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cannabis en siberia

El origen del cannabis: nuevas evidencias científicas sobre el nacimiento de la planta

El cannabis es una de las plantas más antiguas utilizadas por la humanidad, con aplicaciones que van desde la alimentación hasta la medicina y la producción de fibras. Sin embargo, una de las preguntas más debatidas en la ciencia sigue siendo dónde y cuándo surgió esta especie. Un estudio reciente basado en evidencia paleobotánica y arqueológica aporta una respuesta más precisa: el cannabis habría tenido su origen en el noreste de la meseta tibetana, en Asia.

La investigación, que analiza más de un centenar de estudios de polen fósil junto con hallazgos arqueológicos, reconstruye la historia evolutiva del cannabis desde hace millones de años hasta su domesticación por parte de distintas culturas humanas. Este enfoque permite no solo ubicar su origen geográfico, sino también entender cómo se expandió y comenzó a ser cultivado.

Metodología: cómo se rastrea el pasado del cannabis

Para determinar el origen del cannabis, los investigadores analizaron 155 estudios de polen fósil en Asia, combinándolos con evidencia arqueológica como semillas y restos vegetales. El principal desafío fue diferenciar el polen de cannabis del de una planta emparentada, el lúpulo, ya que ambos son morfológicamente similares.

Para resolver este problema, se utilizó un método basado en “proxies ecológicos”. En lugar de identificar el polen solo por su forma, se lo interpretó según el entorno vegetal en el que aparecía. Por ejemplo, cuando el polen se encontraba asociado a especies típicas de estepa, se lo consideraba cannabis silvestre. En cambio, si aparecía junto a especies forestales, se lo atribuía al lúpulo.

Además, los aumentos abruptos de polen junto con cultivos como trigo o cebada fueron interpretados como señales de cultivo humano de cannabis, lo que permitió distinguir entre presencia natural y uso agrícola.

Cannabis: ¿un origen en la meseta tibetana?

Los datos convergen en una región específica: el noreste de la meseta tibetana. Allí se ubican tanto los registros más antiguos compatibles con cannabis como el centro geográfico promedio de los hallazgos analizados.

Según el estudio, el cannabis habría evolucionado hace aproximadamente 27,8 millones de años, aunque los restos fósiles más antiguos identificados datan de unos 19,6 millones de años en el noroeste de China.

Para cubrir esta “brecha temporal”, los investigadores utilizaron datos indirectos, como la distribución de otras plantas asociadas a ambientes similares. Estos análisis refuerzan la hipótesis de que el cannabis surgió en un contexto de formación de estepas en Asia central, impulsado por cambios climáticos y geológicos.

La expansión por Eurasia

Una vez originado, el cannabis comenzó a expandirse en distintas direcciones. Primero hacia el oeste, alcanzando Europa hace varios millones de años y hacia el este, extendiéndose por China.

Durante el Pleistoceno, ya se encontraba distribuido en gran parte de Asia, incluyendo regiones como India, Corea y Siberia. Incluso hay evidencia de su presencia en el sur de Asia hace más de 30.000 años, lo que sugiere que no fue introducido por humanos en esas zonas, sino que llegó de forma natural.

Esta amplia distribución permitió que diferentes poblaciones humanas tuvieran acceso a la planta y comenzaran a utilizarla de manera independiente.

Primeros usos humanos

El cannabis es considerado un cultivo de “triple uso”, ya que históricamente fue aprovechado por su versatilidad. El uso alimentario se remonta a unos 10.000 años atrás, con semillas encontradas en contextos arqueológicos en Japón. Estas eran consumidas como fuente de nutrientes.

El uso textil aparece más tarde, con evidencia de fibras utilizadas para fabricar cuerdas y tejidos en China hace más de 5.000 años. Finalmente, la utilidad más reciente tiene que ver con el uso psicoactivo y medicinal. Estos registros son más recientes, con hallazgos en Asia central que datan de aproximadamente 2.700 años atrás.

Estos usos muestran cómo el cannabis fue incorporado progresivamente en distintas dimensiones de la vida humana.

Domesticación y cultivo

Uno de los hallazgos clave del estudio es que la domesticación del cannabis no ocurrió en un único lugar, sino que pudo haberse desarrollado de manera independiente en distintas regiones.

La evidencia de cultivo más clara proviene del análisis de polen, donde aumentos significativos en su concentración indican actividad humana. Uno de los primeros registros de cultivo se ubica en la cuenca del río Yangtsé, hace más de 5.000 años.

Además, ciertos patrones de polen sugieren prácticas específicas como el “enríado”, un proceso de remojo utilizado para separar fibras vegetales, lo que refuerza la idea de un uso textil temprano.

Un debate científico en evolución

A pesar de estos avances, el origen exacto del cannabis sigue siendo objeto de debate. Algunos estudios genéticos han propuesto otras regiones dentro de China como posibles centros de origen, aunque las diferencias no son tan marcadas.

Los autores señalan que cada método tiene limitaciones. El análisis de polen, por ejemplo, depende de interpretaciones indirectas, mientras que los estudios genéticos pueden estar influenciados por cambios recientes en las poblaciones de la planta.

Por eso, la combinación de múltiples líneas de evidencia, como en este estudio, es clave para construir una visión más completa.