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Cannabis en Portugal.

¿Es legal el cannabis en Portugal? Qué permite la despenalización en 2026

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Portugal arrastra desde hace veinticinco años una reputación que lo precede: el país que despenalizó todas las drogas. Esa fama, merecida en lo esencial, genera una confusión persistente entre visitantes y también entre residentes, que asumen que en Portugal el cannabis es legal, que se puede comprar en algún sitio o que cultivar unas plantas en casa no tiene consecuencias. Ninguna de esas tres cosas es cierta.

Lo que sí es cierto es que Portugal construyó un modelo singular donde consumir y poseer para consumo propio salieron del código penal y pasaron al terreno administrativo, con un sistema de comisiones orientado a la salud pública en lugar del castigo. Y hay un cambio normativo de 2023 que modificó una pieza central del sistema y que casi ningún artículo sobre el tema ha incorporado todavía.

Una advertencia previa: este contenido es informativo y no constituye asesoría legal. Ante una situación concreta, la consulta con un abogado es indispensable.

Qué significa despenalizado y no legalizado

La distinción es la clave de todo el sistema portugués, y conviene fijarla antes de cualquier otra cosa.

La Lei 30/2000, aprobada en noviembre de 2000 y en vigor desde 2001, convirtió a Portugal en el primer país de la Unión Europea en despenalizar el consumo y la posesión de todas las drogas para uso personal. Lo que hizo esa norma fue retirar la posesión para consumo propio del ámbito penal y trasladarla al ámbito contraordenacional, es decir, al de las infracciones administrativas. Quien es sorprendido con cannabis para consumo propio no comete un delito, no va a juicio penal y no queda con antecedentes criminales.

Despenalizar no es legalizar. Lo que la ley portuguesa no tocó fue la otra mitad del problema: la producción, la venta, la distribución y la posesión con intención de distribuir siguen siendo delitos, regulados por el Decreto-Lei 15/93, con penas severas. La consecuencia práctica es la que sorprende a muchos visitantes: en Portugal no existe ningún mercado legal de cannabis para uso adulto. No hay tiendas, no hay coffee shops, no hay dispensarios. No se puede comprar cannabis legalmente en ningún establecimiento del país.

El modelo se apoya en una lógica de salud pública y reducción de daños: al consumidor se lo entiende como alguien que necesita orientación o tratamiento, no castigo, mientras que el aparato represivo se concentra en el tráfico. Esa es la reforma que convirtió a Portugal en referencia internacional y que analizaron desde el Cato Institute hasta la práctica totalidad de los organismos europeos de política de drogas.

Cuántos gramos de cannabis se pueden llevar encima en Portugal

La referencia normativa no está fijada en gramos directamente, sino en un criterio de tiempo: la cantidad necesaria para el consumo medio individual durante un período de diez días. A partir de ahí, la Portaria 94/96 establece las dosis diarias de referencia para cada sustancia, y multiplicando por diez se obtienen las cifras que circulan popularmente.

Para el cannabis, esas dosis diarias de referencia sitúan el umbral en 25 gramos de hierba, es decir, de hojas y sumidades floridas, y en 5 gramos de resina o hachís, calculados sobre una dosis diaria de referencia de 0,5 gramos. Para el aceite y para el THC aislado las cifras son considerablemente menores.

Es esencial entender qué significan esos números y qué no. No son una licencia de posesión ni un permiso. Son un umbral técnico de referencia que las autoridades y las comisiones utilizan para clasificar una situación como presumiblemente de consumo personal y no de tráfico. Y desde 2023, ni siquiera funcionan del modo automático en que funcionaban antes.

Qué cambió con la Lei 55/2023: la cantidad ya no define el delito

Este es el punto que la mayoría de las guías sobre Portugal todavía no ha incorporado, y modifica sustancialmente la respuesta a la pregunta de qué pasa si llevas más de lo permitido.

La Lei 55/2023, de 8 de septiembre, en vigor desde el 1 de octubre de ese año, modificó tanto el Decreto-Lei 15/93 como la Lei 30/2000 con el objetivo declarado de clarificar el régimen sancionatorio de la tenencia de droga para consumo con independencia de la cantidad. Su efecto principal es que la adquisición y la tenencia para consumo propio de estupefacientes constituyen únicamente una contraordenación, sea cual sea la cantidad que la persona posea.

El criterio de los diez días no desapareció, pero cambió de naturaleza. Dejó de operar como presunción automática de tráfico al superarse y pasó a ser un mero indicio de un propósito distinto del consumo, que debe interpretarse conjuntamente con el resto de la prueba. Dicho de otro modo: superar los 25 gramos ya no convierte automáticamente la situación en un caso de tráfico. Corresponde a las autoridades acreditar que la cantidad no estaba destinada al consumo propio, y quien es hallado con una cantidad superior puede sostener y demostrar que era exclusivamente para uso personal.

El cambio no fue pacífico. La Polícia Judiciária y sectores del Ministerio Público advirtieron que la incerteza jurídica aumenta, porque los agentes pierden la herramienta objetiva que les permitía encaminar el caso en un sentido u otro. Otros juristas señalaron que la redacción final, pese a titularse como clarificadora, introduce más dudas de las que resuelve. En la práctica, esto significa que la cantidad sigue importando mucho, porque dispara el escrutinio y traslada la discusión al terreno probatorio, pero ya no decide por sí sola.

La misma ley extendió además el régimen despenalizador a las drogas sintéticas, que hasta entonces quedaban fuera del esquema de la Lei 30/2000.

Qué pasa si te encuentran con cannabis en Portugal: la Comisión de Disuasión

Cuando la posesión se encuadra como contraordenación, el caso no va a un tribunal penal sino a una Comissão para a Dissuasão da Toxicodependência, conocidas por sus siglas CDT. Existen comisiones distribuidas por todo el territorio, integradas por equipos con perfil jurídico, sanitario y social.

El procedimiento es administrativo. La comisión evalúa la situación de la persona, distingue entre consumo ocasional y consumo problemático, y decide en consecuencia. Las medidas disponibles incluyen la advertencia, la multa, la suspensión de licencias profesionales, la prohibición de frecuentar determinados lugares, la prestación de servicios a la comunidad y la derivación a tratamiento voluntario.

El dato que mejor describe el espíritu del sistema es que solo alrededor del diez por ciento de los casos que pasan por las comisiones termina en una sanción efectiva. La gran mayoría se resuelve mediante suspensión provisional del procedimiento o derivación voluntaria a servicios de salud, especialmente cuando se trata de consumidores no dependientes y sin reincidencia. La sustancia, en todos los casos, es incautada.

Conviene remarcar lo que el sistema no hace: no genera antecedentes criminales, no implica detención por el hecho de consumir y no expone a pena de prisión. Esa es la diferencia sustantiva respecto de la mayoría de los países europeos.

Cómo se accede al cannabis medicinal en farmacias

El carril medicinal es completamente independiente del anterior y funciona con reglas propias.

La Lei 33/2018, de 18 de julio, estableció el marco legal para la utilización de medicamentos, preparaciones y sustancias a base de la planta de cannabis con fines medicinales, y el Decreto-Lei 8/2019, de 15 de enero, la reglamentó. El organismo responsable es el INFARMED, la autoridad nacional del medicamento, que evalúa, autoriza y supervisa la puesta en el mercado de estos productos. Además, determina las indicaciones terapéuticas aprobadas para las que pueden prescribirse.

El acceso funciona así. Un médico realiza el diagnóstico y emite la prescripción, y la dispensación se realiza exclusivamente en farmacia mediante presentación de receta médica. No hay venta por internet ni fuera del circuito farmacéutico.

Un acceso restringido a determinados tratamientos

Hay una condición que restringe considerablemente el acceso y conviene conocerla: según el artículo 17 del Decreto-Lei 8/2019, la prescripción procede en los casos en que se determine que los tratamientos convencionales con medicamentos autorizados no están produciendo los efectos esperados o provocan efectos adversos relevantes. Es decir, el cannabis medicinal opera como terapia de segunda línea, no como primera opción.

Las indicaciones aprobadas están listadas en la Deliberación 11/CD/2019 del INFARMED e incluyen la espasticidad asociada a esclerosis múltiple o a lesiones de la médula espinal, las náuseas y vómitos derivados de quimioterapia, radioterapia y tratamientos combinados para VIH y hepatitis C, el dolor crónico asociado a enfermedades oncológicas o al sistema nervioso, y la estimulación del apetito en cuidados paliativos, entre otras.

En cuanto a los productos, la oferta incluye aceites y flor seca para inhalación por vaporización, con distintas concentraciones de THC y CBD según la preparación autorizada. El régimen de precios está regulado por la Portaria 44-A/2019, y existen programas de apoyo con precios especiales para determinados productos en farmacias asociadas.

La escala real del sistema es modesta si se compara con el tamaño de la industria portuguesa. Las prescripciones pasaron de 460 en 2021 a 1.157 en 2023, un crecimiento sostenido pero sobre cifras pequeñas. Es una paradoja llamativa: Portugal es uno de los grandes productores y exportadores europeos de cannabis medicinal, con instalaciones de cultivo de escala continental que abastecen a Alemania y otros mercados, como cubrimos cuando el país preparaba el cultivo hidropónico más grande de Europa, y sin embargo su mercado interno de pacientes sigue siendo reducido.

¿Se puede cultivar en casa en Portugal?

No. Y esta es probablemente la mayor fuente de malentendidos sobre el modelo portugués.

El cultivo de cannabis continúa siendo delito bajo el Decreto-Lei 15/93, con independencia de la cantidad de plantas. La despenalización de la Lei 30/2000 alcanzó al consumo y a la tenencia para consumo propio. Sin embago, el cultivo permaneció en el ámbito penal y allí sigue.

La situación genera una asimetría que resulta contraintuitiva: desde la Lei 55/2023, poseer cannabis para consumo propio es una contraordenación con independencia de la cantidad. Mientras tanto, cultivar una sola planta sigue encuadrando en el tipo penal. Una persona puede tener el producto sin cometer delito, pero no puede producirlo.

Un matiz relacionado que suele confundirse: la compra y tenencia de semillas está generalmente tolerada en Portugal, como en buena parte de Europa, bajo la lógica del coleccionismo. Lo que se penaliza no es poseer la semilla sino germinarla y cultivarla. Esta distinción la desarrollamos en la guía sobre dónde es legal comprar semillas de cannabis en Europa.

Existe, eso sí, cultivo legal en Portugal, pero es industrial y requiere autorización del INFARMED. La Portaria 83/2021 define los requisitos y procedimientos para las autorizaciones de cultivo, fabricación, comercio al por mayor y transporte de productos de cannabis para fines medicinales. Es la vía por la que operan las grandes productoras exportadoras, y no está al alcance de una persona que quiera plantar en su terraza.

El debate sobre el uso adulto: qué se está discutiendo

La pregunta que la comunidad cannábica portuguesa se hace desde hace años es si el país que fue primero en despenalizar será también el primero de la Unión Europea en regular un mercado de uso adulto. Por ahora la respuesta es que no, pero el debate está abierto en el Parlamento.

En mayo de 2024, el Bloco de Esquerda presentó en la Assembleia da República un proyecto de ley sobre la posesión, el cultivo y el consumo de cannabis para fines no medicinales. La norma estuvo explícitamente inspirada en el modelo alemán. La propuesta contempla la creación de asociaciones de cultivo con un máximo de 500 socios, que podrían dispensar hasta 25 gramos diarios y 50 gramos mensuales por miembro. También busca permitir el autocultivo doméstico de hasta tres plantas exclusivamente para consumo personal, habilitar la posesión de hasta 25 gramos a partir de los 18 años y desarrollar proyectos piloto de dispensación comercial en articulación con los municipios.

La elección del modelo no es casual. Sus promotores argumentan que el esquema alemán, muy similar al maltés, cumple con los tratados internacionales que vinculan tanto a Alemania como al Estado portugués, lo que despejaría el principal obstáculo jurídico. Alemania efectivamente reguló la tenencia de hasta 25 gramos, el cultivo doméstico y los clubes sociales de cultivo, como detallamos en la cobertura sobre la legalización del cannabis en Alemania, y posteriormente avanzó con los primeros proyectos piloto de venta legal.

Hasta que un proyecto de ese tipo prospere, el marco vigente en Portugal es el descrito en esta guía. Esto implica consumo y tenencia despenalizados, cultivo penalizado, acceso medicinal restringido a indicaciones específicas y sin ningún canal legal de adquisición para uso adulto.

Preguntas frecuentes sobre el cannabis en Portugal

¿Es legal fumar cannabis en Portugal?

No es legal, pero tampoco es delito. Consumir y poseer para consumo propio es una infracción administrativa, no penal, lo que significa que no hay pena de prisión ni antecedentes criminales. El caso se deriva a una Comisión de Disuasión y la sustancia es incautada.

¿Cuántos gramos de cannabis se pueden llevar encima en Portugal?

El umbral de referencia es de 25 gramos de hierba o 5 gramos de hachís, calculado como el consumo medio individual de diez días. Desde la Lei 55/2023, superarlo ya no implica automáticamente tráfico. La cantidad es un indicio que debe valorarse junto con el resto de la prueba.

¿Se puede comprar cannabis legalmente en Portugal?

No. No existen tiendas, coffee shops ni dispensarios de uso adulto. La venta y la distribución siguen siendo delitos. El único canal legal es la farmacia, y exclusivamente para productos medicinales autorizados con receta médica.

¿Qué es la Comisión de Disuasión y qué puede imponerme?

Es el órgano administrativo al que se derivan los casos de tenencia para consumo propio. Puede aplicar advertencia, multa, suspensión de licencias profesionales, prohibición de frecuentar ciertos lugares, servicios comunitarios o derivación a tratamiento. Alrededor del noventa por ciento de los casos se resuelve sin sanción efectiva.

¿Puedo cultivar cannabis en casa en Portugal?

No. El cultivo continúa siendo delito bajo el Decreto-Lei 15/93, con independencia del número de plantas y aunque sea para consumo propio. Es la principal asimetría del sistema portugués.

¿Cómo consigo cannabis medicinal en Portugal?

Con prescripción médica, para alguna de las indicaciones aprobadas por el INFARMED. Esto siempre que se haya determinado que los tratamientos convencionales no producen los efectos esperados o provocan efectos adversos relevantes. La dispensación se realiza únicamente en farmacia.

¿Portugal va a legalizar el cannabis para uso adulto?

No hay una fecha. Existe un proyecto de ley presentado en 2024 por el Bloco de Esquerda, inspirado en el modelo alemán. La norma propone asociaciones de cultivo, autocultivo de hasta tres plantas y posesión de hasta 25 gramos. Hasta que se apruebe algo así, no existe mercado regulado.