Para los amantes de las mascotas, buscar alterativas para mejorar la calidad de vida de sus animales es primordial, especialmente si sufren algún padecimiento. En el último tiempo, el cannabis medicinal apareció como una opción interesante por sus posibles beneficios en cuadros de dolor crónico, epilepsia, ansiedad o enfermedades inflamatorias. Sin embargo, en Argentina todavía existen muchas dudas sobre qué está permitido, qué evidencia científica existe y cómo acceder a cannabis para mascotas de manera legal.
En los últimos años comenzaron a publicarse estudios que evalúan el uso de cannabinoides en perros y gatos, mientras que algunas provincias avanzaron con regulaciones específicas para el uso veterinario. Aun así, el cannabis para mascotas sigue siendo un campo en desarrollo y requiere siempre la supervisión de un profesional veterinario. Analicemos los detalles de este nuevo terreno.
¿Es legal darle cannabis a las mascotas en Argentina?
Sí, aunque con importantes matices. En Argentina no existe una habilitación para que cualquier persona administre cannabis de manera libre a sus animales, pero tampoco hay una prohibición específica sobre su utilización cuando forma parte de un tratamiento veterinario.
El principal avance llegó en 2025, cuando Mendoza creó el REPROVET, el primer registro provincial destinado a regular el uso medicinal del cannabis en medicina veterinaria. La iniciativa busca brindar un marco legal para profesionales veterinarios, productores y familias que necesitan tratamientos para sus animales, convirtiéndose en un antecedente que podría ser replicado por otras jurisdicciones.
Hasta el momento, el uso veterinario del cannabis no cuenta con una regulación nacional equivalente al REPROCANN para personas. Por eso, el acceso depende del marco normativo vigente y de la intervención de profesionales habilitados.
También es importante distinguir entre los productos formulados específicamente para uso veterinario y aquellos elaborados para personas. Aunque ambos puedan contener cannabinoides como CBD o THC, las concentraciones, excipientes y dosis no necesariamente son las mismas, por lo que nunca deberían intercambiarse sin indicación profesional.
Para qué se usa el cannabis en perros y gatos
La mayor parte de la investigación disponible se concentra en el cannabidiol (CBD). Este cannabinoide no produce efectos psicoactivos y que viene siendo estudiado por su potencial terapéutico en distintas especies animales.
Uno de los usos más investigados es el tratamiento del dolor crónico. Diversos estudios muestran resultados alentadores en perros con osteoartritis, donde el CBD podría contribuir a disminuir el dolor y mejorar la movilidad cuando forma parte de un abordaje integral.
En gatos también comenzaron a aparecer investigaciones prometedoras. Un estudio reciente observó mejoras en animales con dolor articular asociado a la osteoartritis, mostrando una reducción del dolor y un aumento de la actividad cotidiana luego de varias semanas de tratamiento con CBD.
Otro campo de investigación es el manejo de la ansiedad. En perros se evaluó el efecto del CBD durante viajes en automóvil, una situación que suele generar elevados niveles de estrés. Los investigadores registraron una disminución de algunos indicadores conductuales compatibles con ansiedad, aunque aclararon que todavía se necesitan estudios más amplios.
Algo similar ocurrió con gatos que presentan miedo intenso a ruidos fuertes. Una investigación encontró que el CBD podría ayudar a reducir las respuestas de ansiedad frente a determinados estímulos sonoros, aunque los propios autores remarcan que la evidencia aún es preliminar.
Además, distintos veterinarios utilizan preparados con cannabinoides como complemento en pacientes con epilepsia, enfermedades inflamatorias, dolor asociado al cáncer y cuidados paliativos. Los resultados pueden variar según la patología, el producto utilizado y las características de cada animal.
Cómo conseguir aceite veterinario de cannabis de forma legal
Actualmente no conviene recurrir a productos de origen desconocido ni a preparados caseros elaborados sin controles de calidad. La concentración real de cannabinoides puede variar significativamente y representar un riesgo para la salud del animal.
La vía más segura es realizar una consulta con un veterinario capacitado en medicina cannábica, quien podrá evaluar si existe una indicación concreta y recomendar el producto más apropiado para cada caso.
En las jurisdicciones donde existen programas específicos, como Mendoza, los profesionales pueden trabajar dentro del marco regulatorio establecido por REPROVET. En el resto del país, el acceso todavía depende de las alternativas disponibles y de la evolución de la normativa.
También es importante verificar que los productos cuenten con controles de calidad, información sobre concentración de cannabinoides y trazabilidad. Estos aspectos permiten calcular la dosis con mayor precisión y reducen el riesgo de administrar compuestos contaminados o mal formulados.
REPROVET: la primera regulación del cannabis para mascotas en Argentina
La creación del REPROVET marcó un punto de inflexión para el cannabis veterinario argentino. El registro fue impulsado por la provincia de Mendoza con el objetivo de organizar y regular la utilización terapéutica del cannabis en animales.
El programa contempla la participación de veterinarios matriculados y busca generar un circuito formal para el acceso a tratamientos, promoviendo además la capacitación profesional y la producción controlada.
Más allá de su alcance provincial, la iniciativa representa un antecedente relevante porque reconoce que los animales también pueden beneficiarse de terapias basadas en cannabinoides. Esto siempre que exista respaldo profesional y un marco sanitario adecuado.
Especialistas consultados por Revista THC destacan que este tipo de regulaciones favorecen tanto la seguridad de los pacientes como el desarrollo de investigaciones clínicas que permitan generar evidencia de mayor calidad.
Dosis y precauciones: qué consultar siempre con tu veterinario
La dosis de cannabis nunca debe calcularse tomando como referencia la utilizada por una persona. Perros y gatos metabolizan los cannabinoides de manera diferente. Factores como la especie, el peso, la edad, la enfermedad de base y los medicamentos concomitantes modifican la respuesta al tratamiento.
Por esa razón, la dosis debe individualizarse y ajustarse progresivamente bajo seguimiento veterinario. En muchos casos se comienza con cantidades muy bajas y se realizan controles periódicos para evaluar la respuesta clínica y la aparición de posibles efectos adversos.
Entre los efectos secundarios más frecuentes descriptos en estudios clínicos aparecen la somnolencia, alteraciones gastrointestinales transitorias y cambios en el apetito. Cuando se utilizan productos con concentraciones elevadas de THC o formulaciones inadecuadas para animales, el riesgo de intoxicación aumenta.
Nunca debería administrarse cannabis recreativo, flores, comestibles o aceites sin conocer con precisión su composición. Muchos productos destinados al uso humano contienen concentraciones de THC que pueden resultar peligrosas para perros y gatos. Además, pueden incluir ingredientes como chocolate, xilitol o edulcorantes que son tóxicos para algunas especies.
El seguimiento veterinario también resulta fundamental para controlar posibles interacciones con otros medicamentos y determinar si el cannabis realmente está aportando beneficios clínicos.
Un área que sigue creciendo
El cannabis para mascotas atraviesa una etapa de crecimiento tanto en Argentina como en el resto del mundo. La cantidad de estudios disponibles aumenta año tras año y varios muestran resultados alentadores para el tratamiento del dolor, la ansiedad y otras enfermedades frecuentes en animales de compañía.
Al mismo tiempo, comienzan a aparecer regulaciones específicas como REPROVET, que buscan ofrecer un marco legal más claro para profesionales y familias.
Aunque todavía queda mucho por investigar, el consenso actual es que el cannabis puede convertirse en una herramienta terapéutica valiosa. Lo importante es utilizar productos de calidad, atender la evidencia científica y solicitar supervisión veterinaria. Como ocurre con cualquier tratamiento médico, la indicación debe ser individualizada y basada en las necesidades de cada paciente, priorizando siempre su seguridad y bienestar.

