Cada vez hay más alimentos para mascotas que incorporan ingredientes derivados del cáñamo, pero todavía se sabe poco sobre cómo afectan la salud intestinal de los perros. Un nuevo estudio publicado en la revista Veterinary Sciences aporta evidencia en esa dirección: tras 90 días de alimentación, el aceite y los subproductos de semillas de cáñamo modificaron la composición de la microbiota intestinal de perros adultos sanos sin provocar alteraciones que indiquen un desequilibrio del ecosistema bacteriano.
En términos simples, los investigadores observaron que estos ingredientes favorecieron el crecimiento de determinadas bacterias beneficiosas y aumentaron la diversidad de microorganismos que viven en el intestino, un aspecto que suele asociarse con una buena salud digestiva.
La investigación fue realizada por científicos de la Universidad Kasetsart, en Tailandia, quienes quisieron responder una pregunta cada vez más frecuente en nutrición veterinaria: ¿los ingredientes derivados del cáñamo pueden mejorar la microbiota intestinal de los perros?
Los resultados sugieren que sí, aunque el efecto depende de la forma en que se incorpora el cáñamo a la dieta. El aceite produjo un aumento más marcado en la diversidad de bacterias intestinales, mientras que el subproducto obtenido tras prensar las semillas —rico en fibra— favoreció especialmente el crecimiento de algunos grupos bacterianos considerados beneficiosos.
Cómo se realizó el estudio
Para responder esa pregunta, los investigadores trabajaron con 24 perros adultos sanos, de entre tres y seis años de edad, que fueron divididos aleatoriamente en tres grupos.
Durante 90 días todos recibieron una alimentación balanceada, pero con una diferencia: mientras un grupo consumió el alimento habitual, otro recibió una dieta con 11% de subproducto de semillas de cáñamo, un ingrediente rico en fibra que queda tras extraer el aceite. Al mismo tiempo, el tercero consumió el mismo alimento recubierto con 2% de aceite de semillas de cáñamo.
A lo largo del ensayo, los científicos analizaron muestras de materia fecal tomadas al inicio, a los 30 días y al finalizar el estudio. Mediante técnicas de secuenciación genética pudieron identificar qué bacterias vivían en el intestino de cada animal y cómo cambiaban con el tiempo.
Además, controlaron el peso, el estado general de salud, los análisis de sangre y la consistencia de las heces para comprobar que los ingredientes no produjeran efectos adversos.
Ninguno de esos parámetros mostró diferencias entre los grupos. Los perros permanecieron sanos durante todo el estudio y no se registraron problemas digestivos asociados al consumo de los ingredientes derivados del cáñamo.
Más diversidad bacteriana con el aceite
Uno de los resultados más interesantes fue que todos los perros desarrollaron una microbiota más diversa con el paso de las semanas, algo esperable en animales alimentados de forma estable y controlada.
Sin embargo, quienes consumieron aceite de semillas de cáñamo mostraron el mayor incremento en la cantidad de especies bacterianas presentes en el intestino.
¿Por qué importa esto? Porque una microbiota diversa suele ser más resistente frente a cambios ambientales y está asociada con un mejor funcionamiento del sistema digestivo e inmunológico.
Los autores creen que este efecto podría estar relacionado con la elevada concentración de ácidos grasos poliinsaturados presentes en el aceite de semillas de cáñamo, aunque aclaran que todavía hacen falta más estudios para confirmar exactamente qué mecanismos producen estos cambios.
El subproducto de las semillas también mostró beneficios
El aceite no fue el único ingrediente que produjo cambios positivos.
Los perros que recibieron el subproducto de semillas de cáñamo, un ingrediente rico en fibra que se obtiene después de extraer el aceite, desarrollaron una mayor abundancia de bacterias del género Collinsella. Estas forman parte de un grupo de microorganismos capaces de fermentar carbohidratos y participar en la producción de compuestos beneficiosos para el intestino, como los ácidos grasos de cadena corta.
Aunque el estudio no midió directamente la producción de estas sustancias, los investigadores consideran que el aumento de estas bacterias podría estar relacionado con el alto contenido de fibra del subproducto.
En otras palabras, el aceite y el subproducto no actuaron de la misma manera: mientras uno favoreció una mayor diversidad bacteriana, el otro estimuló el crecimiento de determinados microorganismos que también podrían contribuir a la salud digestiva.
Sin efectos adversos ni alteraciones digestivas
Una de las conclusiones más importantes del trabajo es que ninguno de los dos ingredientes alteró negativamente el equilibrio de la microbiota.
A lo largo de los tres meses de seguimiento, los perros mantuvieron un peso estable, no presentaron diarrea ni otros trastornos gastrointestinales y todos los análisis clínicos permanecieron dentro de los valores normales.
Además, los investigadores comprobaron que la comunidad de bacterias intestinales conservó un conjunto de microorganismos considerados «centrales» para el funcionamiento normal del intestino. Esto indica que, aunque hubo cambios en algunas bacterias específicas, el ecosistema intestinal permaneció estable.
¿Qué significa tener una microbiota más diversa?
En los últimos años, la microbiota intestinal se convirtió en uno de los temas más estudiados tanto en medicina humana como veterinaria.
Millones de bacterias viven de forma natural en el intestino y cumplen funciones esenciales: ayudan a digerir alimentos, producen vitaminas, fortalecen la barrera intestinal y colaboran con el sistema inmunológico.
Por eso, una microbiota diversa suele asociarse con un intestino más resistente frente a enfermedades y cambios en la alimentación.
Eso no significa que aumentar la diversidad bacteriana cure enfermedades o garantice una mejor salud. Sin embargo, sí se considera un indicador positivo cuando ocurre sin alterar el equilibrio general del ecosistema intestinal, como sucedió en este estudio.
Un campo de investigación que recién comienza
Los autores destacan que este trabajo debe interpretarse como un estudio exploratorio.
La investigación se realizó con 24 perros sanos, por lo que todavía no puede afirmarse que estos ingredientes produzcan los mismos efectos en animales con enfermedades digestivas, perros de otras edades o razas diferentes.
Además, el estudio analizó cómo cambiaron las bacterias presentes en el intestino, pero no evaluó directamente si esos cambios se tradujeron en mejoras clínicas o en beneficios concretos para la salud a largo plazo.
Una nueva evidencia para la nutrición veterinaria
A pesar de esas limitaciones, el trabajo aporta una de las evaluaciones más completas realizadas hasta ahora sobre el uso de ingredientes derivados de semillas de cáñamo en perros durante un período prolongado.
Los resultados indican que tanto el aceite como el subproducto rico en fibra pueden incorporarse a la alimentación sin alterar la estabilidad de la microbiota intestinal y, al mismo tiempo, favorecer el crecimiento de bacterias potencialmente beneficiosas.
Para los investigadores, esto refuerza el interés por los derivados del cáñamo como ingredientes funcionales en la nutrición canina. No se trata de un alimento con propiedades terapéuticas demostradas, sino de un componente que podría contribuir a mantener un ecosistema intestinal saludable y que merece seguir siendo estudiado en ensayos de mayor escala y en perros con distintas condiciones de salud.

