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Cannabis legal y uso adolescente: qué muestran los datos de Estados Unidos

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Una de las principales preocupaciones alrededor de la regulación del cannabis para adultos es su posible impacto sobre los adolescentes. El argumento es conocido: si el cannabis pasa de un mercado ilegal a uno regulado, podría resultar más accesible para los jóvenes.

Los datos disponibles en Estados Unidos permiten analizar qué ocurrió después de que los primeros estados aprobaran leyes de uso adulto en 2012, y el resultado se inclina más por la regulación que por mantener la prohibición.

Una recopilación publicada por Marijuana Policy Project (MPP) reúne resultados de encuestas oficiales de distintos estados y datos nacionales del Centers for Disease Control and Prevention (CDC) y de Monitoring the Future, una de las principales encuestas estadounidenses sobre uso de drogas entre estudiantes.

El panorama general que surge de esos datos es una disminución del uso adolescente en buena parte de los estados que cuentan con mediciones anteriores y posteriores a la legalización. Según la recopilación del MPP, 19 de los 21 estados con datos comparables mostraron una reducción en el uso de cannabis entre estudiantes secundarios después de la aprobación de las leyes de uso adulto.

Pero hay una diferencia importante entre observar que dos fenómenos ocurren durante el mismo período y demostrar que uno provoca al otro.

Qué pasó a nivel nacional

Los datos del Youth Risk Behavior Survey (YRBS) del CDC muestran una reducción importante del uso reciente de cannabis entre estudiantes de secundaria durante el período en el que comenzó la expansión de la regulación para adultos.

En 2011, el 23,1% de los estudiantes de 9.º a 12.º grado incluidos en la encuesta nacional informó haber usado marihuana durante los 30 días anteriores. La proporción fue del 23,4% en 2013, 21,7% en 2015, 19,8% en 2017 y 21,7% en 2019. Después llegó una reducción mucho más marcada: 15,8% en 2021 y 17,0% en 2023.

Eso significa que entre 2011 y 2023 la proporción de estudiantes que declaró uso durante el último mes cayó de 23,1% a 17%. La caída no fue lineal. Hubo períodos de aumento y descenso, por lo que no puede interpretarse simplemente como una reducción constante desde el comienzo de la legalización.

Además, 2021 fue un año excepcional por el impacto de la pandemia de COVID-19 sobre la vida escolar y las encuestas de comportamiento adolescente. Por eso, comparar directamente ese año con los anteriores requiere cautela.

También cayó el uso registrado por Monitoring the Future

Otra fuente utilizada en la recopilación es Monitoring the Future, un estudio nacional que sigue las conductas relacionadas con drogas entre estudiantes estadounidenses.

Entre 2011 y 2024, el uso de cannabis durante los 30 días anteriores disminuyó en los tres niveles educativos incluidos en la encuesta. Entre los estudiantes de 8.º grado, pasó del 7,2% al 4,3%. En 10.º grado, cayó del 17,6% al 9,5%. Y entre los estudiantes de 12.º grado, pasó del 22,6% al 16,2%. (MPP)

La reducción también aparece cuando se pregunta por la facilidad para conseguir cannabis.

En 2011, el 37,9% de los estudiantes de 8.º grado consideraba que conseguir marihuana era «bastante fácil» o «muy fácil». En 2024 esa proporción había bajado al 24,2%. Entre los alumnos de 10.º grado pasó del 68,4% al 41,2%, mientras que entre los de 12.º grado cayó del 82,2% al 65,1%.

Es un dato relevante porque la regulación del mercado adulto no necesariamente modifica solamente quién puede comprar cannabis legalmente. También puede alterar la estructura del mercado ilegal al que acceden los adolescentes.

Pero, nuevamente, la encuesta no demuestra que la reducción de la disponibilidad percibida sea consecuencia de la legalización.

Qué ocurrió en los primeros estados en legalizar

Washington y Colorado aprobaron sus leyes de uso adulto en noviembre de 2012 y fueron los primeros estados en hacerlo. En Washington, los datos del Healthy Youth Survey muestran una reducción del uso reciente en los tres niveles analizados.

Entre los estudiantes de 8.º grado, el uso durante los últimos 30 días pasó del 9,5% en 2010 al 3,7% en 2023. Entre los de 10.º grado pasó del 20,0% al 8,4%. Y entre los estudiantes de 12.º grado, del 26,3% al 16,3%.

Colorado presenta una tendencia similar: entre los estudiantes de 9.º a 12.º grado, el uso durante los últimos 30 días fue del 22,0% en 2011. En 2023 había descendido al 12,8%.

Esto significa que, en los dos estados que inauguraron el proceso de legalización para adultos, los indicadores disponibles actualmente muestran niveles de uso adolescente inferiores a los registrados antes de la aprobación de las leyes.

No todos los estados siguieron exactamente el mismo camino

La situación cambia cuando se observan los estados individualmente.

En Massachusetts, por ejemplo, el uso durante los últimos 30 días entre estudiantes de 9.º a 12.º grado fue del 24,5% en 2015, 24,1% en 2017 y 26,0% en 2019. Después cayó al 16,6% en 2021 y volvió a subir ligeramente hasta el 18,6% en 2023.

En Maine ocurrió algo parecido: pasó del 19,9% en 2015 al 22,3% en 2019, antes de bajar al 17,1% en 2021 y ubicarse en 18,4% en 2023. Otros estados muestran descensos más consistentes.

En Arizona, que aprobó la legalización en 2020, el uso de los últimos 30 días entre estudiantes de 8.º grado pasó del 8,1% en 2018 al 3,8% en 2024. Entre los estudiantes de 10.º grado bajó del 17,0% al 7,8%, y entre los de 12.º grado pasó del 23,2% al 14,1%.

Virginia también registró una caída: entre estudiantes de 9.º a 12.º grado, el indicador pasó del 17,3% en 2019 al 9,5% en 2023. Nueva Jersey pasó del 20,1% en 2019 al 13,6% en 2023, mientras que Nuevo México bajó del 27,7% al 17,4% en el mismo período.

Un estudio con más de 1,4 millones de estudiantes

Los datos descriptivos no son la única evidencia disponible.

En 2021, un estudio publicado en JAMA Network Open analizó datos del Youth Risk Behavior Survey correspondientes a más de 1,4 millones de estudiantes y examinó la relación entre las leyes de cannabis medicinal y recreativo y el uso adolescente.

La versión publicada originalmente fue posteriormente retractada y reemplazada porque los autores reconocieron problemas metodológicos relacionados con la combinación de datos nacionales y estatales. En la versión corregida, el análisis utilizó los datos nacionales y estatales por separado y aplicó ponderaciones apropiadas.

El resultado corregido fue que la adopción de leyes de uso recreativo no mostró una asociación estadísticamente significativa con el uso actual ni con el uso frecuente de cannabis entre adolescentes en los modelos principales.

En el análisis nacional ajustado, la asociación con uso actual tuvo una razón de probabilidades de 1,01, con un intervalo de confianza del 95% entre 0,85 y 1,19. Para uso frecuente fue de 0,99, con un intervalo entre 0,78 y 1,26.

Los autores señalaron que serían necesarios más datos posteriores a la legalización para establecer mejor la relación entre las políticas de cannabis y el uso adolescente.

Correlación no significa causalidad

Este punto es central para interpretar los números.

Que el uso adolescente haya disminuido mientras aumentaba el número de estados con cannabis legal para adultos no demuestra que la legalización haya provocado esa reducción.

Durante el mismo período cambiaron muchas otras variables: las formas de socialización de los adolescentes, las prácticas escolares, las campañas de prevención, la disponibilidad de otras sustancias, las condiciones económicas y, especialmente, las rutinas durante y después de la pandemia.

Además, las leyes no son iguales en todos los estados. Cambian la edad mínima, los sistemas de licencias, la cantidad de establecimientos, las restricciones publicitarias y las estrategias de prevención.

Por eso, una comparación simple entre «antes» y «después» no permite aislar el efecto específico de la regulación.

La evidencia más sólida apunta a una conclusión más acotada: hasta ahora, los datos disponibles no muestran un aumento generalizado del uso adolescente asociado con la legalización del cannabis para adultos.

Eso es diferente de afirmar que la legalización reduce el uso juvenil.

Un cambio que merece seguirse

La evolución registrada en Estados Unidos resulta particularmente interesante porque el descenso del uso adolescente se produjo mientras una cantidad creciente de estados habilitaba mercados legales para adultos.

Los datos de Monitoring the Future muestran además que no solamente disminuyó el uso declarado: también cayó la proporción de adolescentes que considera sencillo conseguir cannabis.

Sin embargo, todavía queda una pregunta abierta: qué parte de estos cambios puede atribuirse específicamente a la regulación del cannabis y qué parte responde a otras transformaciones sociales que ocurrieron durante el mismo período.

La respuesta requiere estudios que comparen estados con diferentes modelos regulatorios, períodos más extensos y poblaciones comparables.

Por ahora, los registros disponibles permiten afirmar algo concreto: más de una década después de que comenzara la legalización del cannabis para adultos en Estados Unidos, las principales encuestas nacionales muestran que el uso de cannabis entre adolescentes es menor que en 2011, mientras que los datos estatales muestran descensos en numerosos estados que posteriormente legalizaron el uso adulto.