Durante años, el debate científico sobre cannabis y cerebro ha estado dominado por una pregunta central: ¿el uso de cannabis aumenta el riesgo de deterioro cognitivo o demencia en la vejez? Un nuevo estudio aporta una de las evidencias más amplias hasta el momento y ofrece una respuesta que desafía algunas suposiciones previas.
La investigación analizó datos de grandes cohortes poblacionales de Estados Unidos y Reino Unido para evaluar la relación entre el uso de cannabis, el rendimiento cognitivo y el riesgo de desarrollar demencia. Los resultados sugieren que el uso de cannabis no está asociado con un mayor deterioro cognitivo con el paso del tiempo ni con un aumento del riesgo de demencia en adultos mayores.
Los autores también aplicaron herramientas genéticas para explorar si la relación observada podría ser causal. En conjunto, los resultados no encontraron evidencia de que el cannabis contribuya de forma significativa al envejecimiento cognitivo.
Contexto: cannabis, envejecimiento y salud cerebral
El cannabis es actualmente la sustancia ilícita más usada del mundo, con más de 200 millones de usuarios globales según estimaciones recientes. Al mismo tiempo, el uso entre adultos mayores viene aumentando en varios países, impulsado por la expansión del cannabis medicinal y los cambios regulatorios en muchas jurisdicciones.
Este fenómeno despertó preocupación en el campo de la salud pública. Aunque algunos estudios han señalado que el uso de cannabis puede afectar procesos cognitivos como la memoria, la atención o la velocidad de procesamiento durante la intoxicación aguda, los resultados de investigaciones longitudinales han sido inconsistentes.
Algunos trabajos previos detectaron déficits cognitivos asociados al uso prolongado, especialmente en memoria verbal. Otros, en cambio, no encontraron evidencia de un deterioro cognitivo acelerado relacionado con el cannabis a lo largo del tiempo.
Además, el impacto del cannabis sobre enfermedades neurodegenerativas como la demencia todavía se conoce poco.
Metodología: dos grandes cohortes internacionales
Para abordar esta cuestión, el equipo liderado por Saba Ishrat y colegas analizó datos de dos de las bases poblacionales más grandes utilizadas en investigación epidemiológica.
La primera fue el UK Biobank, una base de datos biomédica del Reino Unido que incluye información de salud y genética de cientos de miles de participantes. En este caso, el estudio comparó el desempeño cognitivo de hasta 18.975 personas que habían usado cannabis alguna vez en la vida con más de 60.000 participantes que nunca lo habían usado.
El rendimiento cognitivo se evaluó mediante cinco pruebas diferentes que medían memoria de trabajo, inteligencia fluida, velocidad de procesamiento, memoria visual y funciones ejecutivas.
Además, los investigadores utilizaron datos del Million Veteran Program de Estados Unidos para analizar la relación entre trastorno por uso de cannabis y el riesgo de desarrollar demencia a lo largo del tiempo.
Finalmente, el estudio incorporó un enfoque genético conocido como randomización mendeliana, que permite evaluar si una asociación observada podría ser causal o si se explica por factores de confusión.
Resultados: mejor desempeño inicial, pero sin cambios a largo plazo
En los análisis iniciales, los participantes que reportaron haber usado cannabis mostraron un rendimiento ligeramente mejor en algunas pruebas cognitivas.
Concretamente, los usuarios obtuvieron puntajes modestamente superiores en memoria numérica y en inteligencia fluida en comparación con los no usuarios.
Sin embargo, cuando los investigadores analizaron la evolución del rendimiento cognitivo a lo largo del tiempo, no encontraron diferencias significativas entre ambos grupos.
Esto sugiere que, aunque pueden existir diferencias en las mediciones iniciales, el uso de cannabis no se asocia con un deterioro cognitivo más rápido en el envejecimiento.
Cannabis y riesgo de demencia
Uno de los objetivos principales del estudio fue evaluar si el uso de cannabis se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar demencia.
En los datos del Million Veteran Program, los investigadores analizaron casos de trastorno por uso de cannabis y su asociación con diagnósticos posteriores de demencia. El análisis estadístico no encontró una relación significativa entre ambas variables.
Los resultados genéticos reforzaron esta conclusión. Los análisis de randomización mendeliana tampoco hallaron evidencia de una relación causal entre predisposición genética al uso de cannabis y mayor riesgo de demencia.
En síntesis, el estudio concluye que no existe evidencia de que el cannabis aumente el riesgo de deterioro cognitivo o demencia en adultos mayores dentro de los límites de los datos analizados.
Posibles explicaciones de los resultados
Los autores advierten que algunos de los resultados observados podrían explicarse por factores de confusión.
Por ejemplo, en el UK Biobank los participantes que reportaron uso de cannabis tenían en promedio mayores niveles educativos. Esto podría influir en el rendimiento en pruebas cognitivas, ya que la educación se asocia con mayor reserva cognitiva.
Además, las diferencias entre estudios previos podrían depender de factores como la edad de inicio del uso, la intensidad del uso o la duración de la exposición.
Investigaciones que encontraron deterioro cognitivo suelen enfocarse en usuarios intensivos que comenzaron a usar cannabis en la adolescencia, mientras que este estudio incluye principalmente uso en etapas posteriores de la vida.
Limitaciones del estudio
A pesar de su gran tamaño muestral, los autores señalan varias limitaciones importantes.
En primer lugar, la información sobre uso de cannabis no siempre permite conocer con precisión la dosis, la frecuencia o el tipo de producto utilizado. Estos factores pueden ser relevantes para evaluar los efectos reales sobre el cerebro.
También es posible que el diagnóstico de demencia en registros médicos ocurra tiempo después del inicio real de la enfermedad, lo que puede introducir cierta incertidumbre en los análisis.
Por último, los estudios genéticos utilizados para el análisis causal tienen un poder estadístico limitado para detectar efectos pequeños.
Implicancias para la salud pública
Los resultados aportan evidencia relevante en un contexto en el que el uso de cannabis está creciendo entre personas de mediana edad y adultos mayores.
Según los autores, el estudio sugiere que el uso ocasional o previo de cannabis probablemente no tenga un impacto significativo sobre el envejecimiento cognitivo.
Sin embargo, esto no significa que el cannabis sea completamente inocuo para el cerebro. La intoxicación aguda puede afectar funciones cognitivas y aún se necesitan más investigaciones para comprender los efectos del uso intenso o prolongado.

