con estudios preliminares en humanos.

Por eso, no todos los cannabinoides pueden describirse con el mismo nivel de certeza.

¿Cómo produce cannabinoides la planta?

Una de las claves para entender la química del cannabis es que la planta no produce directamente grandes cantidades de THC y CBD en la forma en que solemos encontrarlos en una flor calentada.

Durante su desarrollo produce principalmente cannabinoides en forma ácida.

Uno de los compuestos centrales de esta ruta es el CBGA, o ácido cannabigerólico. A partir de él, distintas enzimas de la planta participan en la formación de otros cannabinoides ácidos, entre ellos THCA, CBDA y CBCA.

Simplificando el proceso:
CBGA → THCA → THC
CBGA → CBDA → CBD
CBGA → CBCA → CBC

El CBG también está relacionado con esta ruta, aunque la relación entre CBGA y CBG es diferente a la que existe entre el precursor ácido y los cannabinoides derivados mediante enzimas específicas.

Por eso muchas veces se habla del CBG como el “cannabinoide madre”. Técnicamente, el protagonista de esa función de precursor es principalmente el CBGA.

¿Qué es la descarboxilación?

La descarboxilación es un proceso químico mediante el cual los cannabinoides ácidos pierden un grupo carboxilo y se transforman en sus formas neutras.

Uno de los ejemplos más conocidos es:

THCA → THC, pero también ocurre CBDA → CBD y CBCA → CBC.

El calor acelera este proceso. Por eso la composición de una flor cambia cuando es calentada durante la combustión, la vaporización o la preparación de determinados productos.

La descarboxilación también puede producirse lentamente durante el secado, el almacenamiento y el envejecimiento.

Esto ayuda a explicar por qué el perfil químico de una planta recién cosechada no es exactamente igual al de una flor seca que fue almacenada durante un período prolongado.

THC: el cannabinoide más conocido

El THC, o delta-9-tetrahidrocannabinol, es probablemente el cannabinoide más conocido.

Es responsable de buena parte de los efectos intoxicantes característicos del cannabis y actúa principalmente sobre el sistema endocannabinoide, con una interacción importante con los receptores CB1.

La activación de estos receptores puede modificar procesos relacionados con la percepción, la memoria, el apetito, el estado de ánimo, la coordinación motora y la percepción del tiempo.

El THC también es investigado por sus posibles aplicaciones medicinales, especialmente en áreas relacionadas con dolor, náuseas, apetito y determinadas condiciones neurológicas.

Pero sus efectos no dependen solamente de la cantidad de THC.

La dosis, la vía de administración, la experiencia previa, las características individuales y la presencia de otros cannabinoides y terpenos pueden modificar la respuesta.

CBD: mucho más que el “cannabinoide sin efecto”

El CBD, o cannabidiol, es el segundo gran protagonista de la química del cannabis.

A diferencia del THC, el CBD no produce el mismo tipo de efecto característico asociada con la activación de los receptores CB1.

Además, su comportamiento farmacológico es diferente. El CBD tiene una afinidad relativamente baja por los receptores cannabinoides clásicos y puede interactuar con diferentes sistemas y vías biológicas.

Por eso se lo estudia en múltiples áreas de la medicina.

El CBD también ayudó a instalar una idea que hoy se considera demasiado simplificada: que el THC sería el cannabinoide “recreativo” y el CBD el “medicinal”.

La biología es bastante más compleja. Ambos pueden tener interés terapéutico y ambos pueden producir efectos sobre el organismo.

CBG: el cannabinoide que está ganando protagonismo

El CBG, o cannabigerol, es uno de los cannabinoides que más interés despertó en los últimos años.

Su importancia dentro de la planta está relacionada especialmente con su precursor, el CBGA, que funciona como punto de partida para la producción de varios cannabinoides.

En una planta madura, el CBG suele encontrarse en concentraciones relativamente bajas porque buena parte de sus precursores fueron utilizados durante la biosíntesis de otros cannabinoides.

El CBG no produce la intoxicación característica del THC y está siendo investigado por sus posibles efectos sobre diferentes procesos biológicos.

Todavía existe mucha menos evidencia clínica sobre CBG que sobre THC y CBD, por lo que buena parte de las propiedades que se le atribuyen continúan siendo objeto de investigación.

CBN: un producto de la transformación del THC

El CBN, o cannabinol, ocupa un lugar particular entre los cannabinoides.

A diferencia de THC, CBD y CBG, que tienen rutas biosintéticas específicas en la planta, el CBN aparece principalmente como producto de la degradación y oxidación del THC.

Cuando el THC queda expuesto durante períodos prolongados a factores como oxígeno, luz y determinadas condiciones de almacenamiento, puede transformarse y contribuir a la formación de CBN.

Durante mucho tiempo se asoció al CBN casi automáticamente con la somnolencia. Sin embargo, esa relación es más compleja de lo que suele afirmarse y actualmente existen investigaciones específicas para determinar qué efectos produce y en qué condiciones.

El CBN también despertó interés por sus posibles aplicaciones en sueño, dolor y otros procesos, aunque la evidencia todavía es mucho menor que la disponible para THC y CBD.

THCV: parecido al THC, pero diferente

El THCV, o tetrahidrocannabivarina, tiene una estructura relacionada con la del THC, pero no es simplemente una versión más débil del mismo cannabinoide.

Su actividad depende de la dosis y de las condiciones en las que interactúa con el sistema endocannabinoide.

El THCV fue estudiado por posibles efectos relacionados con el apetito y el metabolismo, además de otras áreas de investigación.

También despertó interés por su posible interacción con los efectos producidos por el THC.

Sin embargo, muchas de las afirmaciones que circulan sobre THCV todavía exceden la evidencia disponible. Por eso conviene distinguir entre resultados obtenidos en modelos experimentales y efectos demostrados en personas.

CBC: otro cannabinoide que sigue bajo investigación

El CBC, o cannabicromeno, es otro fitocannabinoide producido por la planta.

Su importancia está relacionada también con la ruta biosintética que parte del CBGA y pasa por el CBCA.

El CBC no es conocido por producir los efectos intoxicantes característicos del THC y ha sido estudiado principalmente en investigaciones preclínicas.

Entre los campos investigados aparecen el dolor, la inflamación y la interacción con distintos receptores y canales celulares.

Sin embargo, todavía existe una diferencia importante entre el interés científico y la evidencia clínica disponible.

En otras palabras: que un cannabinoide muestre una actividad interesante en laboratorio no significa que ya exista evidencia suficiente para afirmar que funciona como tratamiento en personas.

CBDV y otros cannabinoides minoritarios

El CBDV, o cannabidivarina, es un cannabinoide estructuralmente relacionado con el CBD.

Forma parte de un grupo de compuestos que durante mucho tiempo recibieron mucha menos atención que THC y CBD, pero que ahora están siendo estudiados con mayor intensidad.

A este grupo se suman otros cannabinoides como THCP, CBGA, CBDA, THCA y diferentes variantes químicas.

Cada uno tiene propiedades particulares y distintos niveles de evidencia científica.

El crecimiento de la investigación sobre estos compuestos también cambió la manera de entender la planta: el cannabis dejó de ser visto simplemente como una fuente de THC y CBD para convertirse en una matriz química mucho más compleja.

¿Qué son los cannabinoides ácidos?

Los cannabinoides ácidos son las formas precursoras que aparecen naturalmente en la planta.

Entre los más conocidos están:

  • THCA: precursor del THC.
  • CBDA: precursor del CBD.
  • CBGA: precursor central de varias rutas biosintéticas.
  • CBCA: precursor relacionado con el CBC.

Estas moléculas no deben considerarse simplemente versiones “inactivas” de sus derivados. Tienen propiedades químicas y biológicas propias que también son objeto de investigación.

Lo que ocurre durante la descarboxilación es que cambia la estructura de estas moléculas y, con ella, sus propiedades.

El sistema endocannabinoide: el sistema que conecta todo

Para entender por qué los cannabinoides pueden producir tantos efectos diferentes hay que conocer el sistema endocannabinoide.

Se trata de una red de señalización presente en distintas partes del organismo y está compuesta, entre otros elementos, por endocannabinoides producidos por el propio cuerpo, junto a los receptores cannabinoides y las enzimas encargadas de producir y degradar estas moléculas.

Los dos endocannabinoides más estudiados son la anandamida y el 2-AG.

El sistema participa en la regulación de distintos procesos fisiológicos, entre ellos mecanismos relacionados con dolor, apetito, sueño, memoria, estrés, respuesta inmunológica y actividad del sistema nervioso.

La existencia de este sistema también explica algo fundamental: el organismo humano produce sus propios cannabinoides.

No evolucionamos para que el THC tuviera un lugar específico dentro del cuerpo. Los receptores cannabinoides ya formaban parte de nuestra biología y el cannabis interactúa con ellos porque algunas de sus moléculas tienen estructuras capaces de hacerlo.

CB1 y CB2: los receptores más conocidos

Los receptores cannabinoides más estudiados son CB1 y CB2.

Los CB1 están presentes en grandes cantidades en el sistema nervioso central y ayudan a explicar buena parte de los efectos que produce el THC.

Los CB2 están especialmente asociados con células del sistema inmunológico y tejidos periféricos, aunque hoy se sabe que su distribución es más amplia y que también participan en procesos relacionados con el sistema nervioso.

La antigua idea de que CB1 está exclusivamente en el cerebro y CB2 exclusivamente en el sistema inmune es demasiado simplificada.

Además, no todos los cannabinoides funcionan principalmente a través de estos dos receptores.

El CBD, por ejemplo, tiene una interacción mucho más compleja con diferentes receptores, canales y sistemas de señalización.

¿Qué es el efecto séquito?

El cannabis no contiene solamente cannabinoides.

En sus tricomas también aparecen terpenos y otros compuestos capaces de interactuar con el organismo.

De ahí surge el concepto de efecto séquito, una teoría que propone que los diferentes componentes de la planta pueden actuar conjuntamente y modificar la acción de cada uno.

Esto ayuda a entender por qué dos variedades con cantidades similares de THC pueden producir experiencias diferentes.

Los terpenos, por ejemplo, participan principalmente en los aromas y sabores, pero también son estudiados por su interacción con diferentes procesos biológicos. El mirceno, el limoneno y el beta-cariofileno son algunos de los terpenos más conocidos del cannabis.

La hipótesis del efecto séquito es interesante, pero no significa que cualquier combinación de cannabinoides y terpenos produzca automáticamente un efecto superior. La magnitud y relevancia de estas interacciones todavía son objeto de investigación.

Cannabinoides, terpenos y variedades

Durante mucho tiempo, la potencia de una variedad se redujo casi exclusivamente a su porcentaje de THC.

Hoy esa mirada resulta insuficiente.

El perfil químico de una flor incluye cannabinoides, terpenos y otros compuestos. Por eso dos variedades con concentraciones similares de THC pueden tener perfiles aromáticos y experiencias diferentes. También importa la proporción entre cannabinoides.

Un producto con una relación THC:CBD de 1:1, por ejemplo, no tiene el mismo perfil químico que uno con una concentración elevada de THC y cantidades mínimas de CBD.

Esto no significa que exista una proporción universalmente mejor. La respuesta depende del producto, la dosis, la vía de administración y las características de cada persona.

¿Los cannabinoides siempre producen los mismos efectos?

No, una de las principales dificultades para estudiar cannabis es justamente la cantidad de variables involucradas.

La misma molécula puede producir respuestas diferentes dependiendo de la dosis y de la persona. También cambia la experiencia según la forma de administración. Fumar o vaporizar produce una absorción diferente de la que ocurre cuando un cannabinoide es ingerido.

En los productos orales, además, intervienen procesos digestivos y metabólicos que pueden modificar la forma en que el organismo procesa los cannabinoides.

Por eso no es posible predecir exactamente la experiencia de una persona únicamente mirando el porcentaje de THC o CBD que aparece en una etiqueta.

¿Qué significa que un producto sea full spectrum?

En los productos de cannabis aparecen términos como full spectrum, amplio espectro y aislado.

Un producto full spectrum busca conservar una amplia variedad de compuestos presentes en la planta, incluyendo cannabinoides y terpenos.

Los productos amplio espectro también conservan múltiples componentes, pero eliminan o reducen el THC. Los aislados, en cambio, contienen principalmente un cannabinoide aislado y purificado, como CBD.

Estas diferencias importan porque determinan qué moléculas están presentes en el producto y, potencialmente, cómo interactúan entre sí.

El futuro de los cannabinoides

El conocimiento sobre los cannabinoides cambió mucho desde que se identificaron las primeras moléculas de esta familia.

THC y CBD continúan siendo los compuestos más estudiados, pero cada vez existe mayor interés por CBG, CBN, CBC, THCV, CBDV y otros cannabinoides minoritarios.

Al mismo tiempo, la investigación sobre el sistema endocannabinoide permitió entender que estas sustancias no actúan de manera aislada: interactúan con una red biológica que ya existe naturalmente en nuestro organismo.

El desafío actual es separar lo que ya está respaldado por evidencia científica de lo que todavía pertenece al terreno de las hipótesis.

Porque conocer el cannabis implica justamente eso: entender que no existe un único “efecto del cannabis”, sino una combinación compleja de moléculas, receptores, dosis, vías de administración y características individuales.

Los cannabinoides son una parte central de esa historia. Y cuanto más se investiga la planta, más claro queda que THC y CBD son apenas el comienzo.