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Paraguay: la primera cosecha de una cooperativa campesina

Paraguay es uno de los países que más cultivos de cannabis tiene en todo el mundo. Aunque cuando de plantaciones legales se trata, el país solamente ha entregado unas escasas licencias productivas para la variedad del cáñamo. Sin embargo, allí existe también una extensa red del activismo que hace años lucha por una regulación que los incluya en un plan industrial que garantice el acceso, junto al autocultivo.

En este sentido, la última novedad es que semanas atrás se hizo la primera cosecha de una cooperativa conformada por campesinos y campesinas de la ciudad de Agüerito, ubicada en el Departamento de San Pedro.

Se trataron de 150 plantas de la variedad Gorila Glue con las que se prepararán aceites medicinales y que se distribuirán gratuitamente en la comunidad local.

“Es un pueblo muy pequeño pero con una gran tradición con respecto al cannabis. Por eso, en medio del casco urbano y a la vista de todos se cultivaron unas 150 plantas con el objetivo de visibilizar las oportunidades que pueden generar”, explicó a THC Juan Carlos Cabezudo, uno de los impulsores del proyecto.

Cabezudo es fundador Granja Madre, una organización cannábica de Paraguay que tiene un espacio ubicado a 20 minutos de Asunción. Allí cultiva la planta hace más de dos años porque considera que es “un recurso natural del país”. Cabezudo asegura que busca reivindicar su producción y que la comercialización esté en manos de los campesinos y campesinas.

“En Paraguay se votó una ley hace cuatro años para darle el aceite a quien lo necesite pero no se cumple y a nadie le importa. Por eso, priorizamos garantizar un producto de calidad para los enfermos con un modelo solidario pero también rentable para los cultivadores”, le aseguró a THC Juan Carlos Cabezudo, fundador de la organización Granja Madre.

Para comenzar este cultivo en Agüerito, Granja Madre no pidió permiso a ninguna autoridad estatal. Solamente, se puso de acuerdo con la Asociación de Desarrollo Comunitario de San Pedro, que son parte del Movimiento de Resistencia Campesina.

Luego, le enviaron una carta a la oficina del Ministerio Público del Departamento de San Pedro para comunicarles que el cultivo iba a ser realizado bajo los argumentos de proveer gratuitamente una medicina que la comunidad local necesitaba y que el Estado no les provee.

Si bien hasta el momento no se produjeron allanamientos o detenciones en el cultivo de Agüerito, toda la comunidad está atenta a la reacción de las autoridades, tanto locales como nacionales. De hecho, el propio Cabezudo se encuentra en este momento en prisión domiciliaria por un proceso que la Justicia paraguaya le inició a Granja Madre hace dos años.

De todos modos, Agüerito es el faro paraguayo de la organización campesina y la comunidad está dispuesta a proteger no solamente las plantas de cannabis. Sino también su trabajo.

“Por eso mismo quise replicar el sistema en Agüerito. Son una comunidad modelo, sede de la Asociación de Desarrollo Comunitario de San Pedro y miembros del Movimiento de Resistencia Campesina”, señaló Cabezudo.

Según cuenta, en el país hay unas 20 mil hectáreas cultivadas con marihuana, de las cuales la gran mayoría está en San Pedro. “Es el epicentro de la producción campesina de este cultivo en Paraguay y por eso es algo histórico para la cultura cannábica. Porque fuimos, plantamos abiertamente y sacamos fotos para visibilizar”, comentó el impulsor de la primera cosecha cooperativa de Paraguay.

 

Más de 100 campesinos y campesinas de Agüerito trabajaron en la primera cosecha de una cooperativa.

Cannabis campesino, cooperativo y orgánico

Para Cabezudo y los campesinos agricultores de Agüerito es importante destacar cuál es el sistema de producción cannábica que buscan establecer. “Es un proyecto serio y también un negocio. La base es el derecho campesino de sacar un rédito económico de sus productos”, indicó a THC el representante de Granja Madre.

El primero de mayo de este año, fecha elegida simbólicamente por ser el “Día del Trabajador”, se plantaron las primeras semillas. Las mismas crecieron bajo la premisa de mostrar las utilidades de la marihuana a partir de cultivos cooperativos y una “marca país” que se caracterice por una búsqueda de cultivos orgánicos y regenerativos que proyecten una “revolución para las más de 400 mil familias paraguayas que viven en el campo”.

El último sábado, en Agüerito alrededor de 100 campesinos y campesinas trabajaron en la cosecha de las 150 plantas, que tendrán un destino medicinal y se otorgarán gratuitamente a los y las pacientes de la ciudad.

En San Pedro, los campesinos están culturizados con la marihuana. Acá no hay nadie que se asuste por el cannabis pero no hay descriminalización y regulación. Son familias que están criminalizadas y eso no está bien”, dijo Cabezudo.

“En Paraguay se votó una ley hace cuatro años para darle el aceite a quien lo necesite pero no se cumple y a nadie le importa. Por eso, priorizamos garantizar un producto de calidad para los enfermos con un modelo solidario pero también rentable para los cultivadores”, remarcó Cabezudo.

Este modelo cooperativo es similar al que ya existe en Argentina con un total de 12.380 organizaciones. “Entre ellas y otros productores se abastece a 20 mil usuarios en el país”, le contó a THC Roxana Aguirre, de la Asociación Civil Ciencia Sativa.

“La idea es generar microrregiones y armar un entramado que se retroalimente a nivel territorial en toda la cadena de producción”, agregó Aguirre sobre el aporte de las organizaciones cannábicas y que son los únicos que satisfacen la demanda.

En ese sentido, la premisa de las cooperativas en ambos países es similar. “La marihuana no puede estar corporativizada, tiene que ser campesina”, señaló Cabezudo. Mientras que Mateo Rochi, presidente de la cooperativa cannabica argentina Casa Verde, le dijo a THC que “es un modelo con el que todos sueñan. Un espacio en el que ganan todos y se puede vivir mejor”, aseguró.

La situación legal en Paraguay

Cabezudo, quien actualmente se encuentra en prisión domiciliaria luego de un allanamiento que hizo la Justicia a Granja Madre, explicó que el proyecto en Agüerito también busca cambiar la mirada criminalizadora que hay sobre la planta en Paraguay.

“En San Pedro, los campesinos están culturizados con la marihuana. Acá no hay nadie que se asuste por el cannabis pero no hay descriminalización y regulación. Son familias que están criminalizadas y eso no está bien”, concluyó Cabezudo.

En ese sentido, el proyecto en Agüerito recibió dos respaldos sociales importantes. Por un lado, cooperativas de los distritos Horqueta y Capitán Bado que se contactaron con ellos para replicar el sistema en sus huertas. Y por otro, una reunión con un laboratorio que podría ayudarlos a montar el sistema de extracción con el objetivo de mejorar la calidad del aceite artesanal producido.

 

En Agüerito, Departamento de San Pedro, se cosecharon 150 plantas de la genética Gorila Glue.