Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Expo Cannabis 2026: una historia de conquistas, una industria viva y una comunidad que no afloja

Escuchar este artículo
0:00
0:00
Velocidad

 

Expo Cannabis cerró su séptima edición en La Rural de Buenos Aires, después de tres días de conferencias, talleres, consultas médicas, novedades para el cultivo y encuentros entre personas de todo el país. Del 23 al 25 de octubre, más de 300 marcas participaron de una feria que ofreció 130 conferencias y talleres en tres escenarios simultáneos, además de un espacio exterior de 8.000 metros cuadrados con propuestas gastronómicas, educativas y recreativas.

Para entender lo que significa esta edición, hay que mirar más allá de sus cifras. Expo Cannabis es también una historia de transformaciones: desde los años en que cultivar podía significar una causa penal hasta la aparición de semillas y plantines autorizados, el crecimiento de empresas nacionales y la consolidación de espacios de investigación y acceso al cannabis medicinal.

Ese recorrido tuvo avances concretos, aunque nunca estuvo libre de contradicciones. La edición de 2026 encontró a una comunidad que construyó herramientas regulatorias y oportunidades de trabajo, pero que todavía reclama respuestas del Estado, previsibilidad para producir y el fin de la persecución a usuarios y cultivadores.

De las primeras semillas legales a una industria que busca despegar

En 2022, Expo Cannabis marcó un hito: por primera vez en Argentina se pudieron comprar semillas y plantines de cannabis legales en el marco de la feria. Más de 59.000 personas participaron de aquella tercera edición, que también permitió ver plantas en vivo y acercarse a la investigación científica.

Un año después, la convocatoria superó las 60.000 personas. La feria volvió a reunir a cultivadores, organizaciones, profesionales de la salud, investigadores y empresas, en un escenario donde el cannabis medicinal y el cáñamo industrial empezaban a ocupar un lugar cada vez más visible en la discusión pública.

En 2024, mientras más de 120 empresas y 500 marcas nacionales e internacionales participaban del encuentro, el debate industrial adquirió otro tono. Las trabas burocráticas, las dificultades para obtener licencias y la falta de respuestas regulatorias empezaron a ocupar el centro de las discusiones empresariales.

La edición de 2025, realizada en Costa Salguero, volvió a reunir a una multitud bajo una consigna que resumía el momento: una comunidad unida y una industria que esperaba despegar.

La edición de este año recuperó esa tensión. Hay empresas, productos, tecnología, proyectos científicos y organizaciones que crecieron al calor de las conquistas de los últimos años. Sin embargo, la posibilidad de consolidar ese desarrollo sigue dependiendo de que las normas se traduzcan en condiciones concretas para trabajar.

Una comunidad que construyó derechos

Durante la apertura de Expo Cannabis 2026, Sebastián Basalo, organizador del evento y director de Revista THC, repasó el camino recorrido desde la primera edición de 2019.

Recordó que, antes de la llegada de herramientas como el REPROCANN, el registro de variedades y la legislación sobre cannabis medicinal e industrial, miles de usuarios y cultivadores estaban expuestos a la persecución penal.

“Supimos vernos las caras, supimos dar una discusión, supimos salir a las calles”, señaló al referirse a la organización colectiva que permitió impulsar cambios regulatorios y abrir espacios de participación.

Las historias muestran una dimensión que no se mide en cantidad de marcas ni en metros cuadrados: Expo Cannabis también funciona como un espacio donde el cannabis puede conocerse sin prejuicios, donde circula información y donde personas con experiencias diferentes encuentran puntos en común.

Las dificultades que enfrenta la industria

El crecimiento del sector productivo fue uno de los ejes de esta edición. El workshop de negocios coordinado por la Cámara de la Industria del Cannabis y el Cáñamo (CAINCAA) volvió a poner sobre la mesa las posibilidades de una cadena de valor que incluye semillas, plantines, tecnología para el cultivo, alimentos, textiles y materiales de construcción.

Luis Osler, presidente de CAINCAA, destacó que la cámara pasó de reunir diez empresas a contar con más de cincuenta, con cientos de trabajadores. Durante el cierre recibió el Premio Expo Cannabis de Oro por su contribución al desarrollo del sector.

Sin embargo, el crecimiento empresarial convive con dificultades regulatorias que vienen de años anteriores. La falta de previsibilidad, las demoras en las licencias y los problemas de articulación entre los organismos públicos condicionan la continuidad de proyectos que ya invirtieron recursos y desarrollaron capacidades productivas.

Las discusiones de Expo Cannabis volvieron a señalar la necesidad de que la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (ARICCAME) pueda cumplir sus funciones, de que se agilicen los registros ante el Instituto Nacional de Semillas (INASE) y de que las normas existentes se implementen de manera efectiva.

En ese contexto, el desafío no es solamente atraer nuevas inversiones. También es permitir que quienes ya trabajan con cannabis puedan sostener sus actividades y que los emprendimientos vinculados con la planta encuentren condiciones claras para crecer.

La feria mostró avances concretos: Clon Factory informó la venta de más de 2.000 plantines diarios destinados a usuarios medicinales. También hubo tecnologías de iluminación LED, sistemas de automatización, equipos para extracciones y productos desarrollados por empresas nacionales.

El cáñamo industrial sumó propuestas relacionadas con alimentos y materiales de construcción, mientras que la participación del INTA acercó la investigación y las posibilidades productivas a quienes buscan desarrollar nuevos proyectos.

Ciencia, salud y acceso al cannabis medicinal

La atención sanitaria volvió a ser una parte central de Expo Cannabis. Los consultorios de salud humana y animal brindaron atención gratuita con más de 100 profesionales de la medicina, la veterinaria y el derecho.

Además, durante el evento se iniciaron más de mil trámites vinculados con el REPROCANN, según la organización. El registro permite, bajo las condiciones establecidas por la normativa, el cultivo y transporte de cannabis para uso medicinal.

La investigación científica también tuvo un lugar destacado. La Red de Cannabis de Uso Medicinal e Industrial del CONICET (RACME) ofreció mediciones de compuestos presentes en flores y aceites, con el objetivo de aportar información más precisa sobre las muestras analizadas.

A eso se sumó el séptimo Concurso de Pósters Científicos, con investigaciones sobre cannabis y medicina humana y veterinaria, además de estudios sobre su potencial industrial.

El espacio científico permite conectar preguntas que muchas veces aparecen separadas: qué compuestos tiene una muestra, qué evidencia existe sobre sus posibles usos y cómo mejorar la información disponible para profesionales y usuarios.

En un escenario donde el acceso a tratamientos y la regulación siguen generando debates, la continuidad de la investigación y la formación profesional resulta fundamental.

El reclamo que volvió a atravesar el cierre

El último acto de Expo Cannabis dejó una consigna que acompaña a la feria desde sus primeras ediciones: terminar con la criminalización de quienes cultivan cannabis.

“No más presos y presas por cultivar cannabis en Argentina”, expresó Basalo ante el público.

El reclamo recupera una demanda histórica del movimiento cannábico. Aunque en los últimos años se construyeron herramientas para el acceso medicinal y se habilitaron vías para el desarrollo productivo, todavía existe una distancia entre esos avances y la situación de personas usuarias y cultivadoras que pueden quedar expuestas a la persecución penal.

La necesidad de una regulación que contemple las distintas formas de vincularse con la planta atraviesa tanto a quienes cultivan para uso personal como a las asociaciones civiles y los proyectos productivos.

En el cierre, Basalo destacó que una de las palabras más presentes durante los tres días fue comunidad. Una comunidad que, a lo largo de los años, consiguió construir espacios de encuentro, producir conocimientos y abrir discusiones que antes quedaban relegadas.

Una historia que todavía se está escribiendo

Expo Cannabis 2026 volvió a mostrar la diversidad del sector: personas que buscan información medicinal, cultivadores que intercambian experiencias, empresas que desarrollan productos, científicos que investigan y organizaciones que sostienen redes de acompañamiento.

La evolución de la feria permite dimensionar lo conseguido desde aquellas primeras ediciones en las que la venta legal de semillas y plantines representó una novedad histórica. También permite ver que el crecimiento no es lineal: mientras aparecen nuevas oportunidades, persisten obstáculos regulatorios y reclamos que siguen sin resolverse.

El balance de estos tres días combina, por eso, celebración y exigencia. Hay una comunidad que se consolidó, una industria que demostró capacidad productiva y una investigación científica que sigue generando conocimiento. Pero también hay proyectos que necesitan previsibilidad y personas que reclaman poder cultivar sin miedo.

La historia de Expo Cannabis no termina en el cierre de una edición. Sigue en los consultorios, los laboratorios, los cultivos, las asociaciones y las empresas que intentan sostener su trabajo durante todo el año.

Y sigue, sobre todo, en una demanda que atraviesa a toda esa diversidad: que los avances construidos por la comunidad se traduzcan en derechos efectivos, condiciones de trabajo estables y el fin de la criminalización.