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Solidaridad en la Marcha de la Marihuana: semillas y clones por alimentos para personas criminalizadas

En el marco de una nueva edición de la Marcha Mundial de la Marihuana en la Ciudad de Buenos Aires, la comunidad cannábica volvió a desplegar una de sus prácticas más identitarias: el intercambio. Esta vez, con un objetivo que combinó acceso, solidaridad y una toma de posición frente a la criminalización que sigue vigente.

Durante la jornada, organizaciones, breeders y bancos de semillas impulsaron una acción colectiva que consistió en el intercambio de semillas y clones por alimentos no perecederos, destinados a personas afectadas por la aplicación de la Ley 23.737.

La iniciativa permitió que miles de cultivadoras y cultivadores accedieran a genéticas nacionales estabilizadas, mientras se recolectaban donaciones para quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad producto de la persecución penal.

Una práctica histórica que se resignifica

El intercambio de semillas y esquejes forma parte de la cultura cannábica desde sus orígenes. En esta edición de la marcha, esa práctica volvió a cobrar centralidad, pero con un sentido ampliado.

“Si hay algo que caracteriza a la cultura cannábica argentina es el compartir saberes e intercambiar semillas o clones. Es parte de nuestra identidad histórica”, señaló Anuar Peche, director de Cultivo Vegano Cosmovisión y presidente de Quilmes Cultiva Conciencia.

Según detalló, la propuesta surgió del trabajo conjunto entre organizaciones y breeders con un doble objetivo: facilitar el acceso a genéticas desarrolladas en el país y, al mismo tiempo, generar una red de apoyo concreta para personas criminalizadas.

La acción también puso en valor el trabajo local de quienes desarrollan variedades adaptadas al territorio, muchas veces sin reconocimiento formal, pero con un impacto directo en la autonomía de quienes cultivan.

Entre los bancos y criaderos que participaron estuvieron Clon Factory, La Maga, Éric Turiansky, Sweed Lab, Semillero Loco Yorsh, Heavens Fruit, Bioweed, D.M. Seed, Cultivo Vegano Cosmovisión y The Barrio.

Acceso, comunidad y respuesta frente a la criminalización

En un contexto económico complejo, el acceso a semillas y clones de calidad representa una barrera para muchas personas. En ese sentido, la propuesta funcionó como una herramienta de democratización del cultivo, al mismo tiempo que fortaleció vínculos dentro de la comunidad.

“Quienes desarrollan variedades nacionales brindaron generosamente el fruto de su trabajo para que el pueblo cannábico pueda acceder a semillas y clones de calidad”, explicó Julián Peré, reconocido activista de El Jardín del Unicornio.

Pero el alcance de la acción no se limitó al acceso. En articulación con la organización Tricomas del Sur, los alimentos recolectados durante la jornada fueron destinados a personas que hoy siguen atravesadas por las consecuencias de la ley de drogas.

Se trata de personas detenidas en penales por cannabis, otras bajo arresto domiciliario y también quienes recientemente recuperaron la libertad y enfrentan dificultades para reinsertarse laboralmente.

En ese sentido, la colecta funcionó como una respuesta concreta de la comunidad frente a una problemática que continúa vigente, incluso en un contexto de avances parciales en materia de regulación.

La postal del intercambio —semillas circulando de mano en mano, alimentos acumulándose como donación— sintetiza una de las tensiones centrales del presente argentino en torno al cannabis.

Por un lado, una comunidad organizada, con conocimiento, desarrollo genético propio y capacidad de generar redes de cuidado. Por el otro, un marco legal que sigue habilitando la persecución de personas por prácticas vinculadas al cultivo.

“La empatía que nos une se traduce en acciones concretas”, resumió Peré, al referirse al impacto de la jornada.

Continuidad y proyección

Lejos de tratarse de una acción aislada, la iniciativa tendrá continuidad. Según adelantaron desde la organización, el mismo dispositivo de intercambio solidario se replicará en la Marcha Nacional de la Marihuana prevista para noviembre.

Además, en la previa del evento se recibirán nuevas donaciones de semillas y clones, con el objetivo de seguir fortaleciendo tanto el acceso a genéticas de calidad como la asistencia a personas afectadas por la criminalización.

Desde 2010, cuando se realizó la primera Marcha Nacional, la movilización se consolidó como un espacio de visibilización y reclamo. Acciones como esta suman una dimensión más: la de una comunidad que no solo demanda cambios, sino que también construye respuestas en el presente.